Giro radical en el ‘caso Rüdiger’
Lo dicho por Arbeloa sobre él (“le pondría una estatua en mi jardín”) insinúa la postura del club sobre una futura renovación. Sus problemas de rodilla son cosa del pasado.

Las palabras dichas por Arbeloa sobre la situación de Rüdiger, del que llegó a decir que pondría una estatua suya “en el jardín de su casa”, son una muestra evidente de cómo ha cambiado la situación de Rüdiger en el Real Madrid. Los argumentos del técnico reflejan cuál es la visión de la entidad sobre lo que puede aportar aún el central alemán a sus 33 años. Termina contrato este mes de junio y su situación sigue en el aire. Pero si hace unos meses la perspectiva de seguir no era muy buena para él, después de solucionar sus problemas en la rodilla, todo ha cambiado. Y ahora su renovación empieza a ser una posibilidad factible.
“Es un futbolista que desde el primer día que llegué, sólo se ha puesto a disposición del cuerpo técnico”, dijo con mucho convencimiento Arbeloa. “Recuerdo perfectamente que se sentó conmigo y me dijo: ‘Míster, en marzo estaré; para cuando llegue lo duro, lo fuerte, estaré disponible’. Y vaya si lo ha estado. Ha sido una suerte que el tratamiento que ha hecho con Niko (Mihic), en Londres, haya funcionado de la manera que ha funcionado. Es el espejo donde todos los jóvenes deberían mirarse. Y bueno... un jugador que espero que el madridismo sea consciente de la suerte que tenemos de tenerlo en este club”.

Arbeloa confirmó la noticia adelantada por AS sobre un tratamiento muy efectivo que el central siguió en Londres a finales de enero. Unas inyecciones en la rodilla han sido suficientes para hacer que no surja líquido en la rodilla después de jugar. Y por lo tanto los fuertes dolores y la inflamación han desaparecido. Rüdiger tomó la decisión de viajar a Londres para ser tratado siguiendo el consejo de varios compañeros de profesión que acudieron allí para tratarse diferentes dolencias en la rodilla. Todo, supervisado por el Real Madrid y el doctor Mihic. El jugador pensó que después de la Supercopa de Arabia era el momento perfecto para hacer ese tratamiento, que no requirió más que de una visita rápida de un día a Londres y un par de semanas posteriores de reposo absoluto.
Un ejemplo para todos.
El club valora muy positivamente la actitud que ha tenido Rüdiger en los últimos meses, jugando gran parte de la pasada temporada, incluso, con fuertes dolores. Tenía que tomar analgésicos antes de cada entrenamiento para poder soportar las sesiones. En la final de Copa ante el Barça, en La Cartuja, su cuerpo dijo basta. Y después se sometió a una artroscopia. Forzó para echar una mano en el Mundial de Clubes, siguió forzando en el curso regular para ayudar a Xabi… Pero la decisión de parar e ir a Londres, coincidiendo con la llegada de Arbeloa y consensuada con él, fue decisiva para el central.
La prueba de que Rüdiger ya ha superado sus problemas es que, ante el Atlético, va a jugar su séptimo partido de manera consecutiva. En realidad, ha sido titular en nueve de los últimos 10 jugados y ha estado los 90 minutos en ocho de ellos. Ahora, todo queda a la espera de que el Real Madrid quiera afrontar el tema de su renovación.
El jugador está muy por la labor de quedarse una temporada más en el Real Madrid, en el que está cumpliendo un sueño. Y tiene más cerca que nunca estar en el Mundial aunque, con la irrupción de Jonathan Tah y Schlotterbeck (el del Borussia, pretendido por el Real Madrid) le restan opciones de ser titular fijo. Pero Rüdiger se había marcado un doble objetivo con ese tratamiento en Londres, estar a tope en la parte final de temporada con el Real Madrid y hacer un buen Mundial. Y después, la renovación por el Madrid puede darse por sí sola.
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