Un baile andorrano
El Real Valladolid estuvo completamente a merced del equipo local que ganó con una genialidad, aunque lo mereció antes. El equipo de Escribá estuvo nulo en ataque.


El Real Valladolid se empeña en no salir del pozo. Cada vez que la competición le da la oportunidad de escapar, de tener un final de temporada tranquilo y sin sobresaltos, los ahora de Escribá, cometen una tropelía, casi siempre, más gorda que la anterior. Los pucelanos acumulan tres salidas con derrota: Miranda, León y Andorra. Si alguien quiere aliviarse puede pensar que el equipo del Principado juega al fútbol como los ángeles, pero eso no quita para que el partido de los blanquivioletas haya sido lamentable.
Sabíamos todos que el equipo de Mansó, que ya le dio un baño guapo a los pucelanos en Zorrilla, jugaba muy bien al fútbol y por eso Escribá decidió salir con un plan más parecido a la defensa numantina de la portería de Aceves que a la disputa de un encuentro de fútbol. No le fue mal a los visitantes en la primera parte donde, incluso, Latasa tuvo el 0-1, pero cuando fue a rematar con la pierna izquierda, dentro del área, el balón le dio en la derecha... No hay más preguntas señoría. Así que con tres líneas claras, 4-4-2, en defensa, el equipo se fue hundiendo con el paso de los minutos, pero evitó que el Andorra se adelantara.
El problema es que ya dice la sabiduría popular que cuando sales a por el empate acabas perdiendo. Y eso, exactamente, es lo que sucedió, porque el Real Valladolid, fruto del cansancio, empezó a dejar más huecos entre líneas, y lo de ver a Owono de cerca empezó a parecer una quimera. Sólo hacía falta un poco de magia para desnivelar el partido en la única dirección posible y esta la puso Villahermosa con una taconazo mágico que dejó a Cardona solo para que marcara su primer gol de la temporada. La aspirina blanquivioleta al rescate.
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Así que nos podemos poner en modo supervivencia y pensar en que el partido ante la Real B es una final, que lo es, pero no estaría de más analizar el partido de Chuki, que desde que le dieron el trofeo al mejor del mes está desaparecido, de que Latasa vuelve a ser ese delantero que peleaba, pero no acertaba o de cómo puede ser que juegues con dos y tres delanteros y los extremos jueguen a pie cambiado... Un desastre de partido, donde no has disparado entre los tres palos, y de temporada, para un desastre de equipo. Así que vamos a rezar para ganar a la Real B para no complicarnos porque de donde no hay no se puede sacar.
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