JUEGOS OLÍMPICOS | AGUAS ABIERTAS

Cunha se lleva el oro perdido en Río y Paula Ruiz, más experiencia

La brasileña se impuso a la holandesa Van Rouwendaal y se cuelga el metal que no pudo sumar en Río 2016. La malacitana acabó 16ª: “No me deje llevar, estoy contenta”.

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Paula Ruiz.
OLI SCARFF

A las 6:20 de la mañana, el sol luce con fuerza en Odaiba. La temperatura del agua no da tregua. Roza los 30 grados, una caldera para las 25 nadadoras de aguas abiertas que participarán en la prueba de 10 kilómetros. Siete vueltas a un circuito en plena bahía, con una española, Paula Ruiz, de 22 años, como una de las “novatas”; ella lo recuerda después, sonriente pese a quedarse demasiado pronto lejos del grupo de cabeza. “No me dejé llevar, tuve que mantener la cabeza en la carrera. Estoy contenta”, dijo después.

Campeona del mundo júnior en 2017, Ruiz es una de las participantes más jóvenes de unas aguas abiertas en la que la media de edad se sitúa en los 27 años, por lo que la malacitana, que se entrena con Xavi Casademont en el Inacua de Málaga, tiene mucha mejora. Tokio ha sido un aprendizaje. “Me tengo que sentar con calma a analizar la prueba, pero he aprendido. Me queda mucho para París 2024 y seguro que me irá mejor”, aventura Ruiz.

La brasileña Anna Marcela Cunha lideró la primera vuelta. Tiró de un pelotón amplio, en el que Paula Ruiz recibió demasiado pronto una tarjeta amarilla por, supuestamente, golpear a otra nadadora: “Me ha condicionado. Ocurrió apenas con un kilómetro. Me descoloqué, porque con otra me expulsaba”, matizó. Fue poco después, cuando las americanas Haley Anderson y Ahsley Twichell tiraron de un grupo que empezó a romperse. Paula Ruiz empezó perdiendo 22 segundos camino de la tercera vuelta para pasar a descolgarse a un minuto y 18 segundos. Estaba fuera de carrera.

Van Rouwendaal, Cunha y Lee.

Más de cinco kilómetros nadando en solitario

“Fue bastante exigente, dura y fuerte desde el comienzo. Pero supe llevarlo”, aseguró Ruiz, que siguió hidratándose y manteniendo el ritmo en solitario durante cuatro kilómetros y medio más. “Esuchaba a mi entrenador en cada vuelta, hice lo que me dijeron”, añadió. Pese a la insistencia en el último 500 de la holandesa Sharon van Rouwendaal, una nadadora total, Cunha estiró el grupo y atacó de manera definitiva. Tocó con 1:59.30. La holandesa, un segundo después. Y la australiana Kareena Lee fue bronce al tocar dos segundos más tarde.

Paula Ruiz tocó en decimosexta posición a una diferencia de la ganadora de 3:46. Aunque el puesto no es llamativo, detrás de él se esconde la esperanza dela juventud de la malacitana y su carácter competitivo durante toda la prueba, incluso en las adversidades. Tres horas después de lanzarse a las aguas del Pacífico, la sonrisa no se le borraba de la cara.