El Ceuta, tocar tierra para seguir
Dos derrotas seguidas que actúan como aviso y señalan carencias. “Esto va a ser duro. Hasta que no está casado el oso, no vendas ninguna piel”, frase muy de José Juan Romero.

El Ceuta se ha encontrado de repente con un recordatorio, casi un aviso, de lo que significa moverse en esta selva competitiva que es la Liga Hypermotion. Dos derrotas consecutivas han servido para bajar de las nubes tras una primera vuelta extraordinaria, con 32 puntos que explican por sí solos la dimensión de lo que ha sido el equipo caballa hasta ahora. Todo había transcurrido en una balsa de aceite, con una sensación permanente de control y con la capacidad del grupo para manejar casi cualquier escenario que se le pusiera por delante.
El Ceuta ya había demostrado antes que sabía levantarse. Lo hizo tras las tres derrotas iniciales en verano, con un aire catastrofista instalado, y lo volvió a hacer en pequeños momentos valle que aparecieron durante la primera vuelta. Siempre hubo respuesta, siempre apareció una progresión que terminó situando al equipo en una posición cómoda, incluso ilusionante, dentro de esa zona de promoción. Por eso estas dos derrotas no deben interpretarse como un problema estructural, sino como parte natural del proceso en una categoría tan voluble.

Eso no quita para que haya patrones que inviten a la reflexión. Poca contundencia en las áreas en La Rosaleda y todavía más evidente ante un granítico Real Valladolid. El 0-3 deja una sensación amarga, no tanto por el resultado como por la ausencia de reacción y por la imagen final. Fue un baño de realidad que ahora toca canalizar con inteligencia y sin dramatismos, como insistía José Juan Romero.
Uno de los factores que más se han notado es la ausencia de Rubén Díez. El Ceuta es otro equipo sin él y esa percepción se ha ido consolidando con el paso de las semanas. Toca moldear alternativas y ajustar el plan, porque recursos hay y todavía se pueden exprimir algo más. El club confía mucho en la llegada de José Campaña, un futbolista llamado a elevar el nivel del bloque y a aportar jerarquía en zonas clave del campo.
Una evidencia en ataque
Donde sí aparece una pequeña hemorragia es en ataque. La falta de pólvora ha sido evidente y la ausencia de Marcos Fernández ha pesado más de lo esperado. Falta claridad en los metros finales, esa que el técnico lleva reclamando desde el inicio de la temporada. Aun así, estas dos derrotas deben asumirse como aprendizaje. Todo había sido demasiado plácido y ahora toca apretar los dientes, recuperar parte de identidad y seguir creciendo sin obsesionarse en exceso con los 50 puntos, un objetivo que sigue siendo la referencia.

Se están haciendo muchas cosas bien y tiene plataforma para seguir haciéndolas, pero la categoría no perdona la complacencia. Este pequeño aviso llega a tiempo y puede convertirse en un impulso si se gestiona con calma, autocrítica y ambición medida. “¿Cómo lo habremos hecho para que el Valladolid esté todavía a cuatro puntos del Ceuta? Hay que poner en una balanza todo, tranquilizarnos, valorar y seguir. Esto va a ser duro. Hasta que no está casado el oso, no vendas ninguna piel", en estado puro José Juan Romero.
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Queda una segunda vuelta larguísima y el mercado ofrecerá oportunidades en estas dos semanas. Las salidas de Andy y Manu Vallejo abrirían espacio para ser ambiciosos y dar aire fresco a un grupo sano, con hambre y con un ecosistema muy atractivo. La dirección deportiva capitaneada por Edu Villegas sigue trabajando de firme para retocar la plantilla y el objetivo claro es la delantera.
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