La nueva vida de Marion sin C. J. Hunter
La sonrisa de Marion Jones va delante de su propietaria, que es la mejor atleta del mundo. Y no sólo la sonrisa: también las exigencias de los sponsors. Jones, ya sin su anillo de casada, se ha ido a vivir con su madre, Marion Toler, y sus hermanas, a la residencia materna del Valle de San Bernardino, en Los Ángeles, California.

MJ sólo visita ocasionalmente —y mayormente por motivos relacionados con su demanda de divorcio— la casa de Apex, en Carolina del Norte, que compartió con sus cuatro perros y con C. J. Hunter: "Esta ya es una familia numerosa", solía decir Little Marion, que sigue entrenándose con el ex velocista jamaicano Trevor Graham, el hombre que la llevó a la cima.
El bramido gutural de Hunter y su puñetazo simiesco de 1999 en los Campeonatos Mundiales de Sevilla serán piezas del espectáculo que estarán ausentes en Edmonton.
Graham, Marion y Nike han contratado los servicios de un laboratorio especializado en bioquímica y dietética para que analice cualquier producto que pasa por el organismo de la campeona. Nike manda al demonio a todo atrevido que ose preguntarle a Marion cosas sobre su divorcio y el dopaje.
El ultimo contrato de la bella Reina de América es el de la cadena NBC —buen socio de Nike— por sus tareas como reportera en los partidos de la WNBA, la liga profesional femenina de baloncesto: lo que la NBC y la WNBA quieren "para ya" es que Marion (16,8 puntos como base en North Carolina) juegue en la liga como un "Jordan femenino" que relance la alicaída audiencia de la WNBA.
La niña Marion es fan de Los Ángeles Lakers y el equipo femenino de L. A., las Sparks de Lisa Leslie, la esperan con los brazos abiertos.
Un mal asesor
Trevor Graham, que va y viene a Los Ángeles, le planea a la jefa entrenamientos de velocidad pura, olvidando la longitud en la que Hunter estaba empeñado; en realidad, C.J. era el asesor de Jones en el foso de longitud: así iba la técnica, el punto flaco de una atleta con extraordinarias condiciones físicas.
Finalmente, los perros también están en San Bernardino, con lo que su dueña, fuerte, relajada y multimillonaria, vive repleta de estabilidad y, evidentemente, con menos animales en su entorno. Ahora, a por el baloncesto.
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Pero antes intentará ganar su tercer título consecutivo de 100 metros. Todo un hito, porque ella es la única atleta que ha sido capaz de ganar más de un oro en la prueba más corta del programa: los de Atenas 1997 y Sevilla 1999.
Las otras reinas de la velocidad se han tenido que conformar con un sólo título. Y es que Marion reina de modo apabullante en el mundo de las pruebas más rápidas.