Atlético

La mujer de Griezmann, sobre su hijo Amaro y el Atlético: “No sé si me gusta o me asusta”

La esposa y el segundo de los hijos del francés, estandartes de lo que significa y sufrir el Atleti. Si el francés se queda, ellos habrán tenido mucho que ver en su decisión.

Amaro Griezmann, en el Camp Nou.
Patricia Cazón
Redactora
Patricia Cazón Trapote nació en Zotes del Páramo, León, en 1980. Licenciada en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca y Master de El País trabajó en El Diario de León y El País Semanal antes de llegar a AS en 2004. Cronista del Atlético desde 2016, es autora de cuatro libros y tertuliana en El Golazo de Gol y Estudio Estadio.
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“Aquí serás una leyenda, allí uno más”. Si algo se quedó grabado entre la afición de la primera Decisión de Griezmann fueron esas palabras de su mujer, Erika Choperena. Un sabio consejo que, después, cuando Antoine eligió marcharse al Barcelona tras esa primera margarita, el francés comprobó por sí mismo. Un año después estaba como loco por volver desde su cola de león (el Barça) a su cabeza de ratón (el Atleti). En la familia Griezmann, si alguien había entendido el sentimiento rojiblanco, algo mucho más profundo y más allá de dinero y contratos y hasta títulos, esa había sido Erika. En las últimas horas, después de que sobre Griezmann se haya vuelto a abrir esa grieta cuando ya había conseguido lo más complicado, que le perdonaran, su mujer vuelve a convertirse en un estandarte rojiblanco para la afición. Y La Jefa, como Griezmann la llama, está acompañada.

Porque casi una década después de la primera Decisión, cuando llega la segunda, la familia Griezmann se ha incrementado en tres miembros más. Uno es Amaro, el segundo hijo de los cuatro que tiene el matrimonio, nacido precisamente el 8 de abril de aquel 2019 en el que su padre terminó yéndose del Atlético. En los últimos años han sido numerosos los vídeos en los que Erika le ha mostrado en su cuenta de Instagram sufriendo ante los partidos del Atlético, cantando el himno, celebrando los goles de su padre o del Atleti en general. Los últimos han sido ayer mismo. Desde el Camp Nou. Con su padre rumiando de nuevo el futuro, ahora con una oferta de los Orlando City. La margarita entre el equipo de la MLS que le obliga a decidir en unos días (el mercado de fichajes se cierra el 26 de marzo) y la posibilidad de un título con el Atleti, clasificado para jugar la final de Copa 13 años después.

“Esto no se entiende, se siente”

Erika colgó varias instantáneas y vídeos en los que se podía ver a Amaro subiendo las escaleras mecánicas del Camp Nou o dando pasos, a lo Cholo, durante el tiempo añadido del partido, deseando que terminara ya, sin poder apartar los ojos, sin dejar de caminar. Un pasito aquí, otro allá. Puro rojiblanco. También el dejar de sufrir con el final del partido, una alegría que contiene en el gesto pétreo, sin que el sufrimiento se haya ido del todo. “No sé si me gusta o me asusta”, comienza escribiendo Erika. “Demasiado pequeño para tan grande sentimiento”, continúa. “Seis minutos que parecen treinta y seis. Los mismos que tus pasos inquietos por minuto”, añade. Y también: “Ese pitido final que no llega con una sonrisa, porque esta solo llega cuando la cabeza asume lo que realmente significa. Y aún así, la tensión acumulada es quien manda, pero ahora sí, sonríe pequeño: estamos en la final”. “Porque ya lo decía él, esto no se entiende, se siente”, remata.

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El Atlético está en la final y, si al término del partido, ni Simeone, ni Koke ni Llorente ni Musso eran claros con lo que podía pasar alrededor del futuro del francés, su Decisión 2.0., ESPN publicaba en las últimas horas que el francés había paralizado su salida a Orlando.

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