Paciencia, impaciencia y sentido común
“Nunca aprobaré pitar a un jugador del Real Valladolid durante el juego, pero cada uno que haga lo que quiera... ya somos mayorcitos”.

Puede ser una buena semana para el Real Valladolid. Victoria ante el Granada y la posibilidad de volver a puesto de playoff en caso de un buen resultado en Cádiz. Semana que ha servido para destacar y que quede reflejada la unión de un vestuario que parece, por lo que se intuye desde fuera, que está unido y fuerte y que además confía en su entrenador. Al equipo se le nota irregularidad en su rendimiento, pero es evidente que todos les pedimos más porque hay capacidad para más.
Quedan muchos jugadores que, todavía, están lejos de su mejor nivel. Me refiero a Canós, Lachuer, Jaouab, Amath, Javi Sánchez, Latasa… ya estamos observando como Ponceau o Peter Federico, cuestionados en los primeros partidos, empiezan a rendir bien. Marcos André ha dejado últimamente algunos destellos. Es un grupo joven, un equipo muy nuevo, con muchos cambios, con un nuevo entrenador, factores que invitan a pensar que el Real Valladolid, lo normal es que sea así, pueda realizar una mejor segunda vuelta que la primera y que llegue al tramo final de la temporada alcanzando el máximo nivel.
Por eso los jugadores del Real Valladolid han pedido apoyo a lo largo de la semana y es lógico que lo hagan. No se pueden olvidar las cosas del pasado ni, por ejemplo, el impresentable batacazo de Portugalete. Por eso, fue justa y necesaria la pitada al salir al campo de los jugadores el pasado lunes. Pero los silbidos continuos a Javi Sánchez o a Latasa durante el juego son ya otro tema a analizar. Habrá, y lo respeto, quien crea que ese es el camino. Yo no comparto esa opinión. Nunca aprobaré pitar a un jugador de mi equipo durante el juego. Antes o después, lo que corresponda y decida el público, pero durante el partido me parece un arma que se le regala al rival.
Cuando juegas fuera de casa el escenario ideal es el de ver como el publico local increpa a sus propios futbolistas. Es un maná para el visitante. Por eso no lo comparto y, por eso, los jugadores piden esa unión que pueda hacer la fuerzo. Dicho esto, que cada uno haga lo que le de la gana que ya somos todos mayorcitos.
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Y mientras, Almada sigue apostando por lo que funciona, pero le faltan por inventar cosas. El equipo en portería está bien, la defensa funciona en el rendimiento individual de cada componente, pero encaja goles con más facilidad de la necesaria. La llegada de Ponceau ha iluminado la creación y el crecimiento de Peter Federico es un apunte a sumar. Sigue faltando gol. Y se necesita ese capitulo goleador que aporten los delanteros o los hombres que llegan desde atrás. Sigue, pues, la irregularidad, pero nadie puede vaticinar aun hasta donde va a poder llegar este equipo. Cádiz puede ser, de nuevo, otro examen esclarecedor. Y ojalá salgan las cosas bien para que los silbidos vayan cambiándose por aplausos. Será la mejor señal.
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