El Tenerife respira y ya sueña
Con goles de Enric Gallego -el mejor-, y Balde, los blanquiazules derrotaron a un duro Arenas de Getxo y mantienen los nueve puntos de renta con su perseguidor. El ascenso más cerca.


El Tenerife respira y ya sueña con el ascenso a Segunda tras ganar con sufrimiento a un Arenas de Getxo que plantó cara en el Heliodoro. Enric Gallego fue clave para dar un paso de gigante y traer tranquilidad a todos en la Isla.
Álvaro Cervera sorprendió con la presencia de Jeremy Jorge en el once titular, futbolista con muy poca participación a lo largo de la Liga, mientras que Jon Erice hizo hasta ¡siete cambios! con respecto al once de la semana pasada. Así las cosas, el duelo empezó con mucha intensidad por parte de los dos contendientes.
Collado fue el primero que probó, pero Dani Martin mandó al córner por si acaso (6′). Un rato después, Landázuri quedó mal parado muy lejos de su zona, pero el disparo de Vizcay lo repelió otra vez el portero (13′). De Miguel tuvo una buena ocasión de cabeza, pero entre el meta y un defensa evitaron el 1-0 sobre la línea (16′).
El choque seguía vibrante, a un ritmo alto. Y así se llegó a la media hora, con mucho por decidir y con los tinerfeños excesivamente nerviosos, sobre todo su última línea. El peligro de los locales pasaba por Jeremy, el menos atenazado.
Los vascos, ordenados, no se desesperaban, pero justo antes del descanso apareció el incansable Enric, goleador del equipo, para autocrearse una ocasión dentro del área, disparar con alma y vida y hacer estallar un Heliodoro que ya empezaba a preocuparse.
Para la segunda mitad salieron los mismos, aunque con un poco más de pausa. Esto quizás motivó menos llegadas. Ya con Chapela y Balde en cancha, el Tenerife hizo el segundo, pero el árbitro y el asistente coincidieron en que Noel estaba en fuera de juego y el gol no subió al marcador.
Un poco después, Gastasi evitó el tanto de Balde con una gran parada (69′). Entonces, Erice movió su banquillo para refrescar las cansada piernas de su equipo, que estaba haciendo un gran esfuerzo. Y uno de ellos, Mattheus, tuvo el empate, pero Dani Martín, otra vez, fu determinante y mandó a córner.
Cuando empezaban a aflorar otra vez los nervios, fue Balde quien se la guisó y se la comió: perdió el balón, pero no bajó los brazos y la recuperó, Juanjo condujo y vio el momento justo para asistir al extremo y establecer segundo.
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