Córdoba CF

Estadio Gran Canaria: cielo e infierno blanquiverde

La última visita blanquiverde supuso el descenso a Segunda B en 2019 y en 2014 consiguió el ascenso a Primera

Uli Dávila celebra su gol junto a Xisco
MADERO CUBERO
A. D. Jiménez
Periodista y licenciado en Historia. Segunda etapa en AS, radio en Onda Cero y narrador por streaming desde Córdoba. Y muy importante: no sólo fútbol.
Actualizado a

Hay lugares que quedan marcados para siempre y el estadio de Gran Canaria es uno de ellos para el Córdoba. Desde que se alzara el particular telón de este escenario en 2003, el cuadro blanquiverde ha disputado nueve partidos perdiendo en cinco ocasiones, ganando en dos de manera consecutiva y ha empatado en otras dos. Pero en los dos últimos experimentó lo que se podría entender como una especie de entrada a las puertas del cielo… o del infierno.

Sólo hay que remontarse al 12 de mayo de 2019. Entonces, el Córdoba acudía a Las Palmas en busca de la que se podía entender como su última oportunidad para evitar el descenso a Segunda B. En sí, sólo suponía una constatación de la desastrosa temporada que comenzó con un verano insufrible para la parroquia blanquiverde.

A la gestión de Jesús León se le descosieron pronto las costuras. Y prueba de ello es que Francisco, el entrenador elegido para liderar el proyecto, decidió marcharse antes de empezar. Antes, incluso, se había producido el divorcio del presidente con Luis Oliver, hombre con el que llegaba de la mano cuando se anunció la compra de un club que no llegó a perfeccionar.

Estadio Gran Canaria: cielo e infierno blanquiverde
13-05-19 Los jugadores del Córdoba llegan de Las Palmas después de descender.MADERO CUBERO

El caso es que todo tuvo reflejo en lo deportivo. El límite salarial condicionó la confección de la plantilla, por mucho que se intentaron relevos en los banquillos. De Sandoval se pasó a Curro Torres y después apostaron por Rafa Navarro. Llegó ese encuentro de la trigésimo octava jornada de Liga y un gol del alemán Blom en el minuto 19 sirvió para ajusticiar la temporada. Como datos vinculados con el presente, Andrés Martín, hoy referencia en el Racing de Santander, era titular con los blanquiverdes y el árbitro de la contienda era Álvaro Moreno Aragón, quien levantó el acta del descenso.

Ese hecho resultó anecdótico en Las Palmas, porque no hubo ni afán de revancha. Y es que cinco años antes se vivió una situación completamente distinta. Amarillos y blanquiverdes se cruzaban en la final del play off de ascenso a Primera División. Tras el 0-0 de la ida, en la isla se apuntaba a fiesta. De hecho, estaba listo un autocar descapotable para la celebración que acabaría en la Plaza de Santa Catalina, colindante al Hotel AC Las Palmas, donde se concentraba el equipo que entonces dirigía Albert Ferrer.

A los canariones, en función a su mejor clasificación en la temporada regular, les valía con ganar o empatar sin goles llegado el final de la prórroga, porque en aquella fecha valía el valor doble de los goles en campo contrario. Y la serie se le puso de cara en el minuto 47 cuando Apoño marcaba el 1-0.

La prórroga ya estaba descartada, pero el ascenso del Córdoba, paradójicamente, estaba a sólo un gol. Como ya ocurriera en 2006 en una eliminatoria de ascenso a Segunda División contra el Linares, los aficionados de Las Palmas no se pudieron guardar las ganas de festejar el hito y empezaron a invadir las pistas de atletismo, que hoy ya no existen, colindantes al campo de juego.

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20-06-2014 El Córdoba consigue el ascenso a Primera División al empatar con Las PalmasMADERO CUBERO

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Esa situación generó inseguridad y Sánchez Martínez, el árbitro encargado, decidió detener el partido. Las Palmas abogó por la suspensión, pero el Córdoba optaba por continuar. El minuto 90 acechaba. En un último arreón, parecido a la jugada del hail Mary del fútbol americano, Pelayo puso un balón al área, para la aparición de Raúl Bravo por el costado izquierdo. El valenciano remató en semifallo, descolocando a Barbosa, quien sólo pudo repeler el tiro. Al rechace estaba Uli Dávila e hizo estallar a Córdoba y silenciar toda la isla. Fue un día de gloria, una apertura de las puertas del cielo. Mañana se volverán a ver en un escenario en el que los blanquiverdes también se adentraron en un infierno en el que tardaron cinco años en escapar.

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