La revolución vallisoletana
Cuatro futbolistas nacidos en la ciudad fueron titulares ante el Ceuta y durante unos minutos llegaron a coincidir hasta seis pucelanos de cuna.


Pocas cosas emocionan tanto, tocan el corazón, son tan anheladas por una afición como que haya jugadores nacidos en una ciudad defendiendo los colores del club de esta misma ciudad. En tiempos de crisis y dudas, el Real Valladolid apostó en verano por una serie de jugadores de la cantera para formar o reforzar el primer equipo ante la inmensa deuda heredada de los antiguos propietarios del club, encabezados por Ronaldo Nazário.
El resultado de esta apuesta se vio el pasado sábado en Ceuta, cuando en el once inicial aparecieron cuatro futbolistas nacidos en Valladolid, mientras que después se incorporaron dos más. De inicio, en el equipo titular comparecieron David Torres, Iván Alejo, Hugo San y Chuki. En el minuto 67 entró en el campo Garriel después de prácticamente tres meses de bja por una lesión de rodilla y en el 73 lo hizo el mediocentro Maroto.
En ese momento eran seis los vallisoletanos en el campo y esa ilusión cumplida duró seis minutos, hasta el 79 cuando Chuki fue sustituido después de ser protagonista absoluto del partido con un gol y dos asistencias. Y es que la mejor noticia no es que fueran mediadocena de pucelanos de cuna los que estuvieran en el campo, sino que sus actuaciones refuerzan su participación. Porque no sólo Chuki hizo un buen partido, David Torres, indiscutible toda la temporada en el centro de la defensa marcó su primer gol, el jugador del Promesas, Hugo San, volvió a cumplir con nota por tercer partido consecutivo como lateral izquierdo tras la gravísima lesión de Guille Bueno e Iván Alejo es uno de los capitanes, defiende con gallardía el lateral diestro, posición a la que se ha tenido que adaptar, y nadie le ha regalado nada.
Tampoco a los que entraron después. Garri se lesionó en el momento en el que se asentaba como lateral izquierdo y volvió en el Murube en una posición más adelantada, sumando minutos de confianza, y Mario Maroto se gana cada partido su continuidad en el equipo desde que llegó Tevenet con minutos de calidad en el mediocentro blanquivioleta. Y todavía en el banquillo permanecía otro vallisoletano: Álvaro Aceves, el meta a la sombra de Gilherme, que es el único jugador del Real Valladolid que ha jugado todos los minutos de la temporada.
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La revolución vallisoletana parece que ha llegado para quedarse, la afición se muestra, dentro de una temporada que sigue siendo mala, ilusionada y ve en la presencia de sus vecinos, al menos, una motivo para la esperanza.
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