El Trofeo sigue en caída libre
Ahora el Real Valladolid lo programa cuando se puede, ante un rival cercano, que cobre poco, sin más ambición que cumplir el compromiso para que el Ayuntamiento aporte su subvención.

Cuando algo va a menos, se dice y no pasa nada. Arrastrado por la decadencia que viven los míticos trofeos de verano del fútbol español, el Trofeo Ciudad de Valladolid se está quedando en nada. Un partido que estorba y que hay que sacar adelante como sea para justificar la subvención del Ayuntamiento, al que se coloca con nocturnidad, en una fecha intempestiva, con un rival de escaso atractivo y sin ninguna posibilidad de ser algo que con el paso de los años los aficionados recuerden.
El colmo en la actual temporada es jugarlo a mediados de noviembre, con el duodécimo clasificado de la Liga de Portugal y tras el fiasco de la suspensión en el mismo día del programado en agosto Real Valladolid-Getafe por el mal estado del terreno de juego de Zorrilla. En el recuerdo quedan aquellos cuadrangulares de finales de verano, previos al inicio del campeonato de Liga y que se jugaba en formato de semifinales y final durante tres días. El Trofeo era un clásico y todo un éxito. Por aquí pasaron el Dinamo de Kiev, Boca Juniors, Gremio de Porto Alegre, Cruzeiro, Barcelona, Atlético de Madrid. Eran otros tiempos y cada equipo se esmeraba en tener un Trofeo lo más lustroso posible sobresaliendo de entre todos el Teresa Herrera de La Coruña y el Trofeo Carranza de Cádiz. Luego estaban también el Colombino de Huelva, el Valencia Naranja, el Trofeo Bernabéu. el Villa de Madrid… eran competiciones amistosas pero que todo el mundo quería ganar y que daban prestigio.
Y aquí, el Trofeo Ciudad de Valladolid, un clásico desde 1972. Ahora, cuando muchos de esos trofeos históricos malviven o ya ni se celebran, el Trofeo Ciudad de Valladolid ha quedado en algo residual, un trámite que se cumple sin más. EL Real Valladolid lo programa cuando se puede, ante un rival cercano y que cobre poco, sin más ambiciones que cumplir el compromiso para que el Ayuntamiento aporte su subvención. No importa si es septiembre, octubre o noviembre. Se juega y ya está. Sin más pretensiones. En descargo del club queda el dato de que las fechas de las pretemporadas ahora ya no ayudan, la Liga empieza mucho antes, los partidos de verano son entrenamientos con árbitro a los que los jugadores llegan reventados y no le digas al entrenador de turno que en plena pretemporada ponga a su equipo titular y se tome muy en serio ganar el partido sin realizar 11 cambios en el descanso. Todo lo que no sea competición ya no tiene interés y todo esa mezcla se ha llevado por delante los trofeos de verano.
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Y así hay que asumirlo porque soy consciente de que todo ha cambiado. Pero a la nueva propiedad del club le pediría que se esforzara en un futuro por dignificarlo y por tratar de recuperar su esencia, dentro de las circunstancias actuales del fútbol. Intentar que el partido del Trofeo sea la previa al inicio liguero, dándole un mejor envoltorio con un rival llamativo y en unas mejores circunstancias. Lo de este año se queda en un mero trámite sin ningún tipo de aliciente o interés. Por mucho que se intente adornar, dará igual.
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