El Racing es un líder inexplicable con pinta de colista
Vive con angustia (técnico muy discutido y goleado) y entre contradicciones: aún manda con un nueve de 1′75, el pichichi es mediapunta y sus ídolos no son titulares.


Los clubes de fútbol no son tan previsibles como las matemáticas. Y si alguna vez alguien lo puso en duda, en el líder de Segunda sobran los ejemplos para demostrarlo. Ahora que el Racing persigue agobiado otra vez el ansiado ascenso y que, por tanto, vuelve a atraer la atención nacional, que nadie se extrañe si se asoma a sus partidos y ve cosas raras a su alrededor. Entre ellas destacan dos: su entrenador tiene a la afición muy divida y es el tercer equipo más goleado de la categoría tras el batacazo de Andorra (6-2). Va primero pero parece el colista.
Al lado de estas realidades, las demás rarezas que le describen son meras anécdotas. Como que de lateral derecho sea fijo un central (Javi Castro), que el camino inverso lo recorriera Salinas en el último partido para olvidar, que el máximo goleador (Andrés Martín, 17 dianas) sea un menudo mediapunta que nada tiene que ver con el delantero centro de toda la vida y que, además, teniendo en la plantilla a nueves puros y contrastados como Arana, Villalibre o Jaime Mata, se hayan hecho con los mandos esta temporada en la delantera —por diferentes circunstancias— un niño sin experiencia (Manex Lozano, hasta que se lesionó) y un recién llegado de Georgia con 175 centímetros (Guliasvili). Puestos a destacar cosas extrañas, ahí está su jugador más aclamado en la actualidad (Villalibre), que es tan suplente como titular pese a ser el más efectivo y, sobre todo, el que más partidos acumula en Primera ahora que tanta falta hará el temple y los galones.
Con este contexto y mirando la tabla, si un extraterrestre aterrizara ahora mismo en El Sardinero no entendería demasiado en un ambiente de ebullición después de 14 años de peregrinaje angustioso a los infiernos. Ante el Sporting, en el último gran golpe del equipo en casa, una imagen fue reveladora. José Alberto, entrenador del equipo desde que llegara en diciembre de 2022 y cuyo contrato está firmado hasta 2028, abandonaba el centro del campo solo, con perfil excesivamente bajo —pese al terremoto—. después de felicitar uno a uno a sus jugadores por una victoria épica, en el descuento, cuando la noche pintaba mal con una racha tan preocupante.
El técnico, como siempre, se situó en un segundo plano. Dejó que sus futbolistas encarasen el Fondo Norte donde se sitúa La Gradona de los Malditos para festejar, y realizar una coreografía que ya es rutina, como muestra evidente de la comunión sanadora entre la grada y el equipo. A lo lejos, José Alberto encaminó el túnel de vestuarios con la misma discreción que el delegado o el cuarto árbitro. Y eso que sus cambios habían sido claves, pese a que desde la tribuna hubo quien se levantó una y otra vez para recriminarle a gritos. Fue él quien se dirigió a los recogepelotas para darles una carantoña. Como el que necesita sentir afecto y compartir. Hansi Flick, por poner un ejemplo de alguien que es líder en lo suyo, a veces no puede ni meterse en vestuarios por la cantidad de abrazos que recibe.
Este detalle es quizás el que más llama la atención de lo que pasa en la tierruca. Un distanciamiento que irá a más tras el disgusto de ayer. José Alberto es un entrenador discutido pese a que es el tercero con más partidos oficiales en la historia del club (151, sólo por detrás de Maguregui y Moruca y superando a Nando Yosu) y que, desde que llegó en 2022 para enderezar una primera temporada que se torcía (del puesto 22º al 12º), ha logrado estar 86 jornadas en puestos de Playoff y 53 de ellas en ascenso directo (29 este mismo curso). En el estadio no suele haber cánticos a su favor, al estilo Simeone, ni tampoco reprimendas pidiendo su cabeza Y, ojo, tampoco existe el riesgo de que sea despedido ahora como le pasó a Antic en el Madrid por mucho que haya presión popular. Pero sí cala esa división que se percibe en las tertulias periodísticas, en los mensajes en redes sociales y en los comentarios que acompañan a los directos. Hoy le retumban los oídos.

Pesa demasiado en el respetable el hecho de que el Racing reviva sus fantasmas. Se cayó en las dos últimas temporadas cuando tenía todo a favor para subir, como en ésta, alegando en muchos círculos debilidad mental y mala organización defensiva. En la primera, la 2023-24, se desplomó después de 40 jornadas en las alturas con una derrota en La Cerámica frente a un equipo descendido. Y la segunda, la pasada, al ser superado por el Mirandés en las semifinales de la fase de ascenso. Hay quien ve en la figura de JAL la sombra de Paquito que, nada más ascender al Racing en 1993 a Primera, le comunicaron en el mismísimo balcón del ayuntamiento que no seguiría.
Un debate que no acaba
Pedro López, uno de los veteranos periodistas que sigue al pie del cañón con el Racing desde Teiba FM, ya lo veía así antes del partido de Andorra. Porque hablamos de una tendencia y no de un partido puntual: “Es complicado porque, pese a todo lo que ha hecho, no tiene a todo el mundo con él. Ha hecho una Masterclass durante tres años, cada vez le veo más maduro. Al principio hacía cosas extrañas. Como lo de sacar de centro con un patadón, la defensa en medio campo… Le hizo mucho daño aquel partido de Vila-real que dejó al equipo sin Playoff, que se quedaran sin fondo físico en esos últimos tres meses y que no hubiera autocrítica. Veremos ahora...”.
Jaime del Olmo (Cope) distingue en este debate que se arrastra dos mundos diferentes, el de las redes y el del estadio: “El verdadero examen a José Alberto se hace cada 15 días en El Sardinero, y ahí el apoyo es ampliamente mayoritario. Si hay que poner un porcentaje, lo establecería en un 85%. Me niego a considerar que la corriente de desapego en Twitter Racing y otras redes sean un reflejo real del sentir de la afición. Eso no evita que cierta parte de la afición no esté de acuerdo en, por ejemplo, la gestión de los cambios. Pero de ahí a cuestionar su continuidad va un mundo. José Alberto ha progresado, alcanzando cotas mayores (son datos objetivos) y debería seguir contando con el apoyo de la propiedad y la afición”.
Marcos Menocal (Diario Montañés) da otra pista: “Lo de José Alberto es muy llamativo. Hacía más de 30 años que un entrenador no estaba dos temporadas en el banquillo y él lo consiguió. Pero, aun así, algo le pasa con la afición que no acaba de calar entre la afición. La gente no lo ve como un entrenador indiscutible. Creo que si no sube, no sigue. Y si sube…, le van a señalar. Y es curioso porque es cercano. Le señalan porque tácticamente no cambia partidos. Digamos que le quiere un 65% de la afición y un 35%, no sé por qué, no”. Israel Díaz (Radio Marca) sitúa el porcentaje a otro nivel más equilibrado: “Es un 60% a favor de José Alberto y un 40% en contra. Hay mucha gente que no lo ve. Despierta filias y fobias. Para muchos —que harían un Paunovic— no lee bien los partidos y no da ese plus necesario para subir a Primera. Esos mismos son los que creen que va a dar otro gatillazo”.
Más cosas extrañas
Lo de Villalibre tampoco es normal de puertas hacia afuera. Con 118 encuentros en Primera, una Copa del Rey y una Supercopa de España en su haber, y con 12 tantos en 1.185 minutos (casi un gol por partido), sorprende que, por un lado, sea de los futbolistas más queridos pese a ser un recién llegado y que, por otro, acumule casi tantas suplencias (12) como titularidades (13). Su última lesión es la razón principal. “Le cuesta coger ritmo y para rendir tiene que estar al 100%”, cuentan desde dentro. Pero antes de ese imprevisto el balance tampoco era el de un indiscutible: hasta en ocho ocasiones había salido en el tramo final.

Aun así, y después de su doblete al Sporting, Villalibre ya está en el pedestal en el que se encuentran Andrés Martín, Íñigo Vicente y Peio Canales (por su rendimiento) junto a Íñigo Sáinz-Maza (bastión de la cantera), Sangalli (por su veteranía) y Suli (por cómo arranca la moto), y al que pronto se acabará subiendo Gustavo Puerta por ser un fichaje diferencial. Sin embargo, el exdelantero del Athletic, cedido con opción de compra por el Alavés, no lo ha tenido fácil.
“El jugador más especial en el Racing es Íñigo Vicente por todo lo que aporta, aunque a veces sus comportamientos sean los de un niño con tantas protestas”, recalca Pedro López. Y añade: “Villalibre no ha sido indiscutible porque Jeremy era impresionante en los primeros meses. Fue espectacular. Y luego se lesionó… Le veo más para jugar en un determinado momento, para rematar, que de inicio. Su opción de compra se ejecuta matemáticamente si el Racing sube. Si no, yo también me lo quedaría”. Marcos Menocal también va por esa línea en este Racing inusual: “Íñigo Vicente desprende los mismos amores que odios. Sangalli, sin ser fijo, cayó de pie y es muy querido. Es tribunero y engancha muy bien con la afición. Los cántabros son queridos porque son de casa, pero pasan más desapercibidos. Villalibre llegó a última hora y cuando Arana se lesionó él no estaba bien físicamente. José Alberto se la jugó con Jeremy, que estaba fuera, y le salió muy bien. Hizo siete goles en ocho partidos. Villalibre salía 20 minutos y marcaba. Era perfecto. Cuando vendieron a Jeremy era indiscutible, pero se lesionó…”
Jaime del Olmo apunta a otro ídolo que tampoco es habitual y al que le están castigando los achaques: “Íñigo Sainz-Maza es el jugador más querido, por ser el capitán, canterano, y por su entrega y compromiso desde el primer día que debutó. Villalibre comenzó muy bien, pero entre Jeremy y que con este dibujo solo hay un delantero centro... Tras la lesión, no es recomendable forzarle. No dudaría con hacer efectiva la cláusula o negociar”. Una visión que también comparte Israel Díaz: “El jugador más querido es Íñigo Sáinz-Maza. Y de Villalibre, lo dice él mismo. La lesión ha sido clave. No tiene la confianza necesaria aún para jugar 60 o 70 minutos. Va a llegar bien al final y va a ser clave en los últimos seis o siete partidos porque Guliasvili, sin ser nueve, bastante hace ya con sus goles y pegándose con todos. El nueve es Villalibre y hay que comprarle sí o sí por un millón, que está regalado, porque no se espera a Arana, por el que pagaron 1,3 millones al Eibar…”.
Noticias relacionadas
El próximo domingo, en una nueva final ante el Almería (segundo clasificado), llega otra ocasión para medir las constantes vitales de un líder de Segunda, cuanto menos, peculiar. Es un privilegiado a ojos de los otros 21 equipos, pero su día a día es pura ansiedad.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí





Rellene su nombre y apellidos para comentar