Mirian Monte, presidenta del CSA: “Muchas personas tenían recelo; hoy estamos al día”
La mandamás del Centro Sportivo Alagoano dialogó con AS sobre su gestión al mando del club y cómo ayudó a recuperar al equipo de toda su vida.

El Centro Sportivo Alagoano es un club que estuvo 19 temporadas en la Serie A del Brasileirao (que se ha disputado en 69 oportunidades). En 111 años de historia, es el equipo más ganador de su región, con 40 títulos estaduales y, además, cuenta con una final internacional: cayó en 1999 en la definición de la Copa Conmebol con Talleres de Córdoba.
Hoy, su presente es algo distinto. Se encuentra en la tercera categoría del fútbol brasilero, pasó por un difícil momento económico y, al mismo tiempo, está en los octavos de final de la Copa de Brasil (el segundo torneo sudamericano que más dinero entrega en premios, tras la Libertadores), donde se medirá con el histórico Vasco da Gama.
Una de las principales responsables de estabilizar al CSA fue Mirian Monte, su actual presidenta, que asumió el club en un momento complejo y que supo cómo conducir la situación para que la institución volviera a posicionarse en el escenario brasilero, situaciones que abordó en diálogo con AS, así como también buena parte de su vida profesional.
- ¿Cómo resumiría su vida profesional antes de entrar al mundo del fútbol?
- Soy formada en derecho en la Universidad Federal de Alagoas, con dos especializaciones. En paralelo, siempre fui amante de las artes, tengo algunos libros escritos de poesía y contribuí con otras obras literarias. Esto me llevó a algunos caminos de muchos desafíos: Ya fui delegada de policía en el inicio de mi carrera jurídica y fui convocada en otro concurso público para la Justicia Federal.
- No tenía mucha relación con el fútbol aún.
- También fui secretaria de cultura en Maceió. Supe lidiar con las manifestaciones del pueblo y el fútbol es una de nuestras mayores manifestaciones culturales. El fútbol es un patrimonio de nuestro pueblo y CSA es otro patrimonio.
- ¿Cómo parte su vínculo con el CSA?
- En CSA yo tengo una trayectoria de toda una vida, influenciada por mi padre, que siempre participó del club. Mi abuelo fue presidente ejecutivo de CSA en 1950-1951 y en su gestión se realizó el primer partido nocturno en el nordeste. Fue un hito. Crecí escuchando historias y acompañaba a mi padre al estadio.
- ¿De qué forma empezó?
- Mi padre siempre quiso tener un hijo hombre, no lo tuvo y un día le pregunté si podía acompañarlo. Quedó medio impresionado, me llevó y después de aquel día nunca dejamos de ir. Creo que en algunos momentos él se arrepiente de haber hecho eso (risas).
- ¿En qué momento usted ya comienza a ser parte activa del club?
- Fui candidata al Consejo Deliberativo a fines de 2021, para el mandato 2022-2026. Ya como consejera, fui vicepresidenta del Consejo. El 2022 fue un año difícil, bajamos de la Serie B a la C y eso trajo muchas diferencias políticas y una crisis financiera sin precedente: teníamos una deuda de 10 millones de reales. La fanaticada, furiosa. Un caos.
- ¿Y ahí qué ocurrió?
- Vino una renuncia colectiva en diciembre 2022 de toda la dirigencia. El presidente del Consejo también y tuve que asumir interinamente la presidencia de diciembre 2022 a febrero 2023, que es un periodo intenso en Brasil: Campeonato Alagoano y primeras fases de la Copa do Brasil. Si hubiera renunciado, hubiese venido una Junta de Intervención y seguramente no hubieran armado un equipo competitivo.
- ¿Cómo procedió?
- Confié en mi visión jurídica y de gestión. Pero en gestión de fútbol era la primera vez y en un momento crítico. Teníamos una deuda de 10 millones de reales y la verdad es que no sé cómo conseguimos revertirlo. En realidad, fue trabajo y quizás un poco de suerte. Conseguimos una clasificación a la Copa del Nordeste, avanzamos algunas fases en la Copa do Brasil y vendimos algunos jugadores. Así, en febrero entregué el club con 5 millones de reales en caja y funcionando.
- ¿Tras eso continuó en la dirigencia?
- Se convocó a nuevas elecciones, el antiguo presidente decidió retornar. Era una lista y me invitaron para ser vicepresidenta ejecutiva. Asumí el compromiso permanente de apoyar la gestión, de buscar aprender cada día sobre el club, el fútbol y gestión de fútbol, para poder darle soporte al presidente.
- ¿Cómo recuerda ese año?
- En 2023 hicimos buena campaña en la Serie C, pero no nos alcanzó para el ascenso. Ahí el presidente quiso renunciar, le saqué esa idea de la cabeza y comienza el 2024 con un nuevo equipo que no consigue ni siquiera llegar a semifinales del torneo estadual, por lo que decide renunciar.
- ¿Y usted qué hizo?
- El miedo de ver al club sucumbiendo fue mayor, me agarré a una fe y convicción de que nosotros podíamos revertir la situación y decidí quedarme. Muchas personas tenían recelo de eso. Para algunos es raro ver a mujeres al frente de un club de fútbol y más en una situación como la que que estábamos pasando.
- Tomó una gran responsabilidad...
- Resolví quedarme. Identifiqué que todavía teníamos una última oportunidad, la Copa Alagoas, que es un campeonato que no tiene el mismo prestigio que el estadual, pero el campeón disputaba con el tercero del Campeonato Alagoano un cupo en la Copa do Brasil del año siguiente. Me aferré a esa última chance, fuimos campeones y ganamos ese cupo en el torneo que hoy disputamos.
- Imagino que es un torneo muy especial para usted.
- Es uno de los trofeos más importantes de CSA, porque trajo tranquilidad y esperanza. Después de eso, empezamos la Serie C del Brasileirão, no tuvimos buen comienzo. Tuvimos que hacer una reformulación durante el año, cambiaron casi 11 titulares y luego nos empezó a ir mejor, pero solo por dos puntos no peleamos el ascenso. ¿Lo positivo? La hinchada ya estaba de vuelta. Hoy tenemos cerca de 6 mil socios-torcedores. Además, estamos con todas nuestras obligaciones al día.
- ¿Tuvo que lidiar mucho con los prejuicios por ser mujer?
- Es una realidad, pero va mucho en cómo uno se planta frente al resto. Tengo facilidad para enfrentar los preconceptos, porque no me considero diferente, me considero igual. No me siento en desventaja, muy por el contrario. En mi visión, es un punto positivo.
- ¿En qué sentido?
- Tengo las mismas capacidades que cualquier hombre, pero tengo una visión culturalmente desenvuelta para el otro, para un colectivo y para la familia. Entonces cuando tratamos esto como una familia, una mujer le agrega un plus. Eso me ayuda a comprender y tener la paciencia de deconstruir esos prejuicios. Ha sucedido con el trabajo y los resultados. No es mi primer desafío en un ambiente masculino. Me desarrollé incluso en ambientes más hostiles. El prejuicio existe, pero no permito que eso me detenga.
- ¿Le incomoda la comparación con Leila Pereira, presidenta de Palmeiras?
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- No me incomoda de ninguna forma, muy por el contrario. Me gusta mucho saber que hacen esa comparación. Ella es una mujer que ha conseguido demostrar su capacidad de gestión en uno de los mayores clubes de fútbol del mundo. Es una referencia y también viene de construyendo estos paradigmas. Me pone feliz verla y teniendo tanto éxito. Es inspirador. No siento la comparación de forma peyorativa. Yo también tengo mis herramientas y nos hemos desenvuelto bien.
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