Italia

Italia se harta

Horas después de quedarse por tercera vez consecutiva sin jugar el Mundial, Italia aspira a una revolución total del ‘calcio’ entre decepciones y urgencias.

Italia se reencuentra con sus viejos fantasmas del Mundial en Estados Unidos
Sabrina Uccello
Corresponsal de As en Italia
Nacida en Nápoles en octubre 1994, desde los 17 años ha juntado su pasión por el deporte y por la escritura, dedicándose al fútbol en medios digitales y en televisión. Ha vivido y trabajado en Santiago del Chile y Buenos Aires de corresponsal y realizando documentales. En 2019 inicia su aventura con Claro Sports cubriendo todo el fútbol de Serie A.
Nápoles (Italia) Actualizado a

Si existiera un banquillo de los acusados para reunir a los culpables de lo que La Gazzetta dello Sport denominó el ‘Tercer Apocalipsis’ del fútbol italiano, la última fila estaría ocupada por los jugadores que saltaron al campo en la final de la repesca contra Bosnia en Zenica, para asegurarse un billete para el Mundial de 2026.

La opinión pública no ha librado a Alessandro Bastoni de las críticas por la imprudente falta sobre Amar Memic que le costó la tarjeta roja en el 41’ del primer tiempo, del mismo modo que, remontándonos al pasado, Federico Chiesa, todavía una ausencia notable en la Selección nacional, tampoco es libre de resentimiento. Respecto a los penaltis fallados por Pio Esposito y Bryan Cristante, hay pesar y tristeza. Pero estas son solo escaramuzas, divagaciones que complementan el único objetivo de las críticas: el sistema del ‘calcio’.

La directiva del fútbol italiano ha sido duramente criticada y señalada unánimemente como responsable del desastre. Esto no es una novedad. De hecho, si Italia se hubiera clasificado para el Mundial, el polvo simplemente se habría barrido bajo la alfombra durante el mes de junio, y luego la intolerancia hacia la gestión del ‘calcio’ habría resurgido.

Italia se harta
ALBERTO PIZZOLI

Nadie salió a la calle para manifestar su disconformidad o amargura por la tercera exclusión consecutiva del Mundial, porque el fútbol italiano, lamentablemente, se ha acostumbrado a ser un mero subproducto del éxito, una Selección nacional modesta y sin inspiración que se ha aferrado al baluarte de los campeones del pasado, empezando por el entrenador Gennaro Gattuso, acompañado por el asistente Leonardo Bonucci y el jefe de la delegación Gianluigi Buffon. Ellos que conocen tan bien el éxito de Italia han intentado impregnar las camisetas de los jugadores con ese aroma a victoria, pero el olor se desvanece rápidamente.

Se necesita algo más sólido, una identidad, o mejor dicho, un proyecto. Por eso, Corriere dello Sport, Tuttosport y Gazzetta dello Sport utilizaron la misma frase, un concepto idéntico en sus portadas: “Fuera todos”. ¿Todos quiénes? Los que ocupan un puesto en la Federación del fútbol italiano, que no aportó ningún cambio en los últimos doce años, empezando por su presidente, Gabriele Gravina. El sentir popular es bien interpretado por los periódicos y demostrado materialmente por los aficionados, que este miércoles 1 de abril lanzaron huevos contra el letrero de la sede de la Federación en Via Allegri, en Roma.

Sin embargo, todos siguen sentados en sus asientos. En parte porque el presidente Gravina, que regresó de Zenica justo a tiempo para ir a su oficina este miércoles, ha convocado una reunión general de emergencia para este jueves 2 de abril, con la participación de los miembros de la Serie A, la Serie B, la Serie C, la Lega Nazionale Dilettanti, la Asociación de Futbolistas y la Asociación de Entrenadores. Será una cumbre de decisiones, también marcada por la política.

De hecho, Andrea Abodi, Ministro de Deportes de Italia, se pronunció con dureza, exigiendo con urgencia y severidad una reestructuración de la directiva: “Hoy no es un día normal. No basta con eludir la responsabilidad diciendo que se esperaba más de las instituciones. Abete (ex presidente de la Federación) se marchó tras la desastrosa fase de grupos en Brasil, y el fallecido Tavecchio (otro ex presidente del fútbol italiano) hizo lo mismo tras la repesca con Suecia. Debemos evaluar toda la historia de los últimos veinte años, que nos ha dejado muchas experiencias negativas. Lo que debemos hacer es no volver a cometer los mismos errores”.

Nadie tiene una fórmula para evitar errores, pero una sugerencia, además del impulso de Abodi para un cambio en la directiva, provino del presidente del Nápoles, Aurelio De Laurentiis. Es el primer club de la Serie A en pronunciarse, declarando a Radio CRC: “En el fútbol, hay que reiniciar y no tener miedo ni vergüenza de empezar de cero”, reiterando su argumento de larga data sobre la reorganización del máximo campeonato en términos numérico y de reglamento.

En fin, aún reina la incertidumbre, al menos hasta después de la reunión de la Federación, que también tendrá la oportunidad de decidir el futuro de Rino Gattuso, un hombre ante que un profesional que nunca se escondió e incluso podría dar marcha atrás voluntariamente, tras haber fracasado, desde su perspectiva, en la misión que se le encomendó.

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Pero claro, esta era su Italia: un equipo con algunos jóvenes prometedores, pocas estrellas y talentos que se acercaban al final de sus carreras. Hay que replantearse todo para que Italia tenga futuro, algo que solo puede garantizarse con el cuidado de los jóvenes en su desarrollo técnico y profesional. Por lo tanto, es necesario superar la inercia que mantiene a Italia anclada en la nostalgia del pasado, sin rumbo fijo. Aquí es donde entra en juego una famosa cita de Frida Kahlo: “Todo cambio nace de la destrucción”.

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