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Lo que le faltó a España para conquistar el oro en Tokio

Los percances antes de los Juegos, las lesiones de Ceballos y Mingueza, el cansancio de los seis de la absoluta y la falta de oficio impidieron a la Selección llegar a lo más alto del podio.

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España se quedó a las puertas del oro en un torneo en el que nunca terminó de encontrar la fluidez en su juego. Llegó a la final asomándose al abismo en varias ocasiones (cuartos y semifinales) y a la tercera prórroga fue la vencida y la moneda les salió cruz. Nada se puede reprochar a un grupo de futbolistas que han tenido un comportamiento intachable durante una larga concentración de más de un mes en la que solo han podido abandonar sus hoteles para ir y venir de los entrenamientos. Son varios los motivos que han impedido ver la mejor versión de esta España.

La lesión de Ceballos

Todo empezó torcido demasiado pronto. En el minuto 40 del primer partido, ante Egipto, el que estaba siendo el mejor jugador de España se marchó del campo lesionado tras una entrada escalofriante. Un esguince de grado II apartó al utrerano del resto del torneo, aunque hizo lo imposible para reaparecer. Su lesión trastocó todo. El madridista llegaba en el mejor momento de su carrera y su ausencia se nota muchísimo en lo puramente futbolístico, aunque también en lo emocional. Esta generación lleva muchos años y partidos, Ceballos es el segundo capitán y el líder del vestuario. El jugador que tira del carro en las buenas y en las malas, el que pide la pelota en los momentos de máxima tensión. Una baja demasiado sensible.

Cansancio de la Eurocopa

Los tres jugadores de ataque que empalmaron Eurocopa y Juegos (Olmo, Pedri y Oyarzabal) se han visto obligados a encadenar otras tres prórrogas después de una temporada larguísima. Es imposible que las piernas no fallaran en ciertos momentos. Oyarzabal marcó el gol en la final, Olmo en cuartos fue decisivo y Pedri dejó momentos de magia y su compromiso de siempre, haciendo carreras de campo a campo hasta en la última prórroga. Dejaron buenos momentos sin continuidad, algo normal con las durísimas condiciones que había en Japón tras una temporada tan larga. Los tres de defensa (Simón, Pau y Eric) notaron menos el cansancio porque en sus demarcaciones se corre menos kilómetros, aunque los dos primeros tuvieron fallos graves en la final.

Lateral derecho

El lateral derecho ha sido un auténtico drama en los tres torneos de este verano de las distintas categorías de la Selección (Absoluta, Olímpica y Sub-21). Pedro Porro se rompió muscularmente al principio de verano y quedó fuera de combate. También Pipa fue baja, con molestias en el pubis. La tercera opción (Mingueza) pasó a ser la primera y también se lesionó. Así, el equipo terminó jugándose los partidos decisivos con Óscar Gil y Jesús Vallejo. Este último cometió el error que le costó a España el oro.

Delantero

El delantero centro titular de esta generación es Borja Mayoral, pero la Roma no le dejó ir al torneo. El de Parla venía de una gran temporada en Italia y hubiera sido muy importante. La falta de gol, a pesar del hat-trick de Mir en cuartos, persiguió a España durante todo el campeonato. A ello hay que unir que Ferran Torres, otro que hubiera sido fijo y con mucho olfato, no pudo venir porque el City se lo impidió.

Falta de oficio

 Brasil tuvo más oficio que España en la final. El seleccionador brasileño utilizó las tres plazas de mayores de 24 años para apuntalar la defensa con Santos (portero, 31 años), Alves (38) y Diego Carlos (28). Las opciones de oro de La Roja se esfumaron en dos jugadas en las que faltó contundencia, primero de Pau Torres y después de Jesús Vallejo. La parte trasera es quizá la zona en la que más se nota la veteranía y los españoles lo acusaron en el momento clave.