Camavinga no es la solución
Arbeloa le probó junto a Bellingham en el doble pivote y no funcionó. Tchouameni no tiene sustituto en la plantilla, un problema.


Camavinga escuchó pitos cuando Arbeloa le quitó del campo. El técnico quiso probarle junto a Bellingham en el doble pivote. No tiene a Tchouameni en Múnich por sanción y es un problema, porque Aurelien es el único jugador para el que no hay repuesto en la plantilla. Más allá de que no fuera el momento de hacer probaturas, que para eso están los entrenamientos y el Madrid terminó perdiendo definitivamente LaLiga, el experimento deja muchas dudas. O no, más bien la certeza de que Camavinga no es la solución.
Arbeloa tiene muchas posibilidades. Se resiste a quitar a Valverde de la derecha. Lógico, con el buen rendimiento que ahí está dando el uruguayo. Se resiste el técnico a dejar el 4-4-2 con el que el equipo, cogido con pinzas, parece tener algo de equilibrio... Si Camavinga no juega de cinco en Múnich le tocará a Pitarch, a Güler (ambas opciones, rocambolescas) o tendrá que mover a Valverde al centro.
Volviendo a Camavavinga, hay pocos casos en la historia del Madrid de jugadores que se hayan echado a perder de esa manera. Decía Eduardo en Lisboa que sí, que está preparado para jugar de cinco aunque él prefiere ser seis. Pues ni una cosa ni la otra. El actual Camavinga sólo provoca el desorden a su alrededor más allá de la vistosidad de alguna arrancada para romper líneas maraca de la casa y suele aparecer en la foto de los goles encajados. Ni siquiera apagada su gestualidad ayuda. Puede que ya tenga la cabeza fuera del Madrid.
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