Athletic ATH
1
Ruiz de Galarreta 87'
Athletic
R. Sociedad RSO
1
Gonçalo Guedes 36', Brais 82'
R. Sociedad
Finalizado
Athletic 1-Real Sociedad 1

Un derbi puro y duro

Guedes adelanta a la Real, Brais acaba expulsado de forma polémica y Galarreta empata. El pulso de San Mamés se enrareció al final.

Alfonso Herrán
Coordinador en la delegación de País Vasco de Diario AS desde 2017. En 2008 entró en Diario AS como redactor de polideportivo y desde entonces es su casa. Le gusta tocar todos los palos, pero ahora está más centrado en realizar las crónicas del Athletic y el Bilbao Basket. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto.
Actualizado a

El derbi se quedó en terreno neutral, ni para uno ni para otro. Un final frenético rompió el pronóstico. Cuando parecía empaquetado hacia San Sebastián y que se venía semana de cachondeo a la vera de La Concha hacia sus vecinos de la otra parte de la AP-8, sacó la chistera Galarreta y neutralizó otro monumento de Guedes. La polémica se hizo presente en ese tramo desde el minuto 80 de puro frenesí, ya que un imprudente Brais Méndez fue expulsado para el desenlace, un castigo que se antoja excesivo por una chiquillada con Paredes. Éste incluso tuvo posteriormente el balón de la remontada, pero el asunto se resolvió con tablas. Cero brillantez, pero intensidad a raudales, lo mínimo que se puede pedir a estas citas.

Matarazzo se quedó con un sabor agridulce. Nadie le quita que es mano de santo para esta Real que no conoce el miedo del descenso y se pone valiente camino de Europa. Su tropa se mueve como una orquesta afinada, con convicción, pero le faltó el broche, dio vida al enemigo. Cuatro derrotas seguidas llevaban en el derbi de San Mamés, y este Athletic recortado por las lesiones, la falta de energía y las dudas era menos fiero que esas otras veces. Valverde sigue coleccionando una sola derrota en casa en este duelo de rivalidad vasca en esta década como técnico rojiblanco. Tiene una tarea colosal para hacer cada alineación y la Copa llama a la puerta el miércoles. El nubarrón ha eclipsado el fútbol, también la lucidez para buscarlo entre la espesura, pero el orgullo, la voluntad y el deseo, no se lo quita nadie.

La Real dominó todos los recodos del derbi, la escena era suya, con una solidaridad defensiva a prueba de bomba, liderada por un inconmensurable Aramburu, tirando ayudas constantemente, y sólo le faltaron dos cosas: la finura para sentenciar con el 2-0 y la templanza de Brais para no entrar en la refriega con Paredes. Guedes, que desplegó la secuela del mejor Guedes, abrió el marcador con una genialidad. Lleva seis goles este año: para ser justo, tres con cada entrenador en Anoeta. No sudó gran cosa Remiro hasta el arrebato final, mientras sus compañeros manejaban todos los registros: posesiones largas, juego directo, bloque junto, cambios de orientación y ocasiones de todos los colores.

La Real Sociedad quería abrir una nueva etapa tras la fuga de mil talentos que llenaron las arcas de Anoeta, pero vaciaron la grada de muchos referentes. Imanol vio que su ciclo había acabado y salió mal el proyecto en manos de Sergio Francisco. Pero se ficharon a dos jugadores con un talento infinito, dos viejos roqueros de la última época gloriosa de Mestalla. Guedes y Soler son un auténtico lujo, fútbol gourmet, aunque su exuberancia física no es ni de lejos aquella que exhibían como jugadores che. De la nada el portugués hizo el 1-0.

Los derbis suelen ser esto. Partidos de lija, con más golpes al tobillo que al balón. Mucha intensidad, truenos por cada esquina y los violines olvidados en un almacén. Muy poca o nada poesía y mucha chapa y pintura. Nadie conoce la palabra favorito y casi todo se queda en las intenciones, porque la regla básica es no fallar. Una genialidad, como la de Guedes, o una roja con muy poca explicación como la de Brais, pueden decantar la balanza.

La Real se traía una racha imponente de la mano de Matarazzo, un entrenador en el cuerpo de un pívot de baloncesto. Mientras, el Athletic anda tartamudeando demasiado en Liga y la amarga eliminación de la Champions aún ha rebajado más la autoestima y mosqueado a la audiencia. Los donostiarras arrancaron su abordaje con un disparo de Marín en el minuto 5, que repelió Simón. Tras el rechace fue Oyarzabal, pero le quitó el remate en el último suspiro un Areso felino. Los leones tienen un serio problema con la defensa del balón parado. Les rematan todo. Como Martín en un córner, que atajó el meta local con una palomita. Tras una fase sin un dominador claro, poco a poco los donostiarras se hacían con el control, se movían con comodidad buscando balones a la espalda de la zaga de Valverde. De esto se encargaba Oyarzabal con sus clásicas descolgadas que desencadenaban todas las ocasiones de peligro y Soler abriendo balones a las bandas.

Faltaban ideas en la cabeza de los leones, muy inoperantes y vulgares. Robaban y llegaban bien, pero en los últimos treinta metros se pegaban contra un muro. Está muy claro que Nico, muy voluntarioso, no se encuentra bien físicamente y debe parar. Abría mucho las piernas y le faltaba la chispa para irse de contrarios y armar el tiro. Quería, pero no podía. Por su parte, el capitán txuri-urdin paralizó el corazón de su parroquia con una torcedura de tobillo, pero se repuso y siguió con sus galopadas. Verlo en el campo es como asistir a una clase magistral de fútbol, su inteligencia es inagotable. Hubo una mano en área guipuzcoana, pero tras un rebote desde la cabeza. La norma dicta que eso no es nada, pero que se lo expliquen al colegiado del Mallorca-Athletic. En un saque de esquina llegó el tanto visitante. Soler se la puso a Sergio Gómez y este prolongó hacia Guedes. El control no fue bueno, pero da igual, reaccionó y pudo preparar la jugada y meter una rosca diabólica desde muy lejos. Un tanto calcado al decisivo de la semifinal de Copa hace cuatro años. Dedicó el tanto al lesionado Marrero.

El final fue tumultuoso, con líos, riñas y escaramuzas por todas partes y poco juego. Oyarzabal hizo algo impropio de su biografía, selló lo más difícil, un gran regate a Paredes cerca de la línea de meta, hizo lo más fácil, y se equivocó cuando solo tenía que empujarla: la mandó fuera. Wesley tuvo la oportunidad de debutar tras un viaje relámpago que le llevó a bajarse de un avión, entrenarse y vestirse de corto. Los locales tiraban de riñón, empujaban con la máxima fe, pero estaban desactivados y no se encontraban en los metros finales. El final acentuó el caos, con una expulsión inexplicable que aún complicó y afeó más la impresentable noche de Cuadra Fernández, que echó a uno que no debía y dejó sobre el campo a Zubeldia cuando debía haber visto dos amarillas.

La roja a Brais condicionó el último tramo, tras un empujón de Paredes al gallego y un toque leve revolviéndose con la mano de éste al central, que exageró en la caída. El colegiado no estaba ni mirando esa acción. Parece mentira en un tipo de la experiencia del centrocampista de Mos cometer semejante torpeza. Una estupidez. Ya las tuvo tiesas previamente con Jauregizar. Pero lo que resulta evidente es que no se puede dejar a un equipo con uno menos por eso. Y Del Cerro Grande qué hacia en el VAR ¿ver una película de indios y vaqueros? Fue un punto de inflexión para buscar la heroica y Galarreta lo entendió perfectamente, con un jugadón regateando a tres contrarios y mandando el balón a guardar ala red en una jugada típica de Nico. Su segundo tanto como león.

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Paredes tuvo la remontada en un zapatazo final, aunque Remiro dio un último recital en una tarde colosal de ambos metas. Y en el columpio de esquizofrenia, Oskarsson también rozó el 1-2. Se truncó una noche redonda de los guipuzcoanos por culpa al alimón de Brais y el árbitro. Lo del VAR empieza a ser escandaloso. Anda loca la gente con el artilugio, sin saber a qué atenerse... Una aberración que nos hace vestir la camisa de fuerza. ¿Qué es el VAR?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es el VAR? ¿Y tú me lo preguntas? El VAR... eres tú. En fin. Un derbi puro y duro, absoluto, auténtico, sin atenuantes, carente de adornos... y de juego.

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Athletic
R. Sociedad

Cambios

Íñigo Ruíz de Galarreta (45', Alejandro Rego), Robert Navarro (61', Unai Gómez), Beñat Turrientes (62', Jon Gorrotxategi), Brais Méndez (62', Luka Sucic), Urko Izeta (71', Alex Berenguer), Iñaki Williams (71', Nico Williams), Wesley (76', Gonçalo Guedes), Orri Óskarsson (76', Mikel Oyarzabal), Andoni Gorosabel (78', Jesús Areso), Aihen Muñoz (84', Pablo Marín)

Goles

0-1, 36': Gonçalo Guedes, 1-1, 87': Ruiz de Galarreta

Tarjetas

Arbitro: Guillermo Cuadra Fernández
Arbitro VAR: Carlos del Cerro Grande, Valentín Pizarro Gómez
Zubeldia (22',Amarilla), Jon Martín (50',Amarilla), Yuri (55',Amarilla), Jesús Areso (68',Amarilla), Urko Izeta (74',Amarilla), Brais (82',Roja), Aitor Paredes (83',Amarilla)

Clasificación
Clasificación PT PJ PG PE PP
9 26 22 7 5 10
10 25 22 7 4 11
11 25 22 7 4 11
12 25 22 6 7 9
13 24 22 5 9 8
Clasificación PT PJ PG PE PP
6 34 22 10 4 8
7 33 22 8 9 5
8 28 22 7 7 8
9 26 22 7 5 10
10 25 22 7 4 11
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