La batalla de Brahim
El malagueño afronta el tramo final del año motivado. Con un contexto que entiende favorable para dar un golpe sobre la mesa y pujar por el ‘hueco libre’ del once.


No hay resignación, sino motivación. Esperanza y convencimiento para dar un golpe sobre la mesa. Así afronta Brahim el tramo final del año. Para pujar por ese hueco ‘libre’ en la mente de Xabi. Ese lugar sin dueño en la zona derecha del ataque. El área que ha ocupado principalmente Mastantuono (nueve titularidades y 689 minutos) o últimamente Camavinga en las noches grandes. Un inventó que brilló en el Clásico y se encasquilló en Anfield. Y en la que se aventura la aparición de Valverde cuando abandone el carril del dos. Pero también ha sido territorio Brahim, aunque solo cuatro veces de inicio. La última llegó en Vallecas y con Mastan aquejado de pubalgia, el 21 entiende que el contexto es ideal para pelear. Para presentar batalla.
El parón, como siempre, ha sido revitalizante para Brahim. Más que virus, anticuerpos FIFA. Porque allí, en Marruecos, es ídolo y líder. Lo fue en el triunfo ante Mozambique (1-0). No marcó, pero brilló. Fue el canalizador del fútbol de los depredadores del Atlas (con los jugadores de las ligas internacionales, 22 victorias en 23 partidos). Y su espuela originó el tanto de Ounahi. En la goleada contra Uganda (4-0) fue menos protagonista, pero se vuelve a Madrid ovacionado. Como siempre que pisa territorio marroquí.

Regresa fortalecido. Y con el foco puesto en convencer a un Xabi con quien tiene gran sintonía desde el aterrizaje del tolosarra. Ya lo dejó claro en Estados Unidos, durante el Mundial de Clubes: "Es cercano y habla con todos. Lo que hablé con él se queda entre nosotros, pero estoy muy contento de que esté aquí“. Pero el objetivo del malagueño es convertir ese buen feeling en más oportunidades. Como ya hiciera con un Ancelotti con quien comenzó en el furgón de cola y acabó como el Quinto Fantástico. Porque, a pesar de contar con ingredientes que encajan en la receta de Xabi (energía, piernas para presionar, desequilibrio y autonomía), solo ha logrado disputar 423 minutos hasta ahora. El decimoquinto de la plantilla. Y anhela más.
Cifras
Con su tanto al Kairat en Almaty y sus asistencias ante Oviedo y Villarreal, participa en un gol cada 144 minutos. La pasada, por ejemplo, lo hacía cada 163′. Y marca o asiste 0,64 veces por cada 90 minutos. Un promedio que le coloca solo por detrás de Mbappé (1,29), Gonzalo (0,84), Güler (0,74) y Vinicius (0,71). Y después ya aparecen Bellingham (0,64), Valverde (0,54) o Rodrygo (0,3). Aunque numéricamente no ha tirado la puerta (en la 2023-24 participaba en un tanto cada 98′), ha exprimido oportunidades. Pero quiere hacerlo más.
Confianza
Por parte del club, la confianza es plena. En presente, también en futuro. Así se entiende esa renovación acordada, y avanzada por AS. Antes de que el contrato llegase a la zona Cesarini (expiraba en 2027) quisieron sentarse. Solo falta la oficialidad para poner el broche a una extensión de larga duración. Porque el Madrid apuesta por Brahim y Brahim, por el Madrid. Y la llegada de Xabi no hizo sino potenciar esa apuesta. Ahora, los ojos del mediapunta están en el Martínez Valero. Para pelear. Para adueñarse de la posición sin dueño. Ese es el contexto de Brahim. Su batalla.
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