Con este Sevilla de cristal no hacía falta invocar a Negreira...
Dos medio penaltis, el primero nunca lo pitaría contra el Barça y el segundo es inédito, allanan la goleada. Uno intenta no pensar mal, pero es que siempre ocurre lo mismo.


¿Negreira? Prefiero pensar que supuestamente hubo alguna golfada, sí, pero que no tuvo tanta importancia como para convertir los títulos del Barcelona esos años en una mentira. Ronaldinho, Messi, Henry, Etoo, Xavi, Iniesta... Siempre he querido considerarles los verdaderos responsables, futbolísticamente hablando, de aquellos títulos.
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Pero lo de Martínez Munuera, lo de sus dos medio o menos de medio penaltis para allanar la goleada, no le deja a uno pensar en frío. El del 1-0 no lo pita ¡seguro! en el área del Barça y el del 2-0, con mano apoyada en el suelo, es la primera vez que lo veo pitar desde que existe la regla. El resto de lo que ocurrió en el Camp Nou tiene que ver con lo bueno que maneja Flick y, sobre todo, lo malo que posee Almeyda: este Sevilla de cristal anda para oraciones, sopitas y buen caldo. Por eso no hacía falta meterle la mano en la cartera.
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