“Fútbol: estamos vivos”
La liga de Ucrania sigue entre alertas de ataques aéreos y clubes exiliados. Darijo Srna, director deportivo del Shakhtar, y Joaquinete, jugador español del Epicentr, relatan el calvario en AS. Se cumplen cuatro años de la invasión rusa.


El Shakhtar no juega en su fastuoso estadio, el Dombass Arena, con capacidad para 55.187 espectadores, desde 2014. Dos bombas cayeron sobre él en el inicio de la escalada de violencia en la zona, el origen de todo lo que vino después. Hoy hace cuatro años que Rusia definitivamente inició la invasión de Ucrania.
En esta situación de conflicto bélico, con una población que aguanta a duras penas, el fútbol se mantiene en pie como sinónimo de resistencia. Se suspendió la temporada 2021-2022 en plena ley marcial tras el estallido del conflicto, pero se reanudó desde la siguiente como se pudo. Las consecuencias de la invasión son numerosas y dolorosas. Tres equipos -Metalist, Shakhtar y Zorya- juegan lejos de sus territorios, bien sea en Lviv, Kiev o Zhytomyr. No hay encuentros de liga en el este del país, el más cercano a la frontera rusa.

“Nosotros entrenamos en Kamianets-Podilski, que es una ciudad que está cerca de la frontera de Rumanía, una ciudad muy tranquila. Vivimos ahí con normalidad. Ahora hemos tenido que trasladarnos a otra ciudad que se llama Uzhgorod, que está cerca de la frontera de Eslovaquia, por el tema del frío”, relata Joaquinete, atacante español del Epicentr que lleva cinco goles y cuatro asistencias esta temporada.
“Estamos peor que nunca porque no hay calefacción, electricidad ni luz debido a los ataques del lado ruso a nuestro sistema de energía e infraestructura. No es fácil, pero somos fuertes y queremos jugar al fútbol en nuestro país”, detalla para AS el director deportivo del Shakthar, Darijo Srna. “Sé que nuestro presidente va a dar todo para mantener al Shakhtar como lo ha mantenido hasta ahora. No es fácil, hemos perdido nuestra casa, hemos perdido nuestro presidente, hemos perdido mucho negocio. Pero todavía estamos vivos, todavía estamos invirtiendo, todavía estamos jugando en la competición europea, todavía estamos vendiendo y comprando jugadores. Estamos vivos. Creo que somos el único club en el mundo, en la historia, que ha vivido en este tipo de condiciones desde ya hace 12 años. Porque para nosotros la guerra comenzó en 2014”, argumenta.
Liga muy condicionada
La Supercopa de este año se suspendió en plena escalada de ataques, pero los equipos sí juegan el torneo liguero de 16 participantes y en 13 estadios distintos, los únicos habilitados, a pesar de las dificultades para entrenarse y desplazarse. En lo que va de campeonato, se han interrumpido 19 encuentros por alertas de ataque aéreos. El Kolos-Rukh se detuvo durante más de una hora mientras los jugadores se refugiaban. El LNZ-Karpaty se paró hasta cuatro veces.
“En los traslados nos cuidan mucho. Tenemos la mayor normalidad dentro del conflicto que puede haber. El fútbol es una vía de escape para todo el mundo, porque la gente aquí lo vive mucho y nos apoya. Nosotros nunca hemos vivido ningún ataque, nunca hemos visto nada raro en ningún partido, nunca han tenido que suspender un partido”, subraya Joquinete.
En estas condiciones, la asistencia de público a los estadios es una odisea. Desde que se inició el conflicto, la media de aficionados se ha desplomado. En la actual temporada se sitúa en apenas 1.709 por partido. El récord se situó en el Epitsentr-Shakhtar con 9.850 espectadores. Muy poco. O mucho, según se mire.


“Desafortunadamente, no sabemos cuál es la situación del estadio en Donetsk porque no tenemos ninguna conexión con él. A veces, algunos de nuestros hinchas de Donetsk me envían fotos en Instagram. El Donbass Arena siempre es el Donbass Arena. Es un estadio hermoso, incluso quedándose vacío, y todo alrededor del estadio está destruido. Es difícil y doloroso ver este tipo de fotos y videos de Donbass Arena hoy”, explica Srna.
“Sé que nuestro presidente va a dar todo para mantener al Shakhtar como lo ha mantenido hasta ahora. No es fácil, hemos perdido nuestra casa, hemos perdido nuestro presidente, hemos perdido mucho negocio. Pero todavía estamos vivos, todavía estamos invirtiendo, todavía estamos jugando en la competición europea, todavía estamos vendiendo y comprando jugadores. Estamos vivos. Creo que somos el único club en el mundo, en la historia, que ha vivido en este tipo de condiciones desde ya hace 12 años. Porque para nosotros la guerra comenzó en 2014”, argumenta.
Los patrocinios también se han reducido. Los millones que regaron el fútbol ucraniano, especialmente al Shakhtar con la empresa del propietario Rinat Akhmetov empujando, han desaparecido. Los sponsors y las televisiones internacionales se marcharon. Apenas quedan Ma Chaine Sport, que da servicio en Francia, Bélgica, Suiza y países africanos francófonos, y Sport Klub, que se ve fundamentalmente en los Balcanes. VBet, una casa de apuestas, es el patrocinador oficial, el que pone nombre a la liga.
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Mientras esto ocurre, la FIFA, a través de su presidente, Gianni Infantino, insinuó con una posible vuelta de la selección de Rusia a las competiciones oficiales, algo que para Srna es un sacrilegio. “Perdimos a 14 jugadores, todos los clubes en Ucrania perdieron jugadores debido a las reglas de FIFA. Viven en su mundo, no nos ayudaron de ninguna manera. Su deber es ayudar a los clubes de fútbol, a los equipos de fútbol, a los jugadores. Hacen todo lo contrario. Hacen negocio. Y con respecto a que Rusia vuelva a jugar, creo que con FIFA todo es posible. Con UEFA es difícil, pero con FIFA…”.
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