Güler supera a Güler
Es febrero y ya está a 1′ de igualar los minutos de toda la temporada pasada. Es una apuesta de Arbeloa: ha sido titular en seis de sus siete partidos. Y está creciendo con... y sin balón

Güler está a 1′. Esa es la cifra, la distancia. Necesita 1′ para igualar sus minutos de la temporada pasada. Y estamos en febrero. Sirva esto como termómetro de la evolución de un futbolista que además de futuro, ya es presente. Que está creciendo de manera exponencial. Viene de 2.197′ en 49 partidos; está en 2.196′, en 35. Ha pasado de secundario, a protagonista. A pieza clave de Arbeloa: titular en seis, de sus siete partidos. Pese a ciertas informaciones −desmentidas incluso por él−, es feliz en el Real Madrid. Siente que crece. Que va a más. Con balón... y sin él.
De hecho, la radiografía con Arbeloa es sobresaliente. En Albacete, titular. Frente al Levante, suplente... pero su entrada fue determinante para evitar el desastre. De hecho, supuso un punto y aparte en su temporada: asistió, firmó el mejor acierto en pases y fue el que más ocasiones creó. Y después, cinco onces seguidos: Mónaco, Villarreal, Benfica, Rayo Vallecano y Valencia. Con sus más y sus menos, como el equipo. A veces más al timón; otras, más caído hacia la banda. Pero siempre titular.

“Invertir”
A partir de aquí, surge la pregunta del millón: ¿Es capaz de ser el timón del Real Madrid? Porque una cosa es el talento y otra, encajar en ese rol. Lo intentó Xabi Alonso, quien llegó a calificarlo de “una mezcla entre Özil y Guti”, poco después de deslizar que había que “invertir” en él. No sólo ponerlo, sino mantenerlo después de que cometa errores. Asumir que está en un proceso. Es el mismo sendero que transita Arbeloa: lo ve capacitado para llevar la manija del equipo. Es su apuesta.

Más completo
Los números le avalan. En Mestalla, sin ir más lejos, fue faro y brújula: el que más centros puso (9) y el segundo en pases en el último tercio (22). Peligroso desde el costado y desde el balcón del área. Todo a la vez en todas partes. Pero la progresión no está sólo con balón, sino que también sin él: ante el Valencia fue el futbolista que más balones recuperó (8, por delante de los 5 de Valverde o Carreras, por ejemplo). Cada vez es más futbolista. Más completo.
A sus 20 años −que serán 21 dentro de dos semanas; el 25 de febrero, día del partido de vuelta ante el Benfica−, suma y sigue. Crece. Evoluciona. El cuerpo técnico transmite optimismo con lo que ve y se refuerza en su idea. En el plan de darle galones, “invertir” en un futbolista que debe cometer errores, porque es parte del aprendizaje, pero que es un diamante en bruto. Y él, pese al ruido externo, es feliz en el Real Madrid. Siente que crece. Y sin ir más lejos, amenaza su plusmarca: está a 1′ de igualar su temporada con más minutos. De los 2.197′ en 49 partidos; a los 2.196′. De superar... a Güler.
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