Odriozola, un rendimiento que no explica su ostracismo
El donostiarra, sin apenas oportunidades, demostró ante Osasuna que puede sumar al equipo. El domingo llega el Barcelona, al que marcó en la primera vuelta.


Álvaro Odriozola (Donostia, 30 años) volvió a demostrar ante Osasuna que sus ganas de aportar a la Real Sociedad permanecen intactas, a pesar de un ostracismo que esta temporada ha resultado por momentos difícil de comprender. El lateral, que hasta el momento solo sumaba 256 minutos en toda la temporada —repartidos en un único encuentro de LaLiga frente al Barcelona y tres en Copa—, saltó al césped en la segunda mitad para firmar una gran actuación de las que obligan a reflexionar.
El donostiarra fue un peligro constante por su banda, sumando a su gran partido el provocar el penalti en la prórroga que, lamentablemente, Oyarzabal no pudo materializar. Su despliegue físico y competitividad dejaron claro que, pese a contar poco para los técnicos hasta ahora, se siente uno más de la plantilla para sumar en los momentos críticos.
La actuación de Odriozola no pasó desapercibida para Pellegrino Matarazzo, quien apostó por él en el segundo tiempo y no escatimó en elogios durante la rueda de prensa posterior al encuentro. El técnico estadounidense destacó que el lateral “dio mucho al equipo saliendo desde el banquillo”, una declaración de intenciones importante si Matarazzo cumple su palabra de dar oportunidades a quienes se las ganan sobre el verde. Hasta la fecha, Jon Aramburu se ha consolidado como el titular indiscutible en esa demarcación; incluso cuando el venezolano se ausentó por sanción frente al Levante, Sergio Francisco optó por alinear a Aritz Elustondo antes que al propio Álvaro, a pesar de que este último estaba en plenas condiciones físicas para jugar. Tras lo visto frente a Osasuna, el escenario podría abrirse finalmente para el defensa.

Cabe recordar sus palabras tras el partido en Montjuïc frente al FC Barcelona, donde anotó un gol que no sirvió para ganar pero sí para desahogarse: “Estuve en el infierno, y cuando alguien está en el infierno sufre mucho”, confesó entonces. En aquel momento, Odriozola reveló que su gran motor para seguir luchando era el sueño de que sus hijas le vieran “corretear por Anoeta” vistiendo la camiseta txuri-urdin. Ese deseo, que parecía lejano por la falta de minutos, empezó a materializarse anoche con una actuación vibrante que conectó de nuevo con la grada y con su propio fútbol.
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Ahora queda por ver si esta actuación se traduce en una presencia más regular en el equipo. Los datos reflejan que, pese a su escasa participación esta temporada, Álvaro Odriozola siempre ha respondido con rendimiento y profesionalidad cuando se le ha requerido en un curso en el que además, por fin, parecen respetarle las lesiones. Si ‘Rino’ apuesta por dar oportunidades a los jugadores que aprovechan sus minutos, el donostiarra debería empezar a tener más peso en los esquemas de la Real Sociedad. Su sueño de volver a sentirse importante en casa ya tuvo su primer capítulo en octavos de Copa, y ahora la pelota está en el tejado del entrenador para decidir si este protagonismo tendrá continuidad.
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