Real Valladolid

Víctor Orta: “Hicimos todo lo posible para que se quedara, pero me quito el sombrero con Chuki”

El director deportivo del Real Valladolid se abre en AS y habla sobre su pasado, sobre las apuestas realizadas en un año complicado y el futuro... Ahora sólo piensa en el Mirandés.

19/03/26 REAL VALLADOLID ENTREVISTA VICTOR ORTA
Photogenic/ Iván Tomé
Ignacio Bailador
Coordinador de la edición de Castilla y León
Coordinador en Castilla y León, donde lleva trabajando desde 2007, primero como ayudante, después como editor y posteriormente como coordinador, función que compatibiliza con ser el cronista del Real Valladolid desde hace más de 10 años. Su obsesión: que los equipos de Castilla y León tengan visibilidad. Le podrás leer en el tag del Valladolid.
Actualizado a

Víctor Orta (Madrid, 28 de diciembre de 1978) duerme bien. También lo hacía hace un mes, pero ahora ve el futuro con menos preocupación. De aquel chaval que no terminó Químicas y empezó haciendo de su afición su profesión, primero en medios y luego en direcciones deportivas, queda aún la ilusión después de 20 años en los que ha rellenado muchos cuadernos con nombres de jugadores. Y lo sigue haciendo en el Real Valladolid.

¿Qué queda de ese chaval que iba por Eurosport hace 22 años a comentar partidos con José Manuel Díaz, con Javier Orive, con Rubén Fernández, etc...?

Queda mucho porque queda mucha pasión por el fútbol. Yo amo el juego por encima de todo y ese chaval amaba el juego y todavía tengo esa pasión, tengo ese sentimiento. No me cansa nada del fútbol, de todo lo que supone, de cualquier nivel, de cualquier categoría, de cualquier nacionalidad, de cualquier edad y ese chaval tenía eso y todavía lo tengo.

De chavalín, ¿qué pensaba? ¿Pensaba jugar al fútbol, pensaba comentar, pensaba ser director deportivo?

No, yo de niño recuerdo que con 10 años vi en el colegio que, a lo mejor, era el duodécimo mejor de mi curso y pensé: si hay unos 150 colegios en Madrid, pues habrá 1.800 niños mejores que yo, solo en Madrid, de mi edad. Hay 400 jugadores en Primera, por lo tanto es imposible que juegue fútbol porque solo hay que ver que hay muchos mejores que yo en mi clase. Tuve ese pensamiento un poco raro para un niño de 10 años, pero fue muy realista. Entonces yo sentí la pasión por el fútbol desde otro lado. Cuando saqué el nivel uno e hice prácticas, pues no tenía la inteligencia emocional para ser entrenador. Me costaba dejar a chavales sin jugar, gente fuera de la convocatoria. Me obsesionaba mucho todo eso, me sentía muy culpable y no tenía esa energía de ser entrenador ni esa inteligencia emocional que hay que tener para ser entrenador, que es un trabajo durísimo. Nunca pensé que me iba a dedicar al fútbol profesionalmente. Siempre pensé que yo me acercaba al fútbol desde mi manera de quizás un aficionado muy radical, exageradamente radical, en querer saberlo todo, de todo, de todos los países, de todas las competiciones, de todo...

Pero no era tan fácil como ahora...

Era muy difícil, claro, muy difícil. No había tanto internet y cosas de esas. Antes era comprar libros, había un tío en Luxemburgo que vendía todas las guías de todos los países, trabajar mucho aparte de estudiar para ahorrar dinero para comprar el Rothman’s Football Gear Book de Inglaterra, la Gazzetta dello Sports, la France Football, el A Bola, la Kicker, El Gráfico, que llegaba con 10 días de de retraso. La primera vez que tuve El Gráfico en las manos para mí fue una de las cosas más placenteras de mi vida. Mandaba muchas cartas a estas revistas y hacía intercambio de material con gente, pues le enviaba revistas, me enviaban revistas, enviaba vídeos, me enviaban vídeos. Me obsesionaba mucho que me enviaran los vídeos resúmenes de las ligas. Luego todos los partidos que veía de cualquier nivel los pasaba a un cuaderno. Entonces hacía como la alineación, las ocasiones de gol, daba una puntuación y luego toda esa puntuación la pasaba a otro cuaderno para que todos los jugadores que ya había visto alguna vez los fuera puntuando, pues lo había visto cinco, seis, siete veces, ¿no? Entonces tenía una estantería hasta el techo llena de cuadernos.

“La primera vez que tuve El Gráfico en las manos para mí fue una de las cosas más placenteras de mi vida”

Orta

¿Por qué lo hacía?

Lo hacía como aficionado, o sea, yo no tenía ningún interés ni ambición, honestamente, porque pensé que era muy complicado y luego llegó los medios de comunicación a través Radio Marca, Eurosport y todo eso y ya un poco entré en el mundillo

¿Quién es el primero que le contacta?

Yo entro a una radio local de Valencia, en Picassent, Radio Olmo, que ahí hay un amigo mío que todavía sigue siendo, se llama Julio Gómez. Yo hacía un poco como el análisis del rival del Valencia cada fin de semana y el análisis del rival de Europa del Valencia, entraba por la radio, obviamente de amigos, gratuitamente y demás. También en aquel momento tenía un pequeño programa en una radio comunitaria de mi barrio, que se llama Radio Enlace Hortaleza, pero yo estudiando Químicas, o sea, nada de estudiando Periodismo. Estudiando Químicas. Entonces, a partir de ahí, una persona de la radio de Picasen se va a RadioMarca Valencia, Jorge Segura, y de ahí habla con Miguel Ángel Méndez: “Oye, mira, hay un chico que yo conozco que hace fútbol internacional en una radio local aquí de Valencia, vive en Madrid”... me llama Méndez, nos entrevistamos y me dice, “Te quiero todos los martes aquí haciendo una sección de fútbol internacional y ahí sí que hubo una chispa, porque era como febrero-marzo del 2002, llegaba el Mundial que había comprado Vía digital, el Mundial de Corea y Japón y era de difícil acceso. Entonces le hice un proyecto a Paco García Caridad diciendo que porqué no comentábamos todos los partidos del Mundial, que fue muy bien y la verdad que que a partir de ahí todo fue como muy rápido y Eurosport llegó prácticamente a través de Miguel Ángel Méndez con Javier Orive y compañía...

Víctor Orta: “Hicimos todo lo posible para que se quedara, pero me quito el sombrero con Chuki”
19/03/26 REAL VALLADOLID ENTREVISTA VICTOR ORTA Photogenic/ Iván Tomé

¿Y el salto a los clubes?

Una empresa de representación me dice que quieren que cree el área deportiva porque ellos eran muy potentes en baloncesto y ahí ya empiezo a conocer fútbol profesional profesional, conozco a Monchi, a Roberto Olabe, etcétera y un día cuando menos lo esperaba, Carlos Suárez me llama, me dice que quiere comer conmigo en Arévalo. Yo tenía 25 años y me dice que quiere que sea director deportivo del Valladolid con José Luis Pérez Caminero. Me quedé muy impresionado porque la verdad no pensé que me llamaba para eso.

“Yo tenía 25 años y Carlos Suárez me dice que quiere que sea director deportivo del Valladolid con José Luis Pérez Caminero”

Orta

Lo de la Química quedó apartado...

Sí, me quedan cuatro asignaturas, creo, no me veo ahora acabando. Creo que me queda Determinación estructural, Orgánica avanzada. Esas dos me quedan seguro, las otras dos tendría que pensar, pero esas dos me quedan seguro.

Damos un salto gigante, pasa por Rusia, Elche, Inglaterra, Sevilla. El regreso a Valladolid 20 años después, ¿cómo ha sido?

Yo después de Sevilla salía de un momento emocionalmente difícil y tenía dos pensamientos en mi vida o quedarme un año en blanco o ir a una liga, digamos, con menos presión, más una gestión futbolística desde otro ámbito. Entonces, hay una persona que conocen los presidentes y que es íntimo amigo mío que me dice: “Yo creo que el modelo de dirección deportiva que tú planteas es lo que está buscando la nueva propiedad del Valladolid. Por qué no os conocéis, a ver qué puede surgir”. Y la verdad que yo creo que el primer ‘zoom’ duró prácticamente cuatro horas, cuatro horas y media, me acuerdo que era como la una de la mañana y yo me acosté tipo 5:30 de la mañana. Me encantó, me encanta cómo ven el fútbol, me encantaron personalmente, me encantó su visión del club, me encantó su honestidad, su transparencia. Quería venir porque aunque fuera volver al estrés, a la superélite, era trabajar con gente que realmente me motivaba. Al final puse muy pocas condiciones, económicas y mi equipo de trabajo y llegamos a un acuerdo rápidamente.

“Quería venir porque aunque fuera volver al estrés, a la superélite, era trabajar con gente que realmente me motivaba”

Orta

¿En ese momento se le plantearon las cuestiones económicas que luego se han revelado más tarde?

Sí, desde el primer día.

¿Y acepta sin problema?

No me parecía una excusa, sabía que realmente era un año, no sé si llamarlo de transición, pero sí. Había que hacer más cosas que brillaran menos. También venía de eso en mi etapa anterior, por lo tanto estaba un poco acostumbrado a la economía de guerra, de ahorro. Sabía un poco por dónde iba. Luego creí en nuestra capacidad de encontrar soluciones, de poder ayudar. Me parecía una cobardía decir que no por esas dificultades.

¿...Pero usted sabía que de primeras se iba a hablar del ascenso?

Lo sabíamos y bueno, sabes que al final estás en esto, somos unos privilegiados, ¿no? Bendita presión que sea la presión de éxito. Estaba claro que iba a ser complicado por el año, pero no tanto por la situación económica, sino por todos los cambios. El nuevo dueño, el nuevo director deportivo, nuevo entrenador, más de 15 jugadores nuevos, más de 15 salidas, después de un año muy convulso, récord de puntos negativos, ambiente en contra, sabía que había un montón de cosas en contra, pero también uno cree en la capacidad de la gente que tiene alrededor y en la gente que podía traer yo y en la gente que conocía del club, que me ha impresionado.

“Estaba claro que iba a ser complicado por el año, por todos los cambios”

Orta

Y apuestan por Almada cuando parecía casi cerrado lo de Borja Jiménez...

Con Borja estuvimos muy cerca, él lo ha dicho, nosotros lo decimos y unos detalles finales que no es culpa ni de Borja ni nuestro, sino de una negociación, se rompe. En este momento aparece la posibilidad de Almada. Yo obviamente conozco la capacidad de Almada a nivel de éxito, venía de ser finalista de de Copa Intercontinental. Gabi Ruiz y yo tenemos un “zoom” con él y me encanta. Me encanta su visión del fútbol, su modelo de juego, que estaba triunfando mucho en segunda división. Me gusta su humildad. Apostó por nosotros sin red, honestamente, con su currículum, con ofertas muy superiores... Tenía mucho más que perder que nosotros. En el día a día me pareció un técnico de mucho nivel.

¿Le decepciono su salida?

Honestamente no, porque creo que demostró una vez más el tipo de persona que es cuando alguien de su pasado le reclama emocionalmente pidiéndole ayuda y él es capaz de incomodarse a sí mismo para ayudar a alguien que le ayudó en el pasado.

Hombre, y saltaba a Primera...

No tiene nada que ver con eso. Lo conozco bien. Tuvo oportunidades para irse a selecciones nacionales de primerísimo nivel, tuvo oportunidades para irse a primeras divisiones de primerísimo nivel y tuvo opciones de irse a ligas menores multimillonarias de primerísimo nivel estando en primera.

“Almada tuvo oportunidades para irse a selecciones nacionales de primerísimo nivel, tuvo oportunidades para irse a primeras divisiones”

Orta

A usted le encanta, a los de fuera nos gustaba, a los futbolistas al principio sí, y luego no sé yo si estaban muy convencidos por el nivel de exigencia...

Bueno, yo estoy un poco en desacuerdo, pero había tenido un proceso similar con un entrenador con demanda muy extrema que fue Marcelo Bielsa y sabía cómo poder gestionar esos momentos cuando eran los bajones de los jugadores de los días libre, de la demanda física, sabíamos cómo manejarlo internamente también. Sabía que en esos momentos de pico sabíamos cómo remontar que era a base de confiar, reforzar, ayudar desde fuera, desde mi labor, reforzar al entrenador sobre el método.

Sale Almada al Oviedo y apuestan por Tevenet. ¿Cuáles son las razones por las que apuestan por un entrenador que lleva mucho tiempo sin ser el primer entrenador?

Primero porque lo conocíamos muy bien y el modelo que todos nos planteamos desde Consejo de Administración y Dirección Deportiva era por un modelo digamos joven, que viniera con energía, que fuera capaz de mantener las cosas buenas que podía tener Almada, poner las suyas, que tomara la oportunidad. También creíamos en sus conocimientos, su capacidad en muchísimas cosas.

Pero es un perfil como muy diferente, ¿no? Pasar de un entrenador subcampeón de Intercontinental a un entrenador que llevaba 10 años sin ser primero...

Era el momento, el momento de mercado, había muchas cosas, pero bueno, el modelo era un poco intentar un modelo diferente.

¿Por qué cree que no salió bien?

Yo creo que por un montón de cosas, por culpa nuestra, supongo que él habrá tenido una porción de culpa, pero no la mayoritaria, porque el deporte es binario, en el deporte binario hay cosas que pasan, que se escapan de nuestro control y que se empiezan a enlazar de una manera que hacen que toma decisiones de jugadores, de árbitros, de circunstancias hacen que no se fundamente el proyecto, se pierda una confianza y la pérdida de confianza llegó un momento que fue un ‘tsunami’ en el vestuario, pero no hacia Luis ni hacia su trabajo, que fue extraordinario. El cese de un entrenador es fracaso de todos, jugadores, staff, cuerpo técnico, oficina, dirección deportiva y presidencia.

“El cese de un entrenador es fracaso de todos, jugadores, staff, cuerpo técnico, oficina, deportiva y presidencia”

Orta

... ¿Y llega Escribá?

Se da la circunstancia de que al consejo de administración yo le digo que él cambiaría el modelo y que era un modelo de entrenador de experiencia, capacidad, conocimiento, orden de Segunda A. Con él que había trabajado mucho, aunque fue en Primera, al que conocía y al que sabía lo que nos iba a dar. Creía que mi presencia aquí le podía convencer para aceptar.

¿Piensa en cómo estaría el equipo si hubiese venido el valenciano en diciembre?

Hubo un debate sobre Fran en diciembre, el mismo reconoció que tuvimos una conversación en diciembre. O sea, el mismo reconoció que yo le llamé. Y bueno, el debate llevó a tirar por otro modelo de entrenador y ahora tenemos uno que yo siempre diré, como con mis jugadores y entrenadores, diré lo mismo, siempre tengo el mejor. Y para mí es el mejor. Yo estoy extraordinariamente feliz con Fran porque sé lo que nos va a dar y el crecimiento que nos puede hacer como equipo y como entidad: Escribá no solo transforma equipos, sino transforma clubes y eso es un entrenador transversal que a mí me encanta. Con el que me entiendo muy bien porque he trabajado con él en unas circunstancias muy difíciles, sin salario, sin poder fichar en el mercado de enero, con un montón de cosas.

“Escriba no solo transforma equipos, sino transforma clubes y eso es un entrenador transversal que a mí me encanta”

Orta

¿En qué se parecen los tres entrenadores?

A Almada no se le puede evaluar su trabajo porque se fue, nunca sabremos qué hubiera sido, que hubiera pasado si siguiera. Con Luis ha sido muy corto, pero está claro que era un momento que había que buscar un cambio y una reacción. Con Fran, el buen comienzo, nos va a solidificar, nos va a fundamentar para trabajar en un proyecto. Los tres entrenadores que han llegado al Real Valladolid, los tres, realmente estaban detrás de la palabra proyecto. Yo creo que a nivel técnico-táctico son diferentes, pero no opuestos. Hay matices. Los tres son muy demandantes con el jugador.

Me dice que duerme bien, pero habrá habido momentos complicados...

Lo he pasado mal, lo he pasado mal principalmente por tres circunstancias, uno por la propiedad. Porque creo que la propiedad no se merecía que el área deportiva hiciera sufrir tanto con todas las herramientas que nos habían dado. La propiedad es una propiedad que ama este club por encima de todo, que se mata a trabajar, que nos da todo lo que pedimos para poder tener rendimiento y me hacía sufrir muchísimo, muchísimo, fallar a la propiedad. Otra, familiarmente porque veníamos de una etapa difícil, muy complicada y cuando vuelves a oír un cántico en el estadio que hay que respetar porque no estábamos sacando los resultados, ese cántico te duele, pero duele más el efecto que causa en tu familia. Yo asumo los cánticos, no estábamos ganando, pero claro, el efecto que supone en tu familia es muy potente y un niño de 10 años entiende perfectamente todo. Mi mujer que está muy feliz en Valladolid entiende todo, entonces, me generaba también un conflicto muy potente. Y otro por mi equipo de trabajo y la oficina del Real Valladolid. Pongo los dos a la vez en mi equipo de trabajo porque son los mejores y trabajan una barbaridad. La gente de la oficina es muy trabajadora, muy leal, con unos valores muy potentes y por todo eso me daba mucha rabia.

Víctor Orta: “Hicimos todo lo posible para que se quedara, pero me quito el sombrero con Chuki”
19/03/26 REAL VALLADOLID ENTREVISTA VICTOR ORTA Photogenic/ Iván Tomé

¿De dónde saca la fuerza para pasar esos momentos?

Bueno, ahora un hay un nuevo concepto muy filosófico se llama antifragilidad. Es un libro de Nassim Taleb. Antes estaba muy de moda la resiliencia, que era pasar los malos momentos que ya llegarían los buenos. Ahora la antifragilidad es pasar los malos momentos intentando mejorarte para que cuando lleguen los buenos seas mejor. Y esta es mejor, utilizar los malos momentos para buscar la mejor versión de ti. Una versión que sea capaz de liderar, decir, no voy a ser el que tenga la cabeza baja, no, voy a ser el que tenga la cabeza más alta. El que apoye más, el que intente pegar un grito aquí en la oficina los lunes para que nos animemos y los viernes de prepartido. O sea, ser un poco buscar mi mejor versión.

“Antes estaba muy de moda la resiliencia, ahora la antifragilidad, que es pasar los malos momentos intentando mejorarte”

Orta

Me ha dicho ya que lo ha pasado mal también por el tema familiar, pero ¿también se refugia un poco en ella?

Sí. Sin duda, yo ahí encuentro mi seguridad. Y aquí la verdad tuve la confianza que teníamos que darle la vuelta también un poco porque había visto lo bien que habíamos trabajado y vuelvo a reiterar desde la propiedad, a mi grupo de trabajo, al staff del día a día. No me podía creer que el resultado fuera tan negativo, pero es que es verdad que en fútbol a veces pasa eso.

Cuando las cosas le han ido bien, ascensos, campeón de la Europa League, ¿quiénes son las personas que le han puesto los pies en el suelo?

Primero mi mujer, sobre todo. Ella es mi ancla, el suelo y demás. De todas formas ya después de tanto tiempo en el mundillo estoy un poco curado. Se me ha vaciado eso del yo. Eso ya se me ha pasado. Claro. Te llegan las mariposas esas cuando ves tu nombre, el descubridor de no sé quién o alguien te dice, “Ah, tú trajistes a Rafinha al Leeds, ahora puede ser Balón de Oro”. Ya se me ha pasado, de verdad. Porque entiendo que hay cosas mucho más importantes. Hay un momento que también en la vida haces un click, ya sabes qué cosas tienen valor. Al igual que te puede doler el grito, el insulto en redes sociales, la llamada anónima que te falta el respeto, el halago lo valoras en su medida.

“Fiché a Rapfinha para el Leeds porque el Rennes quería a Doku”

Orta

Cuénteme lo de Rafinha, que no lo sabía yo. ¿Firmó a Rafinha para el Leeds?

Quedaban cuatro días de mercado. Conocíamos a Rafinha de Brasil y de Portugal. El Rennes quería fichar a Doku. El agente intermediario de Rafinha, Deco, a través de un amigo me llama y dice que Rafinha puede salir del Rennes, que si estábamos interesados. Yo dije: “Ya, lo quiero ya, que coja el vuelo esta noche”. Eso era sábado, el domingo jugó, metió un gol, metió un gol de medio chilena, me acuerdo, ya me dio miedo por si no lo dejaban salir, pero como el Rennes quiso traer a Doku y demás, pues vino a Leeds y el resto es historia, fue increíble, no me sorprende nada de lo que le está pasando porque era uno de los tíos más ambiciosos, que mejor entrenaba, se demandaba físicamente.

No parece brasileño a veces...

Él era un tío ambicioso. Un poco alemán en eso de mejorar, mejorar, mejorar, mejorar, un poco balcánicoalemán.

Cambiando de tema, usted conoce esta ciudad, ya sabe que aquí pasamos del pesimismo más absoluto al optimismo más desaforado. ¿Cree que el Real Valladolid puede llegar al playoff?

Yo creo que quien piense eso no afronta maduramente la forma que tenemos que afrontar el resto de partidos, que es ganar un partido y pensar en el siguiente, ganar un partido y pensar en el siguiente. No creo que haya nada más que pensar en Miranda, porque es la única forma, primero porque tampoco hacia abajo tenemos una distancia que nos sirva para fiarnos y hacia arriba me parece todavía un Everest. Hay gente que ha conquistado el Everest. Pero es muy complicado, por lo tanto lo mejor es dar un paso y dar un paso y continuar así. No quiero perder energía en eso.

¿Da por perdido a Chuki?

Yo creo que su comportamiento está siendo extraordinario, su compromiso, su nivel de juego. Creo que ha hecho que, si ya la distancia con la segunda división desde su nivel era larga, los últimos meses la han hecho más larga. Por lo tanto, entiendo esa ambición de querer ir a un lugar con mejor disposición, supongo, deportivo, económica, pero vamos, me quito el sombrero a la forma de gestión de de Chucki estos partidos y en estos momentos difíciles. Sólo podemos estar agradecido como club. Ojalá podamos hacerle una gran despedida cuando sea su último partido aquí porque sé que se lo merece.

“Me quito el sombrero a la forma de gestión de de Chucki estos partidos y en estos momentos difíciles”

Orta

Ayer comentaban los compañeros de la SER que su destino puede ser el Stuttgart, Como...

Si estuviera en mi lugar te lo diría, pero como no está en mi lugar la pregunta tiene que ser más para su entorno y demás. Nosotros hemos hecho todo lo que está en la mano del Real Valladolid y un poco más para que Chuki se quedara. A mí me hubiera quedado un mal sabor si no hubiéramos hecho todo lo posible. Tanto emocional como económicamente dentro de nuestros límites, pero hay límites que un club no puede saltar porque si no sería muy fácil gestionar. Si yo hago una cosa que se sale de todo lo que me da la ley, dentro de tres años me voy del Valladolid, bueno, que pase el siguiente. Para mí los escudos están por encima de todas las personas. Y el club está por encima de todo, jugadores, entrenadores, presidente. No voy a hacer nada que ponga en riesgo la viabilidad del club. Nosotros pasamos, pero el club se queda. Por lo tanto no podíamos hacer nada y la filosofía de los presidentes es la misma.

¿La renovación de David Torres sí está bastante avanzada?

Yo soy bastante optimista por muchas circunstancias en en todo el tema David.

¿Mario Maroto?

Todavía estamos como en un proceso de evaluación para la toma de decisión.

Una de las cosas que sí que valora la gente es el paso de ser un equipo vallisoletano. Hacía muchísimos años que no había tantos vallisoletanos en la plantilla e, incluso, en el once. ¿Eso ha sido un empeño suyo o ha salido así?

Absolutamente. En mi modelo de entender una plantilla por muchos motivos económicos, de salud de vestuario, de intensidad de entrenamiento, me gustó mucho el modelo 16 + 8. Que son de tres porteros, un sub 21, de cuatro laterales, un sub 21, de cuatro centrales, un sub 21, etc... Eso al final hace todo eso se tiene que nutrir de la base. Como también es el caso de Mario Domínguez, que es de Ponferrada, que está en la residencia del Real Valladolid, tenemos una residencia que tiene que volver a dar sus frutos. Tenemos unas categorías inferiores, por encima de los resultados, extraordinariamente gestionadas por Diego López, que tiene que ser productor de talento y nosotros vamos a potenciar eso y es la forma de crecer. Jóvenes, buenos canteranos, la gente que venga de fuera, español o extranjero, a sumar y añadir valor, que es un poco también un modelo que hicimos en Sevilla con mucho éxito y a partir de ahí esa mezcla: jugador que crece por encima del nivel del equipo, venta para generar recursos para volver a empezar. ¿Qué hacemos? Si tú ves los jóvenes en el primer equipo, vas a captar jóvenes, porque el que quiera venir a tener una oportunidad va a venir a Valladolid. Ha habido muchos ejemplos en los últimos años en ese sentido con Raúl Moro, Juma, Salisu, Fresneda... Hace falta que la gente vea este equipo y quiera venir, como plataforma o para quedarse mucho tiempo.

¿Su trabajo está orientado todavía a esta temporada o planean ya la temporada que viene en Segunda?

Yo creo que nadie puede estar no trabajando, orientándose en un medio plazo si eres director deportivo. Como director deportivo, que es la unión de la estrategia de un consejo de administración de dos presidentes con un entrenador, es un poco un puente, entre dirección y deportivo. Que una parte de mí tiene que fomentar el cortoplacismo y el resultado y otra parte de mí tiene que tomar decisiones estratégicas basadas a medio plazo y nosotros tenemos muy buenas decisiones tomadas para la temporada que viene.

“Ganar 11 de 15 puntos al principio nos generó autopresión”

Orta

¿Ya tienen jugadores firmados o prácticamente firmados?

Tenemos muy buenas decisiones para la temporada que viene.

Para ir acabando, ¿qué hace cuando no está trabajando?

Bueno, estoy muy cercano a mi hijo, juega en el CBCV de Valladolid Alevín y juega en el San Agustín Alevín de fútbol, por lo tanto los fines de semana, si no estoy viajando con el equipo, lo que hago es ver a mi hijo jugar y luego me gusta mucho la gastronomía, ir con mi mujer, conocer sitios, he visitado tres bodegas, el enoturismo me gusta mucho, me gusta mucho el vino, la cultura del vino, el entorno, me encanta. Me gusta mucho disfrutar y descubrir sitios gastronómicos desde lo más top al sorprendente que pone en una tapa especial que está en una esquina de un barrio de Valladolid, todo eso me encanta. Es una ciudad que me viene mucha visita, porque antes cuando estaba más lejos, sobre todo en el extranjero, pues no venía y ahora me viene mucha gente a visitar, por lo tanto siempre hago ahí mis tours tanto turísticos como gastronómicos. Ahora veo una ciudad que es tranquila, pero con un incremento brutal de oferta cultural, tanto conciertos como teatro, etcétera, que en mi etapa anterior hace 20 años no veía tanto movimiento. Y ahora veo un montón de movimiento y la verdad que es veo una ciudad en crecimiento, una ciudad muy viva.

Usted ha hecho, seguro, cientos de entrevistas en su vida, ¿cuál es la pregunta que no le han hecho y le gustaría que le hicieran?

No lo sé, es que me han hecho tantas y me han preguntado tantas cosas. No sé. Hay una fórmula que siempre es muy divertida, es cuánto tenemos que dejar ver al espectador de lo que hay detrás de las bambalinas. Yo fui partícipe de un documental que fue el del Leeds United, que justo salió después el del Sunderland. Me hacía mucha gracia porque a mí muchas cosas de las que veía en el reportaje del Sunderland eran para mí como demasiado, no secretas, pero demasiado detrás de la bambalina, curiosamente nadie de esas personas del Sunderland sigue trabajando en fútbol. Entonces, yo siempre me obsesiono cuando, por ejemplo, en mi documental del Leeds, tío, vamos a enseñar lo que podamos enseñar, algo de más para generar contenido, pero hay cosas que no me quiero defender con esto de que la gente no sabe lo que sufrimos, la gente no sabe lo que trabajamos, la gente no sabe lo que nos implicamos. A mí hay una cosa, que entiendo, cuando la afición canta Valladolid, somos nosotros, es verdad.

“Dentro de este club hay un montón de personas que sienten ese Valladolid como suyo”

Orta

... ¿Pero?

Quiero decir que es verdad, porque el espectador y el aficionado es generoso, lo da todo sin esperar nada a cambio, normalmente gasta sus recursos, su compra, sus camisetas, su abono y demás. Pero que también piense que dentro de este club hay un montón de personas que sienten ese Valladolid como suyo y que creo que eso es una filosofía que ha puesto la propiedad en el sentido de aquí todo el mundo que venga a trabajar tiene que dar el 100% de sí mismo. Claro que ganamos un salario, pero que esa faceta laboral no impide, lo hablo mucho con mi psicóloga, que la gente sienta que nosotros también tenemos un montón de sentimientos, que queremos que las cosas salgan bien, que respetamos mucho la entidad, que conocemos su historia, que estamos identificados con un montón de cosas de los que han pasado por aquí. La gente no tiene que tener miedo de cómo se respeta la entidad y se trabaja para mejorarla y para hacerla mejor. Obviamente, tenemos un salario y tenemos unas condiciones laborales, pero para nosotros el club es lo más importante y lo noto cada día y eso es una filosofía que implementa la propiedad que me encanta.

Ha nombrado a su psicóloga, ahora el club también está muy implicado en el cuidado mental, ¿qué le aporta o en qué momento se dio cuenta que necesitaba ayuda para entender las cosas que pasaban?

Hace ya bastante. He tocado diferentes profesionales hasta que he conseguido a alguien que me la recomendaron porque trabajaba con alta dirección de altas compañías y obviamente tiene un ‘approach’ muy radical en la toma de decisión, en la soledad del líder en el éxito compartido, el fracaso único. En la responsabilidad muchas veces no puedes ser tú mismo porque tienes la responsabilidad de liderar antes que tu propia persona. Entonces es una persona que me está ayudando mucho en esa comprensión de mi rol, encima como más público que puede ser el fútbol, que ella trabaja con todo tipo de directivos de alta dirección y también el tema público me explicó cómo gestionar todo eso. Me siento muy libre de decirlo, creo que a día de hoy hay que transparentarlo porque al igual que se va porque te duele la espalda al traumatólogo o te duele el diente y vas al dentista, es alguien que te ayuda a darte herramientas para vivir la vida con más herramientas a nivel de salud mental para rendir más en el trabajo y tener más capacidad en las tomas decisiones.

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A ver si es la última, cuando ustedes en julio, agosto, septiembre hablaban de ascenso, ¿era de verdad o por una cuestión de que era lo que tocaba decir?

Yo creo que nosotros lo creíamos y creo que el comienzo de temporada, aunque suene un poco increíble, ahora con perspectiva, no sé si la palabra fue contraproducente, pero sí nos generó una autopresión con 11 puntos puntos en 15, el pensar este va a tener que ser el año. Creo que generó otra vez una expectativa en contraposición a la realidad un poco distorsionada. También la realidad nos ha podido dar un toque y enseñar en que nos hemos equivocado para poder intentarlo el año que viene.

Víctor Orta: “Hicimos todo lo posible para que se quedara, pero me quito el sombrero con Chuki”
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