Italia

Mafia y Calcio, la mezcla perfecta

Expertos en organizaciones mafiosas relatan la peligrosa inmersión de éstas en el fútbol italiano, donde han encontrado un lugar estratégico para sus objetivos delictivos.

San Siro, en un derbi europeo de Champions.
Associated Press/LaPresse
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Italia es un país demasiado joven y mal resuelto aún, pero desprende un halo de luz seductor, tenebrista y contradictorio. Parece la obra conformada por un niño, porque solo un niño tiene este humor tan puro y cristalino, siempre dispuesto a crear cosas bellas, alegres y resistentes en el tiempo. Porque lo hace con la paciencia del artesano. Por otra parte, cuando esta tierra grácil viene descrita -con todos sus asteriscos- lo que emerge es la prosa de un viejo resignado que ha visto pasar la vida. Alguien cuyos deseos viran, desgraciadamente y sin materializarse, en recuerdos.

Hay algo de todo esto en su fútbol, tribal, abigarrado y melancólico. Inmortal y fascinante, sí, aunque sin anticuerpos aún para evitar el arribo de cadenas metódicas o dinosaurios del balón. Mucho menos delincuentes y criminales en las laceradas gradas de cemento armado derrotadas por el tiempo. Allí expande sus tentáculos y encuentra oxígeno el tifo mafioso, en muchos casos en connivencia con clubes y futbolistas. Las sacudidas son tremendas y están cristalizadas. Tanto, que todo se difumina y termina convirtiéndose en paisaje. El armazón aparenta equilibrios precarios, aunque en realidad están perfectamente articulados. Todo es gigante, y por eso no se ve.

“Usan el fútbol para obtener consenso social. Comenzaron con equipos amateurs para meterse en el bolsillo a los hinchas de escuadras menores. El Calcio es un punto de agregación. Con él se movilizan hinchas, administraciones comunales, asociaciones… Las organizaciones mafiosas han detectado este ámbito estratégico. Atrapar un club significa visibilidad, prestigio, enraizarte en el territorio, contactos con empresarios… Es una maniobra para legitimar un poder”, relata por teléfono Antonio Nicaso, periodista, autor y escritor. Además, experto en ‘Ndrangheta, la mastodóntica mafia calabresa. Sin duda, una de las más potentes del mundo (factura al año más de cincuenta mil millones). Sus hordas caminan por el infierno, pero también nadan en la economía legal.

“Para las mafias atrapar un club significa visibilidad, prestigio, enraizarte en el territorio, contactos con empresarios… Es una maniobra para legitimar un poder”.

Antonio Nicaso, periodista, autor, escritor y experto en la mafia calabresa.

“No se limitaron solo a clubes amateurs. Después, fueron al norte de Italia para infiltrarse en el tifo organizado, y así gestionar espacios fuera del césped: catering, aparcamientos, ropa falsa en los stands afuera, reventa. Sobre todo, tráfico de droga. El estadio es una plaza de tráfico enorme. Controlarla significa suministrar cocaína. Por eso es clave para una organización así. La necesita para sus enriquecerse”, añade uno de los máximos estudiosos italianos de criminalidad organizada, residente hoy a caballo entre Estados Unidos y Canadá, donde imparte clases en varias universidades.

Una cosa está clara. Lo que comenzó con un fútbol prácticamente de barrio ha ido escalando hacia los fondos de los principales estadios del país: el ultramoderno Allianz Stadium y los obsoletos San Siro, Olímpico de Roma y el Maradona, entre otros. El caldo de cultivo allí siempre fue perfecto para, además, establecer hilos invisibles en temas de prostitución ilegal, tráfico ilícito de merchandising u otros negocios turbios, relaciones con apuestas. “En el pasado, los ultras tenían entidades como rehenes. Las chantajeaban pidiéndoles entradas. Eso, de alguna manera, es mucho dinero. Sucedió con la Juventus y los 'ndranghetisti en Turín”, subraya. Ese incidente, denominado proceso Alto Piemonte, tuvo lugar hace casi una década, cuando la sentencia del Supremo habló alto y claro: varias condenas a boss por usurpar territorios del estadio desde los que presionaba a la nave bianconera.

“En el pasado, los ultras tenían entidades como rehenes. Las chantajeaban pidiéndoles entradas. (...) Sucedió con la Juventus y los 'ndranghetisti en Turín”.

Antonio Nicaso, periodista, autor, escritor y experto en la mafia calabresa.

Hay cabos no resueltos aún. Y es que, aunque el entonces presidente (Andrea Agnelli) fue condenado -excluyó la vía penal-, sí fueron arrestados Saverio Dominiello y su hijo Rocco, considerados culpables del clan malavitoso de Rosarno (Calabria), llamado Pesce-Bellocco. También el caimán Fabio Germani, ex capo ultra de los Drughi, viejo colega de Raffaello Bucci, otro aguerrido tifoso juventino que se suicidó cuando la Fiscalía de Turín comenzó a indagar en el peliagudo asunto. La omertà (código de honor siciliano, fundamental en la mafia, que impone una “ley del silencio” absoluta) siempre encontró su parcela aquí. El viento de Los Alpes soplaba represalias por todas partes. A veces vestida con frac; otras empuñando una pistola.

Ha habido operaciones anti mafia que han neutralizado estos intentos de usar el fútbol como instrumento de poder territorial. (...) Si se continúa por esta línea, quizás conseguiremos llegar hasta el ejemplo de Inglaterra“.

Antonio Nicaso, periodista, autor, escritor y experto en la mafia calabresa.

El foco en San Siro

El fenómeno no es local. Es más, cada vez está más ramificado por las arterias del país. “El problema es que no se indaga lo suficiente, aunque es cierto que en los últimos años las fuerzas del orden, la magistratura, han mostrado mucha más atención a este problema, demasiado insertado en el tejido nacional. Ha habido operaciones anti mafia que han neutralizado estos intentos de usar el fútbol como instrumento de poder territorial. También las sociedades deportivas han comenzado a colaborar, sí. También con más controles. Si se continúa por esta línea, quizás conseguiremos llegar hasta el ejemplo de Inglaterra, cuando Margaret Thatcher se cargó a los hoolingans”, profetiza.

Lógicamente, el hipotético y dulce final que plantea Antonio Nicaso está más cerca, pero sigue demasiado lejos de resolverse. “Me preguntas por mafia, pero también está el fenómeno -difuso en todo el mundo- de las apuestas ilegales, gestionadas por otro tipo de organizaciones. Especialmente en campeonatos menores, donde se corrompen a jugadores y alteran resultados. Volviendo al tema mafia-ultras-calcio-gradas, no parece que emerja en poco tiempo un caso como el de Turín o San Siro. Espero que no, aunque es difícil ser categórico. Todos sabemos que en muchos casos trabajaron con la complicidad de futbolistas o directivos. Hemos oído los nombres de Çalhanoğlu (Inter) o Calabria (Milán)… Lo mismo, en su día, en Nápoles, Roma… Porque esto no es solo obra de la ‘Ndrangheta, sino también están Camorra, la de Puglia…” También la Cosa Nostra con el Palermo (Sicilia).

Il Belpaese (el bello país, como se le conoce a Italia) siempre como laboratorio del mundo. Porque sí, en los territorios, imperios o lugares-artefactos que controla el capo mafioso nunca se pone el sol. En algunos casos sus herméticas artimañas se esconden tras el amparo de inversores extranjeros… Como el Juve Stabia (Campania), club quebrado hace un año, y con una autopsia que reveló datos surrealistas y absurdos: fue adquirido por Brera Holdings, con sede en Irlanda. Sí, compró el 52% este fondo que introdujo dinero en el fútbol retando la geografía, ya que pasó por Macedonia, Mongolia y llegó hasta Castellammare di Stabia, asomada a Pompeya. ¿Quién lo guio? El americano Daniel Joseph McClory, definido bajo el eufemismo ambiguo de filántropo. Fue una comedia amarga.

Por no hablar de la redada Doppia Curva, mancillada con amenazas, extorsiones e incluso homicidios. Con figuras de renombre -Simone Inzaghi o Javier Zanetti- que tuvieron que ir a declarar en esta investigación llevada a cabo por la Fiscalía de Milán sobre la presunta colaboración a tres entre las dos potencias de Milán con los ultras, en algunos casos bajo el yugo de la ‘Ndrangheta. De hecho, según tituló La Gazzetta dello Sport, se llegó a un acuerdo -en óptica final de Champions’23- entre le due tifoserie para obtener beneficios opacos. Se habló de reventas hinchadas a cien mil euros al año por un puesto. Esto profundizó aún más en la grieta del Calcio, llevándolo hasta un sumidero donde la Curva Sud rossonera y la Nord nerazzurra, en este caso, terminaron por precipitarlo. Una vez más.

Mafia y Calcio, la mezcla perfecta
El árbitro Federico La Penna habla con el jugador de la Juventus, Pierre Kalulu, durante el pasado partido entre Inter y Juventus en el Giuseppe Meazza.MATTEO BAZZI

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Hace pocas semanas, el controvertido escritor Roberto Saviano dijo esto tras un polémico episodio en un Inter-Juve, donde Kalulu fue expulsado injustamente tras un lance con Bastoni, quien había fingido agresión engañando al colegiado: “El Inter y sus jugadores son víctimas, pero no los dirigentes (Beppe Marotta es el presidente). Súbditos del fenómeno ultra”. No tardó en replicarle el Senador Verini, coordinatore Comitato Ultras e Criminalità in Antimafia. “Las infiltraciones de criminalidad organizada en el tifo suponen un fenómeno existente y peligroso. Sin embargo, Saviano se equivoca asociando ese contexto a este cuadro. No puede comparar una amarilla a Gomorra”. Italia es un país pensado por un niño cuyas fantasías ya son recuerdos. “Roberto no dará entrevistas por el momento. Todo el mundo me está llamando para lo mismo. No hablará del asunto”, responde al diario AS Manuela De Caro, mánager y asistente del célebre autor napolitano.

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