Portugal

Santi García, la última perla del Getafe, sorprende en Portugal

El mediapunta de Alcorcón es una de las piezas claves de un Gil Vicente, que se encuentra en puestos europeos.

Santi García
MANUEL FERNANDO ARAUJO
Álvaro Ramos
Redactor de Fútbol
Nació en Madrid en el año 2000. Desde pequeño, pegado al teletexto para estar siempre informado con lo que ocurría en LaLiga y concretamente, en su Getafe. Estudió periodismo en la URJC y pasó por El Chiringuito o Movistar Plus antes de llegar al Diario AS con sólo 23 años. Enamorado del fútbol, de los viajes y de los estadios.
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En el fútbol, a veces es necesario alejarse del ruido de casa para que el mundo entero empiece a escuchar tu nombre. Es el caso de Santi García (Alcorcón, 2001). Criado en la cantera del Trival Valderas y pulido en el Getafe CF, el mediapunta español está viviendo su momento de gracia en el Gil Vicente. Con el equipo de Barcelos asentado en la cuarta plaza de la liga y sumando ya 40 puntos, Santi no solo es el motor del equipo, sino su brújula moral y técnica.

Un camino de madurez: de Getafe a Barcelos

La trayectoria de Santi no se entiende sin su paso por el Getafe, donde llegó con 19 años. Allí fue capitán, estrella del filial y el héroe que le dio el ascenso al Getafe B a 2ª RFEF. Sin embargo, a pesar de debutar en Primera División de la mano del conjunto azulón en aquel recordado partido de agosto de 2024 en Montilivi, la falta de oportunidades y continuidad le obligó a tomar una decisión valiente en el verano de 2024: el exilio productivo en Portugal, de la mano de su descubridor en Madrid, Jonathan Sánchez, quien a través de Jota Rego y Jorge Pires (la mano derecha de Jorge Mendes - Gestifute) lo llevaron al Gil Vicente.

“El año pasado fue mi primer año como profesional y fue un poco complicado; estuvimos hasta el final luchando por no descender”, recuerda Santi con la perspectiva que da el éxito actual. Aquella primera campaña de supervivencia le otorgó una madurez que hoy luce en cada partido. Ahora, en su segunda temporada, ha pasado de ser una promesa a una de las estrellas indiscutibles de la competición.

El perfil: un ‘diez’ con cuerpo de gigante

Santi García no es un mediapunta al uso. Su envergadura y su zancada lo convierten en un jugador difícil de detectar para las defensas rivales. Él mismo no rehúye la comparación que ya empieza a circular por las redacciones de medio Portugal y España: la de Fabián Ruiz o Mikel Merino. “Me gusta decir que cada uno tiene su estilo, pero lo de Fabián o Mikel Merino puede ser parecido: mediocentros españoles, altos... me halaga mucho que se me compare con jugadores de ese nivel, son una referencia para mí”, explica Santi. Pero su altura no está reñida con la llegada. De hecho, ha destapado una faceta goleadora letal: suma 5 goles esta temporada, de los cuales 3 goles y 1 asistencia han sido en los últimos 5 partidos, sumando un encuentro brillante como joya de la corona ante el Braga; remontada 2-1 con gol y asistencia del español.

Este crecimiento en los metros finales no es casualidad. “El cuerpo técnico me ha apretado un poquito con que tenía que meter más goles, y es verdad. Al final, cuando te lo crees y te mentalizas, el gol llega. Me gusta ayudar al equipo con goles y asistencias”, confiesa el jugador, que parece haber encontrado el equilibrio perfecto entre la visión de juego y el instinto asesino.

Además, es partícipe de un centro del campo que prácticamente juega de memoria. Entre Facundo Cáseres, Luís Esteves y el propio Santi, han encontrado un equilibrio ideal para crecer.

Gil Vicente: un proyecto de élite en las sombras

El éxito de Santi corre en paralelo al crecimiento de un Gil Vicente que ha decidido dejar de ser un equipo modesto para comportarse como un grande. El club ha invertido con ambición en instalaciones y servicios que han sido clave para que el madrileño explote todo su potencial.

“El Gil Vicente es un club que este año ha hecho un cambio para bien muy grande. Han mejorado un montón de instalaciones: el gimnasio, los aparatos de fisioterapia... han dado un salto”, relata el futbolista. Pero donde realmente destaca el cambio es en la gestión del día a día del atleta: “En el tema de la alimentación y suplementación ha habido un cambio enorme. El hecho de poder desayunar, comer allí e incluso llevarte la cena a casa nos ayuda mucho a los futbolistas. Es un proyecto muy ambicioso”.

Santi García, la última perla del Getafe, sorprende en Portugal
Barcelos (Portugal), 14/02/2026.- Gil Vicente player Santi Garcia (2 R) celebrates after scoring the 2-1 goal against SC Braga during the Portuguese First League soccer match at Cidade de Barcelos stadium in Barcelos, Portugal, 14 February 2026. EFE/EPA/MANUEL FERNANDO ARAUJO MANUEL FERNANDO ARAUJO

La fuerza del vestuario y el sueño europeo

A pesar de las miradas que llegan desde fuera de Portugal, Santi García mantiene los pies en el suelo. Su compromiso con el proyecto es total y se apoya en la piña que han formado en el vestuario. La integración de los españoles y la conexión con los jugadores lusos han creado una “familia” que hoy pelea de tú a tú con los gigantes del país.

Lo más importante, aparte del rendimiento en el campo, es el grupo que hemos formado. Esa es la clave. Somos como una familia”, afirma con orgullo. Esa unión es la que les permite afrontar la jornada 22 con 40 puntos y la ambición intacta: “En diciembre ya era una locura ir cuartos, y ahora seguimos ahí. No queremos mirar hacia abajo, queremos mirar hacia arriba. La clave es el día a día, ir partido a partido como si fuera el más importante”.

Presente ciego al ruido externo

Muchos se preguntan cuánto tiempo podrá el Gil Vicente retener a un jugador de este calibre, pero a pesar de que Jorge Mendes tendrá trabajo por delante, Santi no quiere oír hablar de mercados ni de regresos. Su cabeza y su corazón están en Barcelos, devolviendo la confianza a un club que le dio las llaves del equipo cuando en casa se cerraban las puertas.

“Estoy centrado simplemente en terminar la temporada lo mejor posible, seguir disfrutando aquí y llegar hasta lo más lejos que podamos”, sentencia el de Alcorcón. “A uno siempre le gusta seguir creciendo, pero estoy muy cómodo y me siento como en casa”.

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Santi García ha demostrado que el talento no tiene fronteras y que la madurez es saber esperar tu momento. El futbolista de Alcorcón ha encontrado su sitio en el mundo, y el mundo, ahora sí, no puede dejar de mirarle

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