R. Sociedad RSO
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Oyarzabal 86' (p)
R. Sociedad
Finalizado
Real Sociedad 1-Athletic 0

La Real brinda por la eternidad

Un polémico penalti pitado desde el VAR deja sentenciada la vuelta de la semifinal en Anoeta entre Real y Athletic. Los txuri-urdin, a una final con público 38 años después.

Soccer Football - Copa del Rey - Semi Final - Second Leg - Real Sociedad v Athletic Bilbao - Reale Arena, San Sebastian, Spain - March 4, 2026 Real Sociedad's Mikel Oyarzabal celebrates scoring their first goal REUTERS/Vincent West
Alfonso Herrán
Coordinador Delegación País Vasco
Coordinador en la delegación de País Vasco de Diario AS desde 2017. En 2008 entró en Diario AS como redactor de polideportivo y desde entonces es su casa. Le gusta tocar todos los palos, pero ahora está más centrado en realizar las crónicas del Athletic y el Bilbao Basket. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto.
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Antes los derbis, el fútbol en general, se jugaban en el campo. Ahora en muchas ocasiones se tratan en salas llenas de pantallas. El ojo clínico del VAR alumbró un penalti que lleva a la Real a esa final con público con la que lleva soñando desde 1988. Son 38 años, más de una generación. Cuando el partido ante el Athletic se encaminaba al sorbo final, en momentos de emotividad desbordada, en plena oleada de cambios en ambos conjuntos, al colegiado le alertaron de algo extraño. Nadie entendía nada porque no se había apreciado nada. Un agarrón de Galarreta a Yangel, una acción de esas que en la época de fútbol noble de Goikoetxea y Gorriz habría sido un chistecillo, llevó a Oyarzabal a lanzar un penalti que, como en la final sin público de 2020 aplazada un año, sentenció el choque ante los vecinos.

Otro derbi más intenso que bonito que se lleva a la Real camino de La Cartuja. Le tiene tomada la medida al eterno rival este curso. Su constante tratamiento de choque fue suficiente para brindarse otra cita para la posteridad ante una versión nada fluida, más bien aparatosa, del conjunto rojiblanco, que está muy corto de fútbol. Este ha sido el equipo más fiable de la era reciente de la Copa, pero se plantó ante una noche penosa al otro lado de la A-8. No se merece pelear por el título. Su escaso juego y la machaconería del ardoroso conjunto de Matarazzo propiciaron un partido árido, nada recreativo, pero válido para que este último siga esta travesía por la actual edición del torneo del KO.

El primer derbi de Copa en Anoeta quedará para la posteridad. Su antepasado Atotxa le pudo chivar lo que es eso. Al Athletic se le atraviesa aquel estadio: tres empates y siete derrotas en sus diez últimos partidos en el coliseo txuri-urdin. El Atlético esperaba pareja de baile en el fiestón de La Cartuja el 18 de abril, un aperitivo de aúpa para la Feria. El cuadro colchonero se sacó el billete para Sevilla el martes y el croquis le marcaba que un equipo vasco se interpondría en su camino hacia su anhelo por ganar un título un lustro después. Pues será la Real. En el derbi sonrió como un equipo con una fe mayúscula. No fue un día de pegada. Solo de fogonazos. Frente a las dudas del enemigo, Rino desplegó un orfeón. Una Tamborrada de ruidosa insistencia en busca de la Giralda. Una Real coral de Marrero a Oyarzabal, protagonista éste en una noche con pocos actores principales y un gol polémico. Casi todos desafinaron, hasta los colegiados, el del verde y el de la sala. La noche era templada en Donostia, pero al Athletic le cayó una tromba considerable, aunque lo peleó hasta el final. sus errores en la salida del juego casi le cuestan un disgusto y su ataque no está fluido.

De salida, una noticia inesperada. Valverde intervino de forma sorprendente a la hora de recitar el once con tres centrales, y uno de ellos, Vivian, iba destinado al lateral derecho. Uno de los predilectos de Luis de la Fuente en la Selección en el eje defensivo, desplazado... Una razón poderosa debía haber. La de sujetar el balón parado, una rémora para este Athletic. Ya jugó ahí el vitoriano el 27 de abril 2024 ante el Atlético, así que no se trataba de un territorio inexplorado. Fue un derbi que palpitó durante mucho más rato de local. Los leones tenían más necesidad y salieron acechando al enmascarado Marrero, el héroe del cruce ante Osasuna que venía de romperse un hueso de la cara. La primera, con la concurrencia casi sin sentarse, fue un centro de Iñaki Williams que cabeceó desviado Berenguer.

Pero la Real fue cogiendo las riendas de ese caballo desbocado que es el derbi, una riña entre vascos con mucha más dinamita si está en juego nada menos que una plaza en una final de Copa. Soler lo intentó de falta en el 13’, pero Padilla volvió a estar acertado en una cita de altura. Tenía la Real las ideas más claras y no dejaba pensar a su rival. Sus pisadas en campo de ataque no cesaban, como en un contragolpe en el minuto 38, en el que Guedes cedió a Soler, dos viejos roqueros, aunque el internacional español no logró rematar. Paredes se resbaló y golpeó con su rodilla en la de Padilla, ambos se quedaron doloridos en un instante de incertidumbre, aunque pudieron seguir.

Berenguer firmó el primer tiro a puerta rojiblanco en el minuto 42. Así es imposible. Pasaban cosas si Sancet y Oyarzabal intervenían, dos magos, el rojiblanco con sus asociaciones, mucho más detectable, y el txuri-urdin como figura inclasificable, un falso todo, porque te puede jugar donde lo pongan, desde la posición dos hasta la once, o de portero si se lo propone. El primer acto se cerró sin novedades en el marcador, dando paso a un período de nervios constantes, demasiados en el caso de los locales, que tenían la ventaja de la ida (0-1). Los cambios apenas variaron la escena. Valverde puso a Galarreta, con el hombro en dudoso estado, para abrigar más fútbol, y mudó parte de la defensa. Matarazzo buscó más chispa a través de Marín y Yangel Herrera.

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Faltaba ponerse las gafas para tener una visión clara, un enfoque certero en el campo, pero ¿quién se las pone cuando el premio en juego es tan grande y la angustia aprieta a lo bestia? Cuando todo estaba abocado a un final trepidante, llegó el penalti que dejó atónitos a unos y otros. Oyarzabal se ajustó el frac y mandó al garete la semifinal, dejó a los leones con cara de segundones en Euskadi. Aquel equipo de Sergio Francisco, con mucho jugador sonoro y colgado del camión escoba por detrás de casi todos al comienzo de la temporada, ya no se precipita hacia el descenso sin remedio, todo lo contrario, lanza el desafío al Atlético para ocupar el trono copero. Ya lo logró con ese contagioso optimista crónico que era Imanol. Pero no había gente. Ahora quiere recobrar ese esplendor con la grada empujando. Al grito de café, ron, Sevilla... y Oskarsson. El cielo en Euskadi tiene un color especial, como la capital andaluza. Es azul y también blanco. Y el sol calienta para arropar la gesta.

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Athletic

Cambios

Íñigo Ruíz de Galarreta (55', Alejandro Rego), Pablo Marín (58', Ander Barrenetxea), Yangel Herrera (58', Beñat Turrientes), Jesús Areso (66', Aitor Paredes), Robert Navarro (67', Oihan Sancet), Mikel Vesga (81', Mikel Jauregizar), Nico Serrano (81', Gorka Guruzeta), Orri Óskarsson (82', Carlos Soler), Aihen Muñoz (92', Gonçalo Guedes), Luka Sucic (93', Mikel Oyarzabal)

Goles

1-0, 86': Oyarzabal

Tarjetas

Arbitro: César Soto Grado
Arbitro VAR: Jorge Figueroa Vázquez, David Gálvez Rascón
Aitor Paredes (22',Amarilla), Mikel Jauregizar (55',Amarilla), Guruzeta (69',Amarilla), Galarreta (80',Amarilla), Yuri (91',Amarilla), Yangel Herrera (95',Amarilla), Aihen Muñoz (98',Amarilla)

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