Loureiro: “Los recibimientos de Riazor son espectaculares, nos sentimos poderosos”
Miguel Loureiro, deportivista de cuna, habla con AS y analiza su primera temporada en el Deportivo, el posible ascenso, su rol en el equipo, la afición...


Miguel Loureiro Ameijenda (Cerceda, A Coruña, 21/11/1996) fue uno de los fichajes estructurales del verano para la reconstrucción de la defensa del Deportivo y petición expresa de Hidalgo, que lo tuvo el año pasado a sus órdenes en el Huesca. Titular indiscutible, a sus 29 está disfrutando en su vuelta a casa después de un largo periplo por equipos como el Pontevedra, Racing de Ferrol, Lugo, Andorra, Córdoba o el mencionado Huesca. En su primera temporada como blanquiazul se ha vuelto intocable y defensa para todo, jugando de lateral derecho y central por ambos perfiles. Comedido, con experiencia, sobrio en su juego pero intenso, no oculta que tiene la ilusión de que toda esta aventura termine en Primera, categoría en la que todavía no ha jugado.
Siete jornadas para el final. Empieza lo decisivo y no están nada mal colocados.
Sí, sí. Ahora es cuando de verdad hay que estar a tope, nos jugamos toda la temporada. Creo que venimos en una dinámica muy buena, tanto de sensaciones como de resultados. Estamos bien, somos optimistas y con ganas de ir a por todo en lo que queda.
Ya en frío. ¿Cómo se valora el punto en Huesca?
Igual que el análisis que hice al acabar el partido. Lógicamente queremos ganar todos los partidos porque vamos semana a semana, sin mirar más allá. Por cómo fue el partido éramos optimistas y nos tuvimos que conformar con el empate. Hay que verlo como positivo y hacerlo bueno con los tres próximos puntos en casa. Es positivo no perder, pero hay que hacerlo bueno en Riazor.
En efecto llevan seis partidos sin perder, la segunda mejor racha de la temporada en este aspecto.
Siempre queremos ganar, pero en esta categoría… Sé que me repito, pero es muy importante no perder. De hecho, empatamos y escalamos una posición para ser segundos.
¿Qué piensa cuando se dice ‘el Depor regaló una parte’ del partido?
Son opiniones que, obviamente, no comparto. Si la categoría es tan igualada es porque todos los equipos son competitivos y te ponen las cosas muy complicadas. En ningún caso salimos nunca a regalar uno de los tiempos. Es cierto que el rival a veces plantea cosas que te cueste ajustar, o que tu no estés bien. Pero hay que ver como positivo también que el equipo es capaz de reponerse y encontrar soluciones. Creo que son conclusiones demasiado extremistas para soltarlas así. Siempre intentamos dominar y someter al rival porque eso nos va a acercar a la victoria.
¿Cómo está Charlie Patiño tras el error en Huesca? Se le vio muy afectado tras el partido.
Son cosas del fútbol y todos pasamos por esos momentos. Es duro asimilar el error y, seguramente, te cuesta más reponerte cuando eres más joven. Tenemos un muy buen vestuario y eso ayuda a que la gente se sienta querida cuando fallas, porque fallamos todos. Yo lo tuve. Se arropa mucho al compañero y estamos todos juntos. Charlie tiene todo nuestro cariño y apoyo, sabemos el futbolista que es. Seguro que no le va a afectar.
Hemos ido creciendo y aumentando nuestra capacidad de creer, mejorar e intentar someter a los rivales hasta el último minuto de partido”.
Miguel Loureiro, jugador del Deportivo
¿Lo ve recuperado anímicamente?
Sí, sí. Hay que normalizar más el error en el fútbol. Hay veces que nos quedamos en esa capa más fina del fallo y no se piensa tanto en lo que pueda vivir un futbolista después de que suceda una acción así. Para mí es muy importante cómo afronte eso el grupo, que se ayude y apoye.
¿No da vértigo ver lo pegados que están ahí hasta ocho equipos? Que es posible ser campeones, pero también quedarse fuera de playoff.
Es una característica de Segunda y quizás, este año, un punto más. No hay nadie escapado y estamos todos en una horquilla muy pequeña. Claro que eso dificulta y complica, pero nos centramos en lo nuestro. Hacemos muchas cosas bien y eso nos da confianza.
Habla de hacer bueno el empate del Alcoraz en Riazor, donde han mejorado, pero todavía no logran esa regularidad que se esperaba.
Es algo muy difícil de analizar y llevaría mucho tiempo hacerlo. Incluso a veces son situaciones puntuales que es complicado encontrarles un mismo patrón. Creo que el equipo ahora está bien en casa y estamos con nuestra gente de manera brutal. Los recibimientos están siendo espectaculares, nos sentimos poderosos con nuestra gente. Eso se tiene que notar de aquí al final de Liga.
Ante el Málaga, además del recibimiento, la mejor entrada de la temporada en toda Segunda.
Eso llega al equipo, nos ayuda mucho en los momentos difíciles de partido, pero también en los buenos. Cuando creas una ocasión, con ese punto de emoción que pone la grada, al equipo rival se le multiplica el sufrimiento. Se consigue que sientan la tensión del ambiente. Tener esta afición es una gozada, un auténtico lujo. Queremos disfrutar con ellos y que pasen cosas bonitas.
El rival será un Mirandés que llega en descenso, pero que se ve que está muy vivo todavía.
Por supuesto. He estado en situaciones parecidas a la de ellos y siempre complicábamos a los rivales. Las diferencias son muy pequeñas y las necesidades muy grandes, bien por la parte alta o la baja. Eso aumenta la competitividad, estrecha las diferencias y hace que cobre importancia el aspecto mental. Sabemos que jugamos en casa, somos competitivos y un equipo de mucho nivel. Con eso, tenemos que ir a por la victoria, pero con respeto al rival. Son un equipo con muchos jóvenes que te pueden hacer daño, como demostraron ante el Castellón.

En lo personal, con tantos cambios de posición, ¿sabe ya si se encuentra más cómodo de lateral, central derecho o izquierdo?
(Risas…). Tengo siempre el mismo argumento: me intento adaptar lo mejor posible a la posición en la que me toque jugar. Trato de mejorar en cada una de ellas y aportar mis características. Estoy contento, participando y mi máxima ilusión es aportar en el campo y fuera. Estoy satisfecho con todo esto.
Usted lo ha jugado prácticamente todo. ¿Qué piensa cuando se le califica como el jefe de la defensa del Depor?
Sinceramente, no leo ni escucho casi nada; o lo mínimo posible porque soy de aquí y todo mi entorno respira Deportivo. Para que no afecte, trato de aislarme lo máximo posible. Estoy contento con lo que aporto.
¿Usted se identifica con ese rol?
Asumo el rol que me toca con naturalidad y desde la máxima normalidad. Sé que junto a Ximo y Escudero soy de los veteranos de la zona de atrás. Dentro de mis características está hablar, mandar… ayudar a los compañeros más jóvenes. Desde ese punto de vista, sí.
El club coincide. Aunque usted no es capitán, cuando vienen mal dadas casi es matemático que Loureiro sea el elegido para dar la cara en rueda de prensa.
(Risas…). Como decía antes, asumo con naturalidad el rol que me toca. Cuando ya tienes una cierta experiencia, toca asumir esas situaciones. También, si estás participando mucho en el campo, es algo lógico y natural. Para mí es una suerte siempre representar al equipo.
Decía antes que usted y todo su entorno es totalmente deportivista. ¿Qué sentimiento podría tener si se logra el ascenso?
De verdad que no me paro a pensar en eso. No me gusta ilusionarme demasiado. Me gusta vivir las cosas con ilusión, pero no pensar mucho en el futuro porque te puede generar ansiedad. Estoy disfrutando una barbaridad y es una suerte para mi vestir esta camiseta. De llegar lo que comentas, sería una emoción increíble para mí y mi entorno; terriblemente bonito.
Junto a Ximo y Escudero soy de los veteranos de la zona de atrás. Dentro de mis características está hablar, mandar… ayudar a los más jóvenes”.
Miguel Loureiro, jugador del Deportivo
Además de los colores, supongo que también sería una satisfacción por su propia carrera como futbolista.
Sí, claro. A medida que vas dando pasos en el fútbol profesional tratas de ir escalando y ese es el paso final. Sería la materialización de un sueño. Pero no es algo en lo que esté pensando, ahora estoy en Segunda y viviendo el día con ilusión. Mesura y cabeza.
¿Es un objetivo vital jugar en Primera?
Claro que sí. Puede que no desde pequeño, pero a medida que vas avanzando y pasan las temporadas, vas subiendo el nivel porque vas adquiriendo madurez… Entonces ves más cerca ese paso y te encuentras en condiciones de competir por ese reto. Pero ahora la cabeza está donde tiene que estar.
¿Cómo ve al equipo en lo anímico?
Creo que hemos ido creciendo a lo largo de la temporada. Hemos ido aumentando nuestra capacidad de creer, mejorar y someter a los rivales hasta el último minuto. Es muy importante porque los detalles, esas pequeñas cosas, tal y como está la clasificación, pueden ser definitorias. Tener ese punto de confianza y madurez mental nos da ese puntito más.
El año pasado con el Huesca llegaron con opciones de playoff hasta casi el final de Liga, pero no se logró. Sin ser comparable a la situación del Depor, ¿cómo fue la gestión mental?
Son dos contextos incomparables, cierto. Por la confección de la plantilla, la realidad de ambos clubes… En Huesca éramos una plantilla más corta y nos costó más, pero al final fueron pequeños detalles; nos faltó acierto para llegar al playoff. Pero el aspecto mental juega un papel fundamental. Me encanta ver la ambición que hay en el vestuario, llegamos en un momento muy bueno, con mucha gente involucrada y muchas alternativas para el entrenador. Todo esto nos da confianza, seguridad y ciertas garantías.
Usted llegó con Antonio Hidalgo este verano desde el Huesca. El míster fue muy criticado hace poco y no lo pasó nada bien. ¿Cómo lo ve?
Siempre digo que sé la exigencia que tiene este club y la que nos pone la afición. Desde dentro siempre hemos trabajado de la misma forma, con un objetivo y una línea clara desde el principio de temporada. En una Liga tan larga como Segunda pasas por diversos momentos y en los malos es difícil responder a las expectativas de la gente. Eso puede generar situaciones de fricción entre equipo y afición, pero es algo normal en todos los clubes. Hay que mirar lo positivo, que es la situación en la que estamos ahora y que la gente cree y nos apoya.

Fichó por el Depor con 28 años. ¿No hubo oportunidad antes?
La verdad es que no. Sobrevoló la posibilidad en algunos momentos, pero muy tímidamente y sin contactos serios. Nunca pensé que podría venir al Deportivo hasta este verano.
¿Empieza a mirar ya el calendario?
No, de verdad que esto va de semana a semana; y pasa volando. Es la manera de darle la importancia a las cosas, concentrarse y tener el foco donde toca. Es la línea a seguir.
Entonces, lo de hacer alguna promesa en caso de ascenso va a estar complicado.
Veo que ya te has dado cuenta (risas…). Me gusta vivir las cosas con ilusión, pero al tiempo con calma y tranquilidad. Es una filosofía de vida y es la que me ha permitido llegar a donde estoy. Me gusta ser prudente, pero tener la máxima ilusión.
¿Y la promesa de un gol? Aún no se ha estrenado y ya lo han hecho defensas como Barcia, Noubi, Quagliata, Escudero, Altimira…
Mis amigos bromean mucho con eso. En las últimas temporadas sí que marqué a balón parado, pero esta temporada no tuve la suerte de hacerlo. Se meten mucho conmigo porque tuve muchas ocasiones y todavía no logré marcar. Se está haciendo esperar, pero espero que pueda llegar y, sobre todo, ayude al equipo y sea importante. El aspecto individual es lo menos, pero ojalá pueda aportar alguno.
No se lo estará guardando para algo grande.
(Risas…). Intencionadamente, ya te digo que no. Intento marcar cada partido, pero no estoy teniendo ese punto de acierto o fortuna, porque el día que marqué me lo anularon. Tranquilidad, primero los defensas somos defensas.
El gol del último ascenso a Primera lo marcó un central, Marchena.
(Risas…). Lo recuerdo perfectamente. Ojalá, ojalá.
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