Hernán Santana: “Jonathan Viera jugaba ante 90.000 personas igual que si lo hiciera en La Feria”
Se enfrentan dos de sus ex pero no duda. “Las Palmas es el equipo de mi vida”, insiste. “El gol del Bernabéu me cambió la vida una semana”, rememora en AS.


Hernán Santana no para quieto 15 años después de su debut como futbolista profesional. Tampoco lo hacía vistiendo las camisetas de Las Palmas o Sporting y mucho menos ahora, cuando sigue mandando en el centro del campo, ahora en el del Panaderías Pulido San Mateo de 3ª RFEF. Lo mismo gestiona una barbería que presenta un podcast de notable éxito o estudia un máster en Gestión Deportiva. Toca labrarse un futuro. “Te aseguro que será cerca del césped. El fútbol es mi pasión”, sentencia quien se faja con los títulos de director deportivo y entrenador.
Tan servicial siempre, nada cambia desde 2011, Hernán atiende puntual a Diario AS. Toca recordar el pasado y analizar el presente. “Las Palmas es el equipo de mi vida y ante el Sporting también le deseo lo mejor”, sentencia. Pero aclara: “En Gijón acabé sufriendo porque al final no iba ni convocado. Pero le tengo mucho cariño al club, a la ciudad. Estuve trabajando en sitios como Mareo o El Molinón”.
No dudó a la hora de elegir a un compañero. “Lo de Jonathan Viera no se podía explicar”, evoca. Tampoco con el entrenador: “El tándem Quique Setién-Eder Sarabia nos cambió. Fue un tiempo maravilloso”. También lo fue todo lo que se generó tras aquel gol de cabeza en el Bernabéu (31-10-2015): “Me cambió la vida durante una semana”,
Para la gente tanto de Las Palmas como de Gijón que no le haya seguido la pista, ¿en dónde anda metido?
Estoy en Gran Canaria ya ubicado otra vez y asentado desde el año pasado. Sigo jugando al fútbol en un equipo de 3ª RFEF, el Panaderías Pulido San Mateo. Y ando estudiando, formándome. Además de hacer el curso de entrenador de tercer nivel tengo el de director deportivo y estoy con un máster de Dirección Deportiva. He arrancado desde hace unos un proyecto en formato podcast todo relacionado con el tema del deporte y las diferentes disciplinas. Y siguiendo la actualidad amarilla y la del Sporting también, muy de cerca, que a nivel profesional fueron mis dos últimos equipos aquí en España.
Un podcast además bastante exitoso. La última entrevista publicada fue con el mítico Pedro Vega.
Sí. Es algo que sale de Doramas Sosa, que es el presentador de otro podcast aquí muy conocido en las islas. Me lo propone porque también soy muy consumidor de este nuevo formato. Me propone hacer uno de deporte por el perfil que ve en mí y también por el futuro que tiene toda esta nueva forma de entretenimiento. No lo veo al principio. Cuando me lo propone sigo estando en activo. No lo veo pero insistió; es una persona muy tenaz en eso, muy resistente. Me terminó convenciendo y me tiré a la piscina en algo que no sabía a dónde me iba a llevar. Después de seis meses, más o menos, estoy bastante contento porque me estoy descubriendo a mí mismo en una nueva faceta. Y sobre todo está gustando a la gente de las islas, al aficionado de Las Palmas, al aficionado del baloncesto, de los rallies, a los aficionados de todas las disciplinas que estamos tocando.
¿Formarse en el ámbito deportivo es una pista de por dónde puede ir su futuro profesional?
Tengo claro que mi vida siempre va a estar ligada al fútbol. Y después a todos los deportes, porque veo todo: un partido baloncesto, de pádel... Me encantan los deportes pero, obviamente, el fútbol es mi pasión. Durante muchos años fue por suerte mi trabajo. Y es donde creo que puedo aportar más valor. De ahí a que ahora, en estos últimos años, vea un poco esa luz al final del túnel con mi carrera como futbolista. Quiero encaminarlo un poco, y a través de la formación y teniendo los pasos en mi mano decidir si lo que me gustaría más es ser entrenador o estar en la Dirección Deportiva. En estoy con esa duda de dónde estaré y qué será realmente lo que me gusta, de dónde me vea el día de mañana. Pero sí es verdad que cerca del campo, eso te lo garantizo. Es donde he pasado la mayor parte del tiempo y donde me gustaría también seguir pasándolo una vez deje el fútbol.
Usted tiene 35 años. Se puede llegar a pensar que desapareció de la escena profesional, al menos en España, demasiado joven.
Fueron las cosas del fútbol. Es decir, me tocó no sé si bailar con la más fea, por decirlo así, pero sí la cara diferente del fútbol. Salgo de la Unión Deportiva Las Palmas en 2018, con 27 años y después de estar muchísimos años aquí y conseguir absolutamente todo lo que un niño canario se podía imaginar cuando jugaba en la cancha de Zárate con mis amigos.
Un barrio de Las Palmas de Gran Canaria al que vuelve siempre que puede.
Sí, y seguiré volviendo. Mi familia está ahí, mis abuelos están allí, mis tíos están allí. Zárate fue el barrio que me vio crecer, donde jugué infinidad de partidos en la cancha, infinidad de minutos, tengo infinidad de momentos vividos. Me fui con 27 años al Sporting con las expectativas de llevar una carrera larga fuera de Gran Canaria. Me iba allí con vistas a ser un jugador un jugador importante, con muchos minutos. Así por lo menos me lo trasladan desde el club. Las cosas que tiene el fútbol, ¿no? Los entrenadores vienen y van, proyectos que se planifican de una manera y al final terminan siendo de otra. Me tocó una última temporada y media en el Sporting donde paso directamente a ver los partidos desde la grada. Intenté buscar opciones de salir, de seguir mi camino en otro lado no fuera el Sporting. Siempre en España pero para tener la posibilidad de ir a más. Lo que pasa es que llega la pandemia y todo se retrasa. Allí tengo un contrato bastante alto y las opciones que tenía de estar en Segunda después de un año y algo sin jugar eran pocas, y con las que había me tocaba perdonar mucho dinero. En ese momento decido que no quiero perdonar nada. Ya bastante mal lo había pasado ese último año y medio como para encima también tener que perdonar todo ese dinero que sentía que me había ganado en el campo y con mi trayectoria. Quizás la única opción que me permite mantenerlo, incluso ganar un poco más, es en India. A día de hoy no sé si fue la mejor opción o que me dejé llevar incluso por un tema económico. Pero así lo decidí, obviamente.
“Para salir del Sporting me tocaba perdonar mucho dinero. Sentía que me lo había ganado en el campo y con mi trayectoria”.
Hernán Santana
Primero estuvo en China y después en La India. ¿Qué aprendió por allí?
Al principio me fue bien porque voy a un equipo donde vuelvo a sentirme importante y a disfrutar de muchos minutos. A nivel profesional sale una temporada muy buena con Sergio Lobera como entrenador. Y fue en LaIndia, en una liga de trayectoria corta, porque creo que llevaba solo 5-6 años. Conseguimos quedar campeones de absolutamente todo. A nivel profesional fue bien. Pero quizás nunca me imaginé que el fútbol me iba a llevar por esos lados. Estoy como tres temporadas en India y sale la opción de ir a China otra vez con Sergio Lobera. Y decido firmar en China. Al final solo fue una porque decidí que después de un año en China mi ciclo acababa, ya había estado fuera muchos años. En esos países todavía la situación del COVID era muy estable. De repente aparecieron millones de casos, en aquel momento en China. Y me veía yo en 2022-2023 teniendo que hacer cuarentenas. Cuando entré al mundo ya se vivía con una normalidad absoluta. No aguanté más y me vine para España.
Bendita vuelta a casa.
Cuando decido volverme de China hago una pequeña parada de dos meses en India otra vez. Aparece una oportunidad y un equipo de los que iba a jugar un playoff para ser campeón. Se les lesiona un jugador y al final estoy un periodo corto pero sabía que después de eso ya iba a volver a España. Cuando lo hago me encuentro con que meter la cabeza en el fútbol español viniendo de Asia es complicado. Me costó meses. Tanto fue así que al final voy al Mensajero, que en ese momento estaba en 2ª RFEF. Era una situación complicada y decidí ir para allá porque ya estaba cansado de esperar. Lo que quería era jugar al fútbol y competir después de casi seis o siete meses en los que estuve tratando de encontrar equipo. Y las cosas del fútbol: estoy allí tres meses, vuelvo a sentirme futbolista y me viene una lesión muy grave.
Aquel maldito desgarro muscular.
Sí, un desgarro en el tendón del bíceps femoral del isquiotibial. Se me desinsertó por completo del hueso de la cadera. El isquiotibial se fija en el hueso de la cadera y yo me lo desinserté. Fue la peor lesión que he tenido en el fútbol y que tendré: me costó 17 meses y tres operaciones volver otra vez a estar bien. La recuperación la hago en Gran Canaria y me adapté otra vez a estar en casa, a estar cerca de los amigos, la familia, los negocios y cosas que uno tiene aquí. El hecho de volver a coger los bártulos e irme por ahí a probar suerte en cualquier equipo de 2ª RFEFE me ayudó a decidirme por quedarme en la isla. Y sinceramente, sin querer volver a jugar porque después de una lesión tan grave tenía bastante miedo y no me veía capacitado para ello. Pero empecé poco a poco con Yoni Oujo, que es mi entrenador en el San Mateo, y me fue convenciendo. Me dijo que fuera un día y probara. “Te vas viendo poco a poco”, me insistió. Y al final fui un día, un día se convirtió en dos, dos se convirtieron en una semana, una semana en un mes y luego me dijo: “¿Por qué no pruebas y juegas con nosotros?”. Y así fue. Llevo un año en el San Mateo.
Desde que se va de Las Palmas, en 2018, ¿alguna vez tuviste alguna opción cercana, más o menos real, de volver a Las Palmas?
Nunca me lo planteé, Pablo, porque sentía que mi ciclo en la UD, cuando me fui, se acababa. Nunca fui de esas personas que cuando uno dice “no”, volverás o te gustaría volver. Sobre todo cuando ya salgo del Sporting, y después de tanto tiempo sin jugar y demás, sentía que se me estaba tratando últimamente como al jugador que regresaba. Quitando excepciones como puede ser Jonathan Viera u otros que han vuelto a casa en esa segunda etapa, prefería quedarme como estaba cuando me fui. Lo hice con 27 años y después de haber sido un jugador importante, tras haber logrado cosas increíbles con el equipo de mi vida, y sentía que si volvía y jugaba ese papel de rol secundario se empezaría a decir que viene por lo que viene. Nunca me lo planteé.
Hay futbolistas que piensan, como expresó recientemente Aythami Artiles en Diario AS, que el peor enemigo de un canario es otro canario. ¿Lo comparte? ¿Se les exige más que a quien viene de fuera?
Siempre se ha sido injusto. Y salvo en dos o tres lugares donde con el canterano realmente se apuesta por él y se le dan todas las facilidades para que sea un jugador profesional, siempre hemos sentido que se te valora más lejos de tu tierra que en tu propia tierra. Eso ha sido así, y desgraciadamente, salvo que cambien muchas cosas, seguirá siendo así. Mi opinión personal, aunque no soy quien tiene que entrar a valorar ese tipo de cosas, es que las estadísticas están ahí. Siempre termina viniendo gente de fuera que gana mucho más dinero, a la que se le tiene mucho más en cuenta que a jugadores de aquí.
Antes decía que logró, jugando para Las Palmas, todo lo que había soñado. Hasta marcó en el Santiago Bernabéu. ¿Qué recuerda de aquel gol de cabeza?
Que durante una semana me cambió la vida. Ya ves tú la gracia que también a mí, a nivel profesional, me ha podido hacer ese gol ya que estamos ahí para ganar partidos y no para simplemente quedarnos con marcar en el Bernabéu. Pero sí me di cuenta durante un par de días de la trascendencia que tiene jugar en esas ligas o todo lo que lleva la palabra Real Madrid o Barcelona. Se magnifica todo por mil: entrevistas, aparecer en medios, todo el mundo tiene que hablar de eso. Prácticamente en Zárate no podía ni entrar porque estaba todo el mundo ahí esperando. De todo eso lo que recuerdo con más cariño fue que me prepararon una fiesta sorpresa en casa de unos amigos de Zárate y estaba prácticamente toda mi familia, mis amigos, y lo celebramos casi como ganar una liga o un ascenso. Lo recuerdo con mucho cariño.
“Aquel gol en el Bernabéu me cambió la vida durante una semana. Recuerdo con mucho cariño la fiesta sorpresa que me hicieron en casa de unos amigos en Zárate”.
Hernán Santana
Por muchos años que hayan pasado, ¿el de este domingo es un partido especial para usted?
Me gustaría tener ese sentimiento de partido especial con buenos recuerdos de ambas partes, de una etapa en Las Palmas y otra en Gijón, pero desgraciadamente la del Sporting empezó siendo buena pero terminó como un sufrimiento para mí a nivel profesional por lo que comentaba antes. No aprendí mucho y el Sporting también andaba con muchos cambios internos y de entrenador, lo que tampoco me vino muy bien. Es la otra cara de la moneda del fútbol pero para mí siempre será especial porque guardo un cariño muy grande también del equipo, de la ciudad, de la gente. Tuve la suerte de disfrutar de una de las ciudades deportivas más carismáticas, con más historia del fútbol español (Mareo) y de un estadio como El Molinón. Son recuerdos que siempre se quedarán para mí. Pero mi equipo es la UD Las Palmas y en enfrentamientos como este siempre le desearé lo mejor cuando pite al árbitro (sigue el partido en directo en As.com).
¿Qué tipo de partido espera?
Uno en la línea de los dos equipos hasta ahora. El Sporting está dentro de ese equipo rocoso del estilo del fútbol del norte: mucha brega y sacrificio. Tiene partidos como el fin del fin de semana pasado, donde le mete cuatro al Castellón. Con respecto a Las Palmas, no sé. Este año se me hace muy difícil encontrarle un patrón con una idea de juego definido. Hay partidos en los que tiene un despliegue ofensivo brutal y mete cuatro goles, como hace un par de jornadas. Y después tiene un duelo como el del otro día en Albacete. Ahora son dos equipos que por historia deberían estar en Primera División. Es un partido de los grandes de la categoría. Las Palmas tiene que ser un equipo atrevido, con ganas de proponer, de ir a por los tres puntos y de no jugar siempre con el resultado. Si meten el primero, vamos a por el segundo. Me gustaría ver a una UD alegre, a lo que estamos acostumbrados, con un fútbol bonito y que la gente que vaya al estadio disfrute. Creo que este año se está disfrutando poco.
¿Va al Estadio de Gran Canaria a ver los partidos?
Cuando puedo. También, como juego en Tercera, hay algún partido en las islas como hace poco, cuando Las Palmas jugaba a las 13:30 y yo una hora y media antes. Pero siempre que puedo me escapo a verlos, sí.
La primera vez que le entrevisté fue en el año 2011, un día antes de debutar con Las Palmas en Alcorcón. 15 años después, ¿sería capaz de destacar a un compañero y a un entrenador de todos con los que haya compartido vestuario?
Sí, sin duda (rotundo). Por suerte viví, vivimos, tú como periodista, una etapa muy bonita de Las Palmas que con los años se ha puesto en valor. Lo que siempre hicimos, y sobre todo cómo lo hicimos, con el equipo rodeado de canarios… Veías onces titulares en Primera División con 10 canarios y un peninsular. Son cosas que ahora me llenan de orgullo. Compañeros que pasaron los tuve de todos los colores, canarios, de fuera, pero obviamente sí te tienes que quedar con uno, yo me quedo con Jonathan (Viera). Es el jugador diferencial, el más carismático, el que salía a plazas como el Camp Nou con 90.000 personas y lo hacía como si jugara en La Feria. Es una cosa que no te puedo explicar. Como entrenador, obviamente, para mí el tándem de Quique Setién y Eder Sarabia creo que nos cambió. Cuando llegaron eran dos personas que prácticamente no conocíamos. Eder Sarabia era nuevo, venía de la mano de Setién y este, de entrenar al Lugo en Segunda división.
Me imagino la sorpresa cuando les dijeron que era el sustituto de Paco Herrera.
Me sorprendió porque obviamente nosotros nos habíamos enfrentado contra el Lugo y sabíamos que era un equipo que jugaba de una manera espectacular pero, con todo el respeto, no dejaba de ser el Lugo. Jugaba muy bien pero no hacía grandes cosas durante las temporadas. No era un Lugo que luchase por siempre estar en la parte alta de la clasificación. Jugaban muy bien porque no tienen nada que perder, tienen cero presión. Es muy fácil, por así decirlo también, jugar ese fútbol cuando no tienes ningún tipo de presión. Pero llegaron ellos dos y nos cambiaron con esa humildad que caracterizaba a Setién de ser un hombre de campo. Nos convenció, nos hizo disfrutar y sobre todo, veías a un entrenador que confía en todos. Eso es lo más complicado. No tenía sus socios sino que entrenaba y era capaz de tratar también igual al que había jugado un minuto en los últimos diez partidos. Quieras o no, para un grupo como Las Palmas, con los canteranos, ese tipo de jugador te beneficia porque si no estás jugando pero por lo menos te sientes cómodo durante la semana, sabes que puede disfrutar. Por eso fue una temporada maravillosa y ahora la cuento con muchísimo cariño.
Por su podcast han pasado personajes muy importantes del deporte canario. ¿A quién tiene ganas de ver sentado con usted?
Estoy conectando mucho con esa parte que yo de niño no pude tener: el Estadio Insular. Todos los que pasan por el podcast siempre dicen que fue una etapa preciosa y me está sirviendo para conocer la historia de mi equipo. Yo conocía la historia reciente o lo que yo pude vivir en primera persona pero me está gustando mucho esa parte del Estadio Insular y ver lo grande que fue para Las Palmas, por ejemplo, Pacuco Rosales. Conocer de primera mano a esas personas que me hablan de esa etapa tan bonita me está encantando y a la gente le alcanza. ¿Con qué soñaría? Me gustaría reunirnos todos los de la época de 15-16 canarios en la plantilla un día y charlar sobre ello. Estábamos todo el día juntos y podríamos recordar momentos para que la gente sepa cómo era nuestro día a día, cómo eran esos viajes, esas cenas en las que después nos quedamos una hora más hablando… Obviamente no sería en formato podcast pero sí en una charla más distendida. También me gustará tener a personajes como Juan Carlos Valerón o Jonathan Viera. Juan Carlos ha sido un referente para el fútbol canario y para el fútbol español. Y te voy a dar la primicia de que dentro de poco pasará por el podcast. Y obviamente me gustaría juntar al tándem Vitolo-Viera. Que se vinieran los dos ese sería maravilloso. Hace poco lo hicimos con Robaina, Orlando y Socorro. Se dio la posibilidad de llevarle al aficionado de toda la vida de Las Palmas que tres de los futbolistas insignias de esa época, los años 90, y leyendas vivas se vuelvan a juntar después de tantos años y recuerden momentos, cosas que vivieron. Creo que a la gente le está gustando.
La importancia del average
Las Palmas y Sporting podrían conseguir hoy una victoria doble. Resulta que solo tres puntos es la diferencia que separa al equipo gijonés del amarillo en la clasificación. El duelo de ida quedó 0-0, así que el average puede que sea decisivo a medida que avance la competición.
Que se sepa, los locales afrontan el duelo con la única baja confirmada de Recoba. Marvin Park, con problemas musculares, se supone que está disponible. La principal duda de Luis Heguera están en la elección entre Ale García y Jonathan Viera para la zona de tres cuartos de campo. El resto del equipo, de no mediar contratiempo de última hora, se canta solo.
Por parte del Sporting vuelve César Gelabert, sancionado ante el Castellón, y se cae el uruguayo Andrés Ferrari, lesionado de gravedad al marcar precisamente al equipo de La Plana. Borja Jiménez también tiene fuera al portero Rubén Yáñez, al central Andrés Cuenca y al centrocampista todoterreno Nacho Martín.
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Ni Las Palmas ni su estadio actual han sido propicios para el Sporting en su historia. De las 37 visitas al equipo insular, el equipo rojiblanco solo ha sido capaz de ganar en cuatro ocasiones. Más aún: desde la inauguración de la nueva instalación grancanaria en 2003, solo ha sido capaz de ganar una vez (1-2, en 2004).
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