La Rosaleda, casi indemne tras el escupitajo en el Málaga-Huesca
El Comité de Disciplina lo considera “alteración de carácter leve” y solo habrá una pequeña una multa económica. La Rosaleda se mantiene bajo amenaza de cierre parcial.

El Málaga CF vuelve a librarse del cierre parcial en La Rosaleda. El Comité de Disciplina ha resuelto el incidente ocurrido en el encuentro ante el Huesca, en el que se produjo el lanzamiento de un escupitajo desde la grada, y lo ha tipificado como de carácter leve, aplicando el artículo 117. Una decisión que evita, por ahora, el temido castigo sobre el estadio y se traduce en una nueva sanción económica, en torno a los 600 euros, además de un aviso que se suma a los ya acumulados en las últimas semanas.
El episodio, que volvió a empañar la imagen del feudo blanquiazul, tuvo lugar en el tramo final del encuentro y quedó recogido con detalle en el acta arbitral de Gorka Etayo Herrera, que lo explicó en los siguientes términos: “En el minuto 90+10, tras la consecución de un gol por parte del equipo local, el jugador JULIO ALONSO SOSA n17 de la SD HUESCA me comunica que desde el sector de la grada de fondo dónde se ubicaban los aficionados del equipo local, que pude identificar por la indumentaria y los elementos que portaban, que ha recibido el lanzamiento de un escupitajo. Por este motivo, activé la Fase 1 del Protocolo de Lanzamientos, poniendo en conocimiento del Director de Seguridad del encuentro, y del Delegado de Campo lo referido por dicho jugador, siendo emitido el correspondiente mensaje por la megafonía del estadio. Por este motivo, el juego estuvo detenido durante 1min, no volviendo a producirse una nueva incidencia de esta índole”.

La Rosaleda vuelve así a verse sacudida por un incidente bochornoso apenas unos días después de lo ocurrido ante el Real Valladolid. En aquel encuentro, el colegiado Turrión Morilla denunció el impacto de una botella medio llena y sin tapón en su hombro, un hecho que se saldó con una sanción de 3.000 euros para el Málaga y, lo más preocupante, con el apercibimiento de cierre parcial del estadio en caso de reincidencia.
La resolución del Comité de Disciplina supone un alivio relativo para la entidad blanquiazul. El escupitajo ha sido considerado como un hecho de carácter leve, lo que permite al Málaga evitar una sanción mayor, pero no elimina la sensación de advertencia constante. El goteo de multas continúa y la línea roja está cada vez más cerca.

Más allá de lo económico, asumible para un club de su dimensión, la verdadera preocupación es deportiva. El equipo afronta el tramo decisivo de la temporada, con doce jornadas aún por disputarse y un ascenso en juego. En ese escenario, La Rosaleda tendrá mucho peso, más si se repite un ambiente espectacular como el del Málaga-Huesca cada semana.
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Un cierre parcial supondría un golpe durísimo, restando fuerza a uno de los grandes activos del Málaga en este tramo final. Por eso, en el club se insiste en frenar este tipo de comportamientos que, aunque protagonizados por unos pocos, pueden terminar perjudicando a todos. El margen de error es cada vez menor y el aviso es serio. Como resumió Juanfran Funes, “por tres no pueden pagar 30.000”.
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