Mourinho no da pie con bola
El Benfica no pudo con el Oporto y cae eliminados de la Copa de Portugal en cuartos. En el partido anterior el Braga los eliminó de la Copa de la Liga.

El Benfica de Mourinho ya cosecha decepciones semana tras semana. El entrenador portugués visitó este miércoles la que algún día supo ser su casa y lo vio convertirse en uno de los mejores estrategas del mundo. Llegó con el crédito prácticamente agotado, pues ya se ha descolgado de la lucha por la liga, quedó eliminado de la Copa de la Liga la semana pasada frente al Braga y está fuera de la zona de playoffs en la Champions. La única esperanza a la que aferrarse era la Copa de Portugal, y para mantenerse con vida debía vencer al mejor equipo del país... no pasó.
Al Oporto de Francesco Farioli le bastó con un gol de Bednarek para meterse en semifinales. Con la sensación de que ni siquiera les costó demasiado, por más que la diferencia en el marcador haya sido la mínima. El Benfica poco incomodó, poco compitió, y se lleva a casa dos eliminaciones en dos partidos consecutivos. ‘Mou’, que tomó las riendas del Benfica en busca de reconducir su carrera y enderezar a un club sediento de títulos, no ha hecho ni lo uno ni lo otro. Sensación de ciclo cumplido.
El Oporto fue el primero en hacer daño. Soltándole las riendas a sus lanceros por bandas, no tardaron en acercarse al área visitante. Las primeras aproximaciones llegaron por el costado izquierdo, con mucha participación de Borja Sainz, y Samu también apareció pronto. Al 9 le quedó un balón dentro del área, pero estaba lo suficientemente esquinado para que fuera imposible sacar un buen remate. El arranque dominante de los Dragones consiguió su premio justo al cumplir el cuarto de hora, no sin participación española. Gabri Veiga fue el encargado de cobrar un tiro de esquina y permitirle a Bednarek entrar como un toro desbocado, imparable, para fusilar a Trubin.
De hecho, el portero fue quizás lo más potable del Benfica en el primer tiempo. Poco después del tanto de Bednarek, el ucraniano intercedió con un doble paradón para evitar que, primero Sainz y luego Froholdt, pusieran más tierra de por medio. A partir de ahí todo fue sufrimiento para el equipo de Mourinho, que en defensa no paró de hacer aguas. El Oporto encontraba espacios en cada transición y atacaba las espaldas de los defensores con demasiada facilidad. Muy buena noticia para los de Lisboa fue irse al descanso perdiendo por la mínima, aunque antes del pitido del árbitro se llevaron un golpe más doloroso que un segundo gol; Richard Ríos se lastimó el brazo derecho en un choque y tuvo que salir en camilla.
En la segunda parte, el Oporto se fue disipando, y junto al colectivo también el grupo español; ya de por sí Samu había pasado desapercibido en los primeros 45 minutos, pero a él se sumaron Sainz y Veiga, importantes en los mejores minutos del equipo de Farioli. Los líderes de Portugal bajaron un par de velocidades, pero ni así le alcanzó a las Águilas para mostrarse a la altura. Los lisboetas, faltos de personalidad, de identidad y de fútbol, no eran capaces de sorprender a una defensa rival a la que nunca se le alteró el pulso. No necesitaron ser incisivos en busca del 2-0. Les bastó con retroceder algunos metros y cederle el balón al Benfica, que no tenía muy claro qué hacer con él.
Noticias relacionadas
Pasaban los minutos y el partido era poco más que un trámite para el Oporto. Un monumental Thiago Silva frustró cualquier intento de contraataque de los de Mourinho y, de hecho, los norteños llegaron al final del encuentro acumulando balón, alejándose de su área. Las Águilas tuvieron alguna oportunidad de peligro, pero no fue suficiente para maquillar sus dudas e incapacidades.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí



Rellene su nombre y apellidos para comentar