Mundial 2030: así está la carrera de la que aún pueden caer más sedes
La renuncia de A Coruña deja en nueve las preseleccionadas por España para la cita. Valencia, a la espera. Marruecos y Portugal también están siendo examinados.


“Este proceso aún está abierto”. Ese es el mensaje que siempre se ha trasladado desde la organización del Mundial 2030 que comanda España junto a Portugal y Marruecos. Y los hechos así lo han demostrado, con la renuncia de A Coruña este lunes a ser sede de la cita que se celebrará dentro de cuatro años.
Un evento que aún está configurando su número de sedes y en el que se esperan más movimientos. La situación actual es la siguiente: España ahora mismo mantiene nueve de las once sedes que presentó a FIFA tras las renuncias de Málaga y A Coruña, Marruecos tiene la intención de seguir con seis, a pesar de que hay opiniones sobre una posible reducción y Portugal, con su candidatura de mínimos, espera mantener las tres presentadas inicialmente.
La última palabra es de FIFA, que se encuentra estos días haciendo una ronda de inspección por las ciudades presentadas. Fuentes consultadas conocedoras del proceso advierten de que el máximo organismo rector se sentiría cómodo con un número de estadios que andase entre 16 o 18, algo parecido a lo que ocurrirá este verano en EE UU, México y Canadá, países que acumulan 16 entre las tres. Para el Mundial 2030 se presentaron 20 en un principio y quedan 18, pero a nadie se le escapa que el descarte de Valencia y el Nou Mestalla, por desacuerdos entre propiedad y administraciones ya resueltos, está cerca de revertirse.
La FIFA tiene la última palabra
A pesar de la polémica generada en el momento de la elección de las sedes por parte de la Real Federación Española de Fútbol, siempre se advirtió de que las seleccionadas solo entraban en parte de un plan inicial que las circunstancias y, sobre todo, la última palabra de FIFA modificarían bajo sus criterios.
Ser sede del Mundial 2030 conlleva una serie de responsabilidades que ya provocaron un primer corte. La capacidad de los estadios (que debe rondar los 42.000 asientos) así como otra serie de necesidades han obligado a la mayoría de instalaciones a afrontar costosos proyectos de renovación donde entran acuerdos de financiación entre propiedades y administraciones de los que FIFA exige garantías. Todo ello ya propició renuncias antes de empezar. Ciudades como Murcia o Gijón se bajaron de la carrera mundialista en previsión de no poder, o no tener claro la viabilidad de sus proyectos que, además, tienen 2029 como fecha límite.
Más sonadas han sido las renuncias de dos de las seleccionadas. Málaga, a la que se consideraba clave dentro del proyecto, dio marcha atrás ante los obstáculos que se encontró en la reforma del estadio, los compromisos con el club de la ciudad… Ahora ha sido A Coruña, que ya se encontró desde el principio la confrontación entre administración y un Deportivo que ejerce como local para los próximos 25 años. Desde la RFEF nunca han tomado la iniciativa en estos descartes y siempre se ha apelado a la responsabilidad de cada ciudad para que sean las propias ciudades las que se bajen del proyecto.

Hay más dudas entre las ‘supervivientes’
Por tanto, Bernabéu y Metropolitano en Madrid, Camp Nou y RCDE Stadium en Barcelona, San Mamés en Bilbao, Anoeta en San Sebastián, La Cartuja en Sevilla, Gran Canaria y la Romareda de Zaragoza siguen en la carrera. Y de estas, parece que Bernabéu, que es además candidato a albergar la final; Camp Nou, también aspirante al partido por el título; San Mamés, La Cartuja y la Nueva Romareda, en la que siempre todas las partes han ido de la mano, tienen su plaza asegurada.
Este lunes, Gran Canaria recibe a los técnicos de FIFA, que ya se encontraron alguna duda en cuanto a la financiación de las obras, como se reflejó en el dossier que la candidatura presentó, aunque se trabaja para cerrar esos detalles. Anoeta también ha estado rodeada de obstáculos, como se ha hecho público en varios momentos, incluida la oposición vecinal.
Unas dudas que también podrían alcanzar al Metropolitano, uno de los estadios más modernos e importantes de España, aunque sus motivos serían bien diferentes. Y es que el coliseo rojiblanco se ha convertido en referencia de los grandes eventos y conciertos de la capital, a la espera de ver si se arreglan los problemas del Bernabéu con la reglamentación de ruido.
El problema es que FIFA exige tomar el control del estadio desde meses antes de la celebración del torneo, lo que podría chocar con la explotación del estadio. Hay que tener en cuenta que, en muchos casos, se cuestiona la rentabilidad que puede conllevar cerrar un estadio varios meses para acoger unos pocos partidos mundialistas.
Valencia se ve dentro y Vigo lo intenta
De todas formas, desde España y la RFEF siempre se ha defendido que hay ‘fondo de armario’ para afrontar este tipo de inconvenientes. Valencia y el Nou Mestalla, una vez resueltos los problemas entre club y Ayuntamiento, tiene muchas papeletas de sumarse al proyecto. Desde todos los puntos de vista, el coliseo valenciano, que se espera que sea uno de los más modernos del país, es de presencia obligada y la propia FIFA podría ver con agrado su inclusión.
Vigo es otra que pelea por ser incluida y su no selección ya provocó una enorme polvareda. Su proyecto, más tras la renuncia de A Coruña, podría entrar a ocupar ese vacío, pero desde la RFEF siempre se ha dudado de si sus intenciones son más políticas o de verdadero compromiso. Porque se explica que la reforma planteada en Balaídos aún no llegaría a los mínimos exigidos por FIFA y podría conllevar nuevos obstáculos. Pero, eso sí, nunca se le ha querido descartar por completo, conscientes de las vueltas que suelen dar los proyectos mundialistas, como se ha comprobado con los múltiples cambios de última hora sucedidos en la cita de este verano en EE UU, Canadá y México.

Marruecos y Portugal, también examinados
Marruecos y Portugal siempre han mostrado más unidad en cuanto a su propuesta, pero eso no impide que FIFA decida realizar las modificaciones que considere. El país norteafricano presentó un ambicioso proyecto con seis estadios que, además de su función de promoción, sirviera como motor para modernizar el país en materia de infraestructuras y modificaciones. Con el estadio Hassan II de Casablanca y sus 115.000 espectadores, aún en construcción, como joya que aspira a rivalizar por acoger la final del torneo. Una decisión que se tomará en el futuro y que, a día de hoy, no es una de las prioridades.
Sí se ha hablado de que, en un hipotético reajuste de FIFA con el objetivo de concentrar el número de sedes, podría disminuir también el número de sedes de los socios de España. En este sentido, Fez en Marruecos es el que ha sido señalado como uno de los que se podrían caer, aunque por el momento no hay declaraciones oficiales que apoyen esta alternativa.
Portugal, por su parte, presentó un plan de mínimos, con los tres grandes estadios como candidatura: Da Luz del Benfica, José Alvalade del Sporting, también en Lisboa; y Do Dragao, en Oporto. Estadios que cumplen con los estándares internacionales, aunque hay que tener en cuenta que el Mundial 2030 tendrá una enorme exigencia en lo que a traslados se refiere. No solo entre los tres países, sino por el inicio programado en Sudamérica. Una reducción de sedes concentraría más los partidos, elevaría la opción de contar con encuentros más atractivos a las elegidas y eliminaría un buen número de traslados y de huella medioambiental. Las visitas que FIFA está realizando estos días y las conclusiones que saquen de ellas pueden arrojar más luz a un Mundial que no está a salvo de más vaivenes.
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