Un electroshock en Nervión: “Nos esperan dos guerras...”
Para evitar el descenso, el Sevilla necesita dos victorias seguidas en el Ramón Sánchez-Pizjuán ante Real Sociedad y Espanyol. Pero solo ha ganado 5 duelos en casa.

Dos duelos seguidos en casa, ante Real Sociedad y Espanyol, en un todo o nada para la permanencia del Sevilla. Un electroshock de última hora, intento a vida o muerte por evitar el descenso aunque las estadísticas no sean nada alentadoras, sobre todo porque el Ramón Sánchez-Pizjuán ha dejado de parecer el fortín que era hace unos años. Esta campaña apenas ha ganado 5 partidos en casa, todos ellos de LaLiga, por 4 empates y nada menos que 7 derrotas.
El caso es que el Sevilla no ha conseguido dos triunfos seguidos en Nervión este año. Y que, además de los dos próximos rivales, tiene que recibir nada menos que al Real Madrid. El equipo blanco, eso sí, ya no se jugará seguramente nada y además tendrá a sus estrellas muy pendientes del próximo Mundial. Un duelo que se juega en la penúltima jornada.
El Sevilla, que ganó a un Atlético de Madrid de circunstancias en su último duelo casero, tratará de convertir su estadio en una caldera ante la Real y el Espanyol. Para ello ha puesto en marcha una promoción de precios reducidos para abonados y socios rojos. Los precios de las localidades van desde los 15 euros en Gol Norte y Gol Sur, pasando por 25 y 35 euros en Fondo Alto y Fondo Bajo y hasta los 45 y 55 euros en Preferencia Alta y Preferencia Baja.
La extrema debilidad en Nervión tiene mucha culpa de que el club blanquirrojo ande flirteando con el descenso desde hace ya tres temporadas. La campaña pasada solo sumó 6 victorias al calor de su gente, con 6 empates y 7 derrotas. Y la anterior fue aun peor: 6 triunfos, 5 igualadas y 8 partidos perdidos. Durante esa 23-24, en Champions League no consiguió tampoco ganar como local (un empate y dos derrotas) y en Copa del Rey no llegó a jugar en su propio estadio.
Biris Norte: “Aquí se ha ganado desde la grada”
El grupo ultra Biris Norte hizo un llamamiento a la afición para que llene el estadio durante estos encuentros: “Sevillistas, nos dirigimos a vosotros: a los que vais a estar en el Sánchez-Pizjuán en estos dos próximos partidos y a los que, aunque la distancia os impida acudir físicamente, vais a empujar con el alma desde cualquier rincón. Porque ahora mismo no hay lejos ni cerca; no hay excusas ni diferencias. Ahora mismo sólo existen el Sevilla Fútbol Club y su gente. La situación es límite. Todos lo sabemos. La debacle se acerca y el abismo está ahí, delante de nosotros, mirándonos de frente.
Hasta aquí nos han traído años de vergüenza, incompetencia y traición por parte de un consejo indigno, con un presidente que jamás estuvo a la altura de este escudo. Ellos son responsables y pagarán por ello, de una forma u otra, porque nadie destruye la historia de un club como éste sin quedar señalado para siempre.
Nuestro club agoniza y necesita a su gente. Necesita que volvamos a lo más puro, a lo más primario, a aquello que no entiende de clasificaciones ni de directivas: al amor irracional por unos colores; a esa pasión que heredamos de nuestros padres y abuelos; a ese niño que esperaba toda la semana para entrar en Nervión de la mano de su padre, contemplando el estadio como si accediera a un templo. Ahí reside la fuerza. Ahí está la verdad.
Nos esperan dos partidos en casa, dos guerras. Y las guerras no las ganan quienes esperan; las ganan quienes están dispuestos a dejarlo todo. Así que, quien esté preparado, que se amarre bien la bufanda, que apriete los dientes y venga con nosotros a la batalla. Que acuda dispuesto a empujar hasta el último aliento, a cantar hasta romperse la voz, a sostener al equipo cuando el miedo apriete. Y, si ellos no tienen piernas, nosotros tendremos garganta. Si ellos no tienen alma, nosotros se la prestaremos desde la grada. Quien no esté dispuesto a esto, que se aparte; que permanezca en su mundo virtual peleando contra la nada, pero que no estorbe.
Porque en Nervión no existen los tópicos. Aquí se han ganado partidos desde la grada. Aquí se ha hecho temblar a gigantes de Europa. Aquí han caído los más poderosos porque entendieron demasiado tarde que en este estadio no se juega, se sobrevive. Aquí, la camiseta pesa; aquí, el escudo empuja; aquí, la gente aprieta hasta asfixiar al rival. Que nadie olvide quiénes somos. Somos hijos de una historia enorme. Somos herederos de luchas, de caídas y de resurrecciones. Somos una afición que ha conocido la gloria, pero también el barro. Y, precisamente por eso, sabemos levantarnos. Porque este club no pertenece a los despachos ni a los cobardes.
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Y, si llega el final en forma de debacle, que nos encuentre de pie. Que nos encuentre luchando y orgullosos de ello. Que nos encuentre siendo lo que siempre fuimos. Dispuestos a morir para poder seguir viviendo. Ahora más que nunca: el Sevilla, por encima de todo".
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