Ronaldo ‘se pasa’ al surf
La modalidad olímpica llega a artistas y personalidades de diversos ámbitos, ya sea para invertir o para practicar, y potencia la popularidad de los clubes con piscinas de olas.


Clasificado como deporte olímpico y responsable de atraer a una legión de aficionados, el surf también ha ido ganando cada vez más el interés de celebridades en todo el mundo. Ya sea para invertir o para practicarlo, el deporte forma parte de la vida de artistas de distintas áreas, que también ayudan a popularizarlo, así como de grandes empresarios que ven en la modalidad una gran oportunidad de negocio.
Ronaldo Fenómeno, leyenda de Brasil, Real Madrid o Inter de Milan, se convirtió en socio de Reserva Beach Club, un club de piscinas de olas valorado en 165 millones de euros, ubicado en Alphaville, en la Región Metropolitana de São Paulo. Con tecnología avanzada, este tipo de emprendimiento ha despertado el interés de los famosos y está en auge.
El tricampeón mundial Gabriel Medina ya llevó a Kelly Slater, Rodrigo Santoro y Cauã Reymond a surfear con él en su club. La popularidad de las piscinas de olas en São Paulo creció con la inauguración de clubes de alto nivel, pero también están presentes en otros estados, como Río de Janeiro, Santa Catarina, Curitiba y Sergipe.
“Es posible abordar el crecimiento del surf como una transformación. La práctica se considera un desafío personal y una actividad al aire libre que proporciona múltiples conexiones. El surf se ha democratizado y se ha convertido en un atractivo accesible para hombres, mujeres y niños. La llegada de las piscinas de olas aporta un nuevo elemento: la certeza de poder surfear, a diferencia del mar, ya que los surfistas dependen de la marea. Cambian variables importantes del negocio y representan una gran invitación para nuevos practicantes”, explica Ivan Martinho, presidente de la WSL en América Latina.
El ejecutivo también señala que la tecnología de piscinas de olas representa un cambio estructural en el surf porque resuelve tres limitaciones históricas: el acceso (geográfico y social), la previsibilidad (frecuencia y consistencia) y la escala (capacidad de multiplicar la experiencia).

“Las piscinas de olas ayudan a consolidar un nuevo estilo de vida urbano conectado con el surf. En Brasil ya existe un ecosistema emergente con polos relevantes, especialmente en São Paulo y en el sur del país”, añadió el directivo.
En São Paulo, la popularización de las piscinas de olas se intensificó con la inauguración de clubes de alto estándar. Actualmente, el estado concentra ocho emprendimientos, distribuidos entre Itupeva, Porto Feliz, Alphaville, Atibaia, Ribeirão Preto y Araçoiaba da Serra. Fuera de São Paulo, hay operaciones en Garopaba (SC), Curitiba (PR) y en el estado de Sergipe, en la región de Aracaju.
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La expectativa del sector es que, hasta finales de 2026, Brasil alcance 13 instalaciones en operación, lo que podría posicionar al país como el mayor mercado de piscinas de olas del mundo, por delante de potencias tradicionales del surf como Estados Unidos y Australia. Desde el punto de vista competitivo, las etapas del Championship Tour (CT) de la WSL en piscinas se realizan en estructuras con tecnología propia de la liga, actualmente en Lemoore (California) y Abu Dabi, lo que evidencia el papel estratégico de la innovación para el futuro del deporte.
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