TOKIO 2020

Tokio ya admite que los Juegos pueden aplazarse uno o dos años

Haruyuki Takahashi, uno de los 25 miembros del Comité Organizador, lo sugiere en unas declaraciones a Wall Street Journal. Descarta la cancelación y la puerta cerrada.

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Turistas se fotografían frente al anillo olímpico de Tokio 2020.
CHRISTOPHER JUE EFE

La posibilidad de un aplazamiento de los Juegos Olímpicos de Tokio ya es más que una hipótesis. Haruyuki Takahashi, uno de los 25 miembros del Comité Organizador de la competición que debe celebrarse entre el 24 de julio al 9 de agosto, dejó caer en The Wall Street Journal que se maneja esa posibilidad, aunque considera imposible una cancelación total o la celebración del evento a puerta cerrada por las desastrosas consecuencias económicas que se derivarían de ello.

Takahashi señaló: “No creo que se puedan cancelar los Juegos. Si es necesario, consideraríamos un aplazamiento. El COI (Comité Olímpico Internacional) se enfrentaría a demasiados problemas si se cancelan, sobre todo por los derechos de retransmisión por televisión que tienen firmadas las cadenas estadounidenses”. Si hubiera un aplazamiento, afirmó que sería “de uno o dos años”.

La advertencia de Takahashi llega después de que Thomas Bach, presidente del COI, dijera hace una semana que “ni cancelar ni posponer Tokio 2020 está sobre la mesa”. El organismo trabaja codo con codo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y confía en que la epidemia remita de aquí al verano, pero los Juegos suponen un desplazamiento ingente de personas: 11.600 deportistas de más de 200 países, 50.000 periodistas y medio millón de visitantes en Japón. Un riesgo para la extensión del virus si no ha remitido lo suficiente (ahora hay más de 580 casos).

Diversas cábalas circulaban ya en los mentideros olímpicos. Una, ocupar las fechas de los Paralímpicos (25 de agosto-6 de septiembre) y retrasar estos para ganar tiempo pero sin moverse del año olímpico y trastocando lo menos posible los calendarios de los principales deportes. Otra, la de llevar la cita a 2022 y que coincidieran, como ocurrió hasta Barcelona 1992, con los de invierno, que están previstos en Pekín. También, la de trasladar los de verano al 2022 y llevar los de invierno a 2024.

Lo que no se contempla es una suspensión, algo que sólo se ha producido con la Primera Guerra Mundial (1916) y la Segunda (1940 y 1944).