Juegos Invierno

El brillo de Milán: Klaebo, Von Allmen, Liu, Brignone, Cardona...

El esquiador noruego, con seis medallas de oro, es el mejor deportista invernal. España descubre el skimo y la patinadora ilumina el hielo.

Klaebo, el rey de los Juegos, rodeado por Brignone, Liu, Gu y Cardona.
Jorge Noguera
Redactor en Más Deporte
Nació en Madrid en 1995. Doble grado en Periodismo y Audiovisuales por la Rey Juan Carlos. Un privilegiado, hace lo que siempre quiso hacer. Entró en AS en 2017 y se quedó. Salvo un paréntesis en Actualidad, siempre en Más Deporte. Allí ha escrito sobre todo de rugby, golf y tenis. Ha cubierto el British Open, la Copa Davis o el Mutua Madrid Open.
Milán Actualizado a

No están todos los que son, pero son todos los que están. Los esperados, y alguno con el que no se contaba de antemano. Los de Milán-Cortina, rematados ayer con la ceremonia de clausura en Verona, fueron unos Juegos como otros cualquiera y a la vez una edición única, un mosaico de historias increíbles que forma parte ya de la constelación olímpica. La que ha consagrado a Johannes Klaebo como el mejor deportista invernal de la historia. Los de la tecnología, con drones siguiendo a los esquiadores ladera abajo en la Olympia delle Tofane o a los riders del snow en su péndulo por el tubo de Livigno. Los de la nueva modernidad, encarnada en Sturla Holm Laegreid, el noruego infiel, quien ha reforzado una nueva forma de entender el mundo en la que cualquier lugar es bueno para pedir matrimonio y ahora también para confesar unos cuernos. Aquí analizamos algunos de los grandes protagonistas y momentos de las últimas dos semanas. Los que se recordarán hasta dentro de cuatro años, cuando los Alpes franceses cogerán el relevo para enriquecer aún más estas historias y para fabricar otras nuevas.

Johannes Klaebo.

El rey indiscutible de estos Juegos, de los que sale como el deportista con más oros de invierno con 11, tras sumar seis en otras tantas pruebas. El fenómeno noruego ha dominado en la velocidad y en el fondo, ha generado su propia colección de memes y se ha colocado a dos medallas más de batir también la plusmarca total, aún en poder de su compatriota Marit Bjoergen. A sus 29 años, le queda carrete para alcanzar esa cota, para seguir cimentando un palmarés que ya amerita el título del ‘Phelps del invierno’.

El skimo.

El caladero de medallas en unos Juegos de otro modo estériles. En este deporte, puesto a prueba en Milán-Cortina y que apunta a seguir al menos dentro de cuatro años, porque la próxima sede también le ha sacado jugo y el formato del esprint y el relevo mixto, dinámicos y espectaculares, ha gustado al COI, la delegación nacional obtuvo sus tres medallas y el único diploma. Oriol Cardona, que llegaba como el hombre a batir, cumplió con un oro y junto a su inseparable Ana Alonso capturó el bronce por equipos, mismo metal que obtuvo la granadina individualmente. Ella ha sido la gran historia de superación en esta edición, a la que se presentó menos de cinco meses después de sufrir un atropello que le dejó los ligamentos de la rodilla izquierda destrozados.

El brillo de Milán: Klaebo, Von Allmen, Liu, Brignone, Cardona...
Ana Alonso felicita a Oriol Cardona tras su última posta. Angelika Warmuth

Eileen Gu.

No es solo el hecho de que haya vuelto a sacar tres medallas en esquí acrobático, como ya hiciera en 2022, una por cada especialidad en la que ha competido (entonces fueron dos oros y una plata, un oro y dos platas esta vez). Ni tampoco que haya igualado, con seis en total, la mejor marca de un deportista chino en Juegos de Invierno. Es que estos días han vuelto a confirmar que nadie despierta tantas pasiones, ni las maneja con tanto carisma, como ella en los deportes de frío. Ha sido con diferencia la más buscada y jaleada en Livigno, sede de las modalidades freestyle, y ha correspondido con resultados y con una cercanía que no abunda en figuras de su calibre. Y solo tiene 22 años.

El biatlón.

Es uno de los deportes más seguidos de los Juegos y no es complicado entender por qué. El estadio de Anterselva ha sido con diferencia el escenario más espectacular en términos de ambiente. Una atmósfera aderezada por el enconado duelo entre el citado Laegreid y el francés Jacquelin, que ha contribuido al sorpasso francés sobre la potencia tradicional, Noruega, con 13 medallas, seis de oro, para el que será país anfitrión en 2030.

El doblete de EE UU.

46 largos años, desde el ‘Milagro en el hielo’ de Lake Placid 1980, ha tenido que esperar Estados Unidos para volver a coronarse campeón masculino en hockey hielo. Las barras y las estrellas ondearon en lo más alto del podio el domingo tras vencer en una emocionante final, uno de los eventos más anticipados, a su enemigo más íntimo, Canadá. El gol de Jack Hughes en la prórroga abrochó además un doblete, pues la selección femenina también se impuso en el partido por el oro a las vecinas del norte, la única nación hasta la fecha que se había coronado en ambos sexos en unos mismos Juegos.

Franjo Von Allmen.

En la aproximación a los Juegos se hablaba de Marco Odermatt, uno de los mejores esquiadores de la historia, y de quien se acabó hablando en los Juegos en sí fue de Franjo Von Allmen. El misil de Boltigen cogió la ola buena en el descenso, la primera especialidad alpina en disputarse, y ya no dejó de surfearla en toda una edición de la que sale con tres oros, además del citado el de supergigante y la combinada por equipos. Se confirma lo que apuntaba desde los anteriores Mundiales: que es un nombre a seguir muy de cerca.

Mikaela Shiffrin.

Doce años llevaba el ser humano más laureado de la historia sobre esquís sin acceder al oro olímpico en el eslalon, su prueba predilecta, y ocho sin subirse al primer cajón del podio en cualquiera de ellas. No han sido unos Juegos óptimos, sin medalla en eslalon gigante y la combinada, pero sí unos que sirven para enterrar el desastre de 2022, cuando disputó seis pruebas y no rascó nada.

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Mikaela Shiffrin, con el oro.MARCO BERTORELLO

Lucas Pinheiro.

Sudamérica ya tiene una medalla de invierno y es gracias a este hombre, que se impuso en el eslalon gigante, en su primera aparición olímpica, tras unos desencuentros con la federación noruega que le llevaron a representar a Brasil, el país natal de su madre.

Arianna Fontana.

Una de las deportistas invernales por antonomasia, la patinadora de velocidad tuvo la despedida soñada. En casa y con tres medallas, oro en relevo mixto y platas en relevo y 500 metros, que le sitúan con 14 en total, como la segunda olímpica de la historia en ese apartado, junto a Bjorndalen y tras Bjoergen. Leyenda.

Alysa Liu.

Fue la sonrisa del patinaje artístico. La estadounidense, de 22 años, se había retirado en 2022 tras Pekín por problemas de salud mental. Primero, ayudó a EE UU a conquistar el oro por equipos. Después, fue la luz del individual, donde superó a Nakai Ami y a la tres veces campeona mundial Sakamoto Kaori. Hija de inmigrantes, crítica con la política de Donald Trump, ha arrasado en redes: de 211.000 seguidores en Instagram, a 4,5 millones.

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Alysa Liu, felicitada por sus compañeras en el podio. PIERO CRUCIATTI

Federica Brignone.

El corazón de Italia latió al ritmo del de la Tigresa. Con 35 años, tras romperse tibia y peroné en abril del 2025, Brignone reapareció poco antes de los Juegos y se llevó el oro en supergigante y eslalon gigante.

Del accidente de Vonn al colapso de Malinin

Estaban destinados a figurar en otro capítulo, en el de las alegrías, pero en estos Juegos nos han recordado que el deporte no entiende de pasados, que solo cuenta el aquí y el ahora. Primero Lindsey Vonn, con ese dramático probable punto final a su carrera deportiva que vivió en la Olympia delle Tofane durante el descenso. Había sufrido una caída días antes en Suiza de la que salió con el cruzado de la rodilla izquierda roto. Como Ana Alonso, tiró hacia delante, en busca de un nuevo sorbo de gloria olímpica. En lugar de eso, un nuevo accidente. Sus gritos escalofriantes antes de ser evacuada en helicóptero. Y después, cinco nuevas visitas al quirófano. También trágico, aunque sin lesiones de por medio, fue el fiasco de Ilia Malinin en el patinaje. Había prometido lo ya visto en unos Mundiales pero nunca antes en unos Juegos. Su show con siete saltos cuádruples, Axel incluido. El mortal hacia atrás para rematar. La presión le pudo, sin embargo, y acabó octavo con un ejercicio desastroso.

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