Otra final indeseada
El Leganés se mide a la Real B con la urgencia de ganar para alejarse del pozo y, de paso, meter tierra de por medio con un rival directo por el nuevo objetivo de la permanencia. Dani Rodríguez apunta a la lista; ocho bajas en los txuri-urdin.

Al Leganés el calendario se le ha llenado de finales indeseadas. Partidos que han pasado de ser teóricas jornadas transitorias (un día más en la oficina) a convertirse en jornadas clave por un objetivo que ya sorprende poco. Los pepineros pelean por la permanencia. Y la Real B, habitante recurrente de la zona baja, es enemigo clave para dar un nuevo salto en la clasificación y así evitar el tufo a azufre que despide el infierno de Primera RFEF. Quién lo diría. Así es la vida (sigue el partido en directo en AS.com).
“Un golpe de realidad” como ayer definió Igor Oca el topetazo ante el Castellón (derrota 2-0), un equipo que jugó mucho mejor que este Lega al que todavía, dice su entrenador, no le da para competirle los puntos a los mejores. “Estuvimos lejos de poder competirle, sobre todo en esos 35 minutos iniciales”, añadió. Descripción realista a la par que poco edificante. Pero, lejos de inocular urgencias de ansiedad, el vizcaíno le mete toneladas de normalidad para rebajar los nervios, impulsar el esfuerzo y repetir a los suyos que, aunque no lo hayan conseguido aún, pueden hacerlo mejor. No es fórmula novedosa en este Leganés. Asier Garitano ya la aplicaba en su tiempo.

A su paisano parece funcionarle, reformulación de las metas mediante consensuadas con un club que ya no evoca la exigencia del ascenso. Lógico y necesario. Buena prueba de que el golpe de timón funciona es que, si la temporada hubiera iniciado con la llegada de Oca al banquillo, el Lega sería equipo que roza puestos de playoff. Además, por sensaciones, los blanquiazules destilan también cierto optimismo que, aplicado a Butarque, aspira a convertir de nuevo su estadio en escenario de resistencia pepinera, en lugar del cementerio de puntos con el que este equipo se ha dejado girones de esperanza y credibilidad a lo largo del curso.
La goleada al Valladolid (3-0) apuntó en senda distinta. Hay mejoría. Rehabilitación a la que ayudará una enfermería vacía (solo la ocupa Rubén Pulido, lesionado de larga duración). Oca recupera a Duk (además de Figueredo) y cuenta ya con Dani Rodríguez, al que meterá en lista pese a llevar sólo dos entrenos y estar apartado del Mallorca desde agosto.

Ocho ausencias en la Real B
Podría ayudar con minutos ante una Real Sociedad B que necesita una victoria que le impulse de nuevo. El filial también tiene urgencia de puntos. Lleva cuatro jornadas consecutivas sin ganar, con un balance de tres empates y una derrota. Panorama gris. La parte positiva es que parece que el conjunto de Ansotegi le ha tomado por fin el pulso a la competición a domicilio, donde su estadística sí que mira más optimista. Sumó ocho salidas consecutivas sin sumar. Ahora engarza una victoria y dos empates.
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Caer en Butarque podría zambullir a los txuri-urdin pese a las últimas sensaciones positivas que destila el equipo. Ansotegi no podrá contar con los lesionados de larga duración como Lebarbier, Olasagasti y Orobengoa, ni con Darío y Marchal, aún recuperándose. Al menos podrá sumar a Astiazaran, que era duda por estar trabajando con la primera plantilla esta semana. Por el contrario, Ochieng, Dani Díaz e Ibai Aguirre se quedarán concentrados con la plantilla de Pellegrino Matarazzo. Ocho bajas y Sydney en el banquillo. El delantero, ex del Leganés, fue parte de pago por el fichaje de Roberto López por los pepineros apenas los madrileños habían ascendido a Primera en 2024. Tan cerca. Tan lejos.
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