“El Mundial unió a España”
Del Bosque, Casillas, Xavi, Torres, Villa y Reina, rememoran para AS el mayor éxito de la historia del fútbol español, la estrella en Sudáfrica 2010.


El Mundial 2010 ha sido hasta la fecha el mayor éxito del fútbol español. En esto coinciden todos los campeones del Mundo que vienen a las páginas de AS. En sus 20 mil números publicados hasta hoy, este periódico no ha contado un hito mayor. Tanto que en aquel ya lejano 12 de julio (el día siguiente a la final) el diario lanzó dos ediciones, matinal y vespertina, y batió todos los récords de venta de su medio siglo de existencia. “Ese momento unió a España entera. Fue una explosión de alegría, y no sólo deportiva, también social, como no he visto nunca jamás ni en mi carrera, ni tampoco hasta ahora en mi vida”, resume uno de los héroes, el atlético Fernando Torres.

El Niño, que había marcado el gol de la victoria en la final de la Eurocopa 2008 contra Alemania, lo pasó mal para llegar a Sudáfrica 2010. Una lesión de rodilla con su equipo, el Liverpool, casi le deja fuera. Pero hizo un sacrificio que resume la entrega de ese grupo. “Quería jugar ese Mundial, no tenía otra cosa en la cabeza y lo di todo convencido de que se podía ganar la Copa del Mundo”, rememora.
El arquitecto de ese gran equipo, el único que tiene una estrella en el pecho, es don Vicente del Bosque. Vaya el don por delante como muestra de respeto al único entrenador español, y uno de los pocos del mundo, junto al italiano Lippi, que lo ha ganado todo como técnico de clubes y de selecciones. “Pero quiero tener un recuerdo a Luis Aragonés, porque con él empezó todo. Luis hizo un equipo que conquistó la Europa 2008 y desde ahí partimos nosotros. “No borramos las huellas del pasado, y a todo lo bueno que había, que era mucho, le intentamos sacar el máximo rendimiento y el mayor provecho posible”.
Pero no fue un camino de rosas. Lo recuerda perfectamente el héroe de los héroes (así reconocido por su parada en cuartos de final al penalti de Paraguay y, sobre todo, por su intervención ante Robben en la final de Johannesburgo). Todos saben su nombre, Iker Casillas: “El mayor contraste fueron los nervios que pasamos en la fase de grupos tras la inesperada derrota ante Suiza y la forma en que el equipo se vino arriba en la fase eliminatoria, donde fuimos el mejor equipo con diferencia. El Mundial nos elevó a lo más alto del fútbol, un momento mágico vivido por todos los españoles y por una generación de oro de esa Selección”.
Del Bosque coincide con el análisis del portero, ex del Real Madrid. “Tuvimos una alteración en el primer partido de la fase final, con la derrota ante Suiza. No lo teníamos previsto y tuvimos que manejar y gestionar ese momento. Fuimos un equipo, y esto quiero destacarlo, con unas relaciones personales muy buenas. Y la importancia de un vestuario sano es vital para el grupo, y más en un Mundial que se empieza con una derrota inesperada”. Pero esa derrota, que pesó como una losa, fue al final el clavo ardiendo al que se agarró el equipo para mejorar en cada eliminatoria y alcanzar el éxito final. “En lo deportivo tuvimos un plan y una idea de juego, y alcanzamos nuestro mejor nivel en la semifinal ante Alemania, donde el equipo jugó un excelente partido con un gol vibrante, magnífico, de Puyol que está en la mente de todos. Y luego llegó la emoción de la final, con un comportamiento impecable de todos, tanto los que jugaron como los que no jugaron. Fue una alegría que culminó con el gol de Andrés Iniesta”, recuerda Del Bosque.
Si el técnico de Salamanca fue el arquitecto en el banquillo, sobre el campo su extensión fue Xavi Hernández. “Yo no gano balones de Oro, se me da mejor fabricarlos”, le dijo a este periódico en una entrevista en Potchefstroom, el cuartel general de España en Sudáfrica. Para Xavi, “ganar el Mundial fue hacer historia y hoy en día, tantos años después, todo el mundo te lo recuerda. Ya eres campeón del mundo de por vida y eso es un privilegio y un honor absoluto que nos acompañará siempre a todos, durante toda la vida. El recuerdo es imborrable, porque tocamos el cielo en la final de Johannesburgo. Para los españoles, para todos, era una utopía ganar un Mundial. Eso estaba reservado para los elegidos: Brasil, Italia, Alemania, Argentina..., pero para España era algo impensable. Hasta entonces sólo el hecho de clasificarse para la Copa del Mundo ya era un éxito, y luego teníamos esa barrera histórica de los cuartos que por fin se superó”.
Xavi, que atendió a este periódico desde un avión, camino de México para disputar un partido entre los veteranos del Real Madrid y del Barcelona, resume el torneo: “Tengo un gran recuerdo de las victorias, pero más aún de lo bueno que era el grupo, casi como una familia con Vicente del Bosque al frente. Lo pasamos mal al principio con esa derrota ante Suiza, pero la unión del grupo hizo posible superarlo. Vimos juntos el partido repetido, y supimos que de cien partidos así sólo se perdía uno. El equipo se unió, los capitanes, con Hierro al frente, supieron tirar del grupo, nos destensamos y nos hicimos más fuertes con cada eliminatoria superada. Un recuerdo que estará siempre entre nosotros y creo que en el de todos los españoles”.
De modo que si Casillas era el guardián de la portería, Xavi la manija y Del Bosque el arquitecto, falta por conocer la opinión del futbolista que tenía la misión de poner la firma a todo lo bueno que fabricaba el equipo. Ese fue Villa, el goleador. En Sudáfrica, Villa marcó o sirvió una asistencia en el 75% de los goles de España. Marcó cinco tantos y fue el máximo goleador del torneo junto a Müller, Sneijder y Forlán. " Fue sin duda lo más grande de mi carrera y el recuerdo de todos los momentos vividos allí va ser imborrable para siempre, para toda mi vida". David, ‘el Guaje’, tiene grabado el momento en que España se proclamó campeona del Mundo después de una vida entera despeñándose en cuartos. “El mejor recuerdo es cuando pita el árbitro el final en Johannesburgo y nos damos cuenta que somos campeones del mundo. Pero la verdad que todo el tiempo que estuvimos allí fue un recuerdo bonito de cómo se gestó todo, día a día y partido a partido, desde la primera derrota con Suiza hasta terminar remontando y ganando la final ante Holanda, y todo el torneo con un gran fútbol”.
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Y una vez alcanzada la gloria, con un país volcado (más de veinte millones de españoles salieron a la calle a festejar el Mundial incluidos territorios como Cataluña o el País Vasco) la Selección regresó a España. Quien firma este reportaje tuvo la suerte de volver a nuestro país en el avión de la Selección, pero esa historia daría para otro artículo, o quizás un par de ellos. Pepe Reina, que fue una pieza importante del éxito del equipo por su labor de puertas adentro del vestuario, tiene un detalle final que resume la emoción de todo un país. “El mejor recuerdo que tengo del Mundial fue la unión del grupo, las caras de concentración en cada partido que íbamos superando casi en el filo de la navaja, la tensión que se cortaba en el autobús camino del estadio y el sentido de pertenencia a un equipo y a un país. Me quedo con las caras de felicidad de la gente, abuelos, padres, hijos, mayores y pequeños, hombres y mujeres, durante la celebración por las calles de la Gran Vía de Madrid y, en particular, recuerdo a una señora en silla de ruedas, emocionada, a la que le regalé una camiseta. Fue un privilegio ser parte de ese grupo, compartir ese Mundial de Sudáfrica y nuestras carreras, lógicamente, dio un salto a todos los niveles porque ser campeón del Mundo te da una solera y una etiqueta imponente, única, tanto a nivel deportivo como personal. Fue algo maravilloso”. Maravilloso, el adjetivo que describe algo extraordinario y que Fernando Torres espera que “ojalá venga pronto otra generación que lo repita”. Quizás la del próximo verano, en Estados Unidos México y Canadá, en el Mundial 2026.
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