Nuevo juicio en el Bernabéu
El Real Madrid se reencuentra con su afición tras Lisboa. Otra pitada sobrevuela el ambiente. El Rayo Vallecano sólo asaltó una vez el Bernabéu, fue hace 30 años y acabó con Valdano.



Juicio en Chamartín, Vol. II. Han pasado 15 días desde aquel día. Uno histórico, ante el Levante. Una pitada de las que marcan, casi como un tatuaje. Y dos semanas después, la atmósfera es similar. Tal vez algo menor; tal vez no. Pero el runrún es innegable. Porque el equipo reaccionó (goleada al Mónaco y asalto a La Cerámica), pero la rebelión murió ahí. Aquel rapapolvo fue más un café, que un chute de adrenalina. Funcionó, pero durante un breve periodo de tiempo. Y la afición sigue revuelta. Agitada.
Han pasado 15 días y hoy, el Real Madrid vuelve al Bernabéu. Por primera vez tras el crac del 28, en Lisboa. Tras la debacle que ha sacudido las placas tectónicas de un equipo que parecía empezar a reconstruirse. Y ahora, prácticamente vuelve a empezar. En un domingo de examen. Con amenaza de viento y de melodía de viento. Y con un Rayo en la tormenta (sigue el partido en directo en AS.com).
Viento de cola
Aunque en lo que a viento se refiere, el Madrid sabe que tiene uno de cola: la Liga. Porque en su mar de dudas, es lo más parecido a una certeza. Lleva cinco jornadas seguidas ganando. En concreto, desde la fatídica noche frente al Celta. Entremedias, un despido y varios pinchazos (Manchester City, Supercopa de España, Albacete y Benfica). Pero ninguno en Liga.
Y dadas las circunstancias, es el sendero más viable –que no sencillo– para evitar un año en blanco. Arbeloa, que ayer emuló al Cholo con un guiño al ‘partido a partido’, se aferra al carpe diem. Por lo pronto, tumbar al “Rayo Vallecano”, como zanjó en rueda de prensa, ayer. Seguir metiendo presión al Barcelona. Y depender de uno mismo.

Y melodía de viento
Así que mirada corta. Y principalmente, hacia los futbolistas. Cenital de las críticas, de los pitidos. Sólo Courtois y Mbappé salieron absueltos del juicio del Levante. Para esta tarde, puede haber alguno más. Pero figuras como Huijsen, Bellingham o Vinicius están en el ojo del huracán.
La expectación es máxima. Tal vez todo quede en la mitad, incluso un cuarto de lo que fue aquel 17 de enero. O tal vez no. Hoy, volverá a hablar el Bernabéu. El juzgado deportivo más exigente del planeta. Un listón que no entiende de nombres o pasados. Sólo de rendimiento. De élite de la élite.
Rodrygo por Mastantuono
Arbeloa, que apela a la unidad, tocará pocas piezas en el once. Se caerá Mastantuono, cuya actuación en Lisboa invocó de nuevo a los fantasmas. La banda derecha será para Rodrygo, con Brahim agitando su candidatura por detrás. El resto, sin novedades. Valverde seguirá en el lateral derecho –Álvaro García es fiera difícil de domar y Carvajal necesita mayor piano piano– y Güler, en la sala de máquinas. Será un combate eléctrico. Bonito. Y con una hemeroteca histórica.

Aquel 1996
El Rayo Vallecano sólo ha ganado una vez en el Bernabéu. Pero qué vez. Fue el 21 de enero de 1996, hace 30 años. Un doblete de Guilherme supuso la destitución de Valdano (1-2). La noche acabó con lanzamiento de almohadillas y una sonora pitada. “Salimos a mirar el marcador otra vez para asegurarnos de que habíamos ganado”, confiesa Guilherme. Dos horas después, Lorenzo Sanz bajó el pulgar.

Y este EuroRayo
Ha llovido desde entonces. Este es otro Madrid, pero también otro Rayo Vallecano. El de Íñigo Pérez, equipo valiente, ofensivo, atractivo. Más de morir de pie, si hay que hacerlo, que haber vivido de rodillas. Construido desde la solidez de Lejeune, hasta la verticalidad de Alvarito y De Frutos. Colmillos de un equipo sin colmillos.

En busca del gol
Ese es un talón de Aquiles, el gol. La ausencia de un killer en punta. Camello suma tres y Alemão, uno. Ninguno Nteka, por el que no se descarta una cesión en este mercado invernal. Hay fútbol, hay ocasiones; pero falla la definición. El potosí de este deporte. Tampoco ha terminado de encajar Carlos Martín, aterrizado en enero, cedido del Atlético de Madrid. Tal es el asunto, que Íñigo Pérez ha reinventado al equipo con De Frutos como nueve y Carlos Martín, recientemente, en banda. Es el que más gol tiene. Y aunque no sea su posición, es el que mejor encaja.
El futbolista más imprevisible, con permiso de Ratiu. Encargado esta tarde de frenar a Vinicius. El hombre que suscitó un “¿Y este chico?” de Florentino, en 2023. El Rayo sigue viviendo un sueño con su Conference. Pero por el camino, sabe que el descenso aprieta. Que no hay margen para treguas. Y que al Bernabéu se va con el rostro pintado y el machete entre los dientes. Hoy, entona su A las Armas.

El otro Día D
En un domingo agitado. Han pasado 15 días de aquel día frente al Levante. De aquella pitada para la historia. De un despertar que terminó siendo pasajero. Hoy, a la hora del menú, nuevo examen ante el madridismo. Arbeloa pide unidad. Y en la tormenta, aparece un Rayo.
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