Plebiscito en Mestalla: del zarandeo a Cúper a los cánticos contra Corberán
“En mi época no recuerdo tantas broncas al entrenador de turno”. Guillot, Robert, Giner o Fernando reflexionan las críticas de Mestalla.



En Mestalla, el Valencia de Corberán y el Girona de Míchel se juegan acabar la fiesta en paz (sigue el partido en directo en AS.com). Lo del descenso se ha vuelto como hacer una quiniela sin saber qué partidos se juegan y cuanto antes se alejen del quilombo, mejor para la salud de su gente y de ellos mismos. En particular de Corberán, que tiene otro examen, juicio, plebiscito o como quieran llamarle a sus problemas con Mestalla, donde se le viene cantando desde enero “Corberán, dimisión”, una afición con fama de crítica hacia los entrenadores, aunque no siempre fue así.
“No recuerdo ninguna protesta coral en Mestalla a un entrenador en mi época”. Lo dice Vicente Guillot (237 partidos), que en las ocho temporadas que estuvo con el primer equipo (desde 1961 hasta 1970) tuvo otros tantos entrenadores: Balmanya, Scopelli, Pasieguito, Mundo, Sabino, Joseíto, Buqué y Artigas. “Las broncas nos las llevábamos los jugadores... ¡y qué broncas!”, apostilla, acabando con una reflexión: “Antes a Mestalla no se iba a animar como ahora; se iba a apretar, al rival que fuera y a nosotros cuando no jugábamos bien”.
Las broncas nos las llevábamos los jugadores... ¡y qué broncas!”.
Vicente Guillot, ex futbolista del Valencia.
“En mi época los palos eran para los futbolistas”, apunta Robert Fernández (322 partidos, diez temporadas en dos etapas, del 1981 al 1986 y del 1990 al 1996), que enfatiza lo de “palos”, porque él llegó a las manos con unos aficionados en la puerta del estadio. “Tras un partido, en la puerta de Tribuna, cuando salíamos, un grupo empezó a insultar a Tendillo; yo fui a decirles que ya estaba bien, que se callaran, y empezaron con empujones... y la tangana que se montó fue gorda”.
Tras un partido, llegué a pegarme con aficionados en las puertas de Mestalla".
Robert Fernández, ex futbolista del Valencia
“Antes era más a los futbolistas, sobre todo porque los entrenadores tenían mucho más poder que un futbolista”, enfatiza Fernando Giner (369 partidos, 14 temporadas). “Solo cuando la cosa iba muy mal, la grada se giraba hacia el palco. Recuerdo críticas a (Arturo) Tuzón, a Paco Roig... Pero los que más recibíamos éramos nosotros, los jugadores, a los entrenadores que yo tuve se les decía poco o nada, la verdad, ni tan siquiera a Parreira o Valdano, a los que no le fue bien”, apunta Fernando Gómez Colomer (556 partidos, once temporadas), que como vicepresidente del club vivió desde el palco las críticas de Mestalla a Unai Emery, un entrenador que en tres de sus cuatro años acabó tercero en Liga y aún así escuchó alguna tarde el cántico de “burro, burro” por algún cambio.
Solo cuando la cosa iba muy mal, la grada se giraba hacia al palco... de lo contrario, las criticas eran solo a los jugadores".
Fernando Gómez, ex futbolista del Valencia
“Yo estaba dentro del coche de Héctor Cúper el día que lo zarandearon en la Avenida Suecia”. Jordi Bruixola, que fuera durante más de una década director de comunicación del Valencia, recuerda así uno de los incidentes que alimentan la leyenda de la crítica de Mestalla: “Estaba yo con su mujer y con la mujer de Mena (exjugador del Mallorca). Ni tan siquiera estaba Héctor (Cúper), porque él tenía por costumbre salir por la otra parte del estadio. De hecho íbamos a recogerle. La gente esa noche estaba muy alterada”. Ese hecho sucedió después de un empate a uno contra el Real Madrid y en un partido en el que la grada canto “Cúper vete ya” por sustituir al Piojo López por Juan Sánchez. El Valencia acabó la Liga tercero y disputando su primera final de Champions.
Yo estaba en el coche de Héctor Cúper el día que lo zarandearon"
Jordi Bruixola, exdirector de comunicación del Valencia.
“Mestalla empezó a focalizar su crítica en los entrenadores cuando su visión o sensación es que había más equipo que juego y resultados; diría que eso arrancó con Héctor Cúper y lo sufrieron también Quique (una pancarta con ‘Quique, me aburro’ es parte de la historia gráfica del estadio) y Unai Emery”, indica el periodista e historiador Alfonso Gil. “Con Corberán sucede algo similar, porque el aficionado considera que hay plantilla al menos para no sufrir por mantenerse en Primera”, aunque en el caso del técnico de Cheste se suma otro factor: “El efecto Lim”.
Diría que la crítica directa a los entrenadores arrancó principalmente con Héctor Cúper y lo sufrieron también Quique y Unai Emery”.
Alfonso Gil, periodista e historiador
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“En la era Lim”, sobre todo en los últimos años, tras la salida de Marcelino, “Mestalla ha tenido una actitud condescendiente con casi todos los entrenadores, principalmente porque cada verano el equipo era peor; con algunos la relación incluso ha sido de ternura y compasión, como con Javi Gracia, y con otros de muchísimo respeto por lo que fueron, como con Rubén Baraja”, indica Gil, aunque matiza: “En los 12 años de Lim, Mestalla sí ha sido más crítica con aquellos entrenadores a los que vinculaba directamente con la propiedad, casos de Nuno, Neville, Gattuso o el propio Corberán”.
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