Finalissima: alguien se confunde
Mientras futbolistas como Joselu o Javi Martínez han decidido abandonar Qatar, otros como Pablo Sarabia hacen vida normal y ya se entrenan con sus equipos. Esta semana se decide si se juega allí.


Mientras se intenta restablecer la normalidad en Qatar, al menos en lo que a los ciudadanos se refiere porque la tensión en zona se mantiene -este sábado hubo otras dos alertas en los móviles de los qataríes-, los futbolistas se dividen entre los que han decidido huir de allí y los que siguen en el lugar respondiendo a sus quehaceres profesionales.
Tal y como adelantó este periódico, algunos jugadores como Javi Martínez o Joselu abandonaron el país en cuanto se abrió el espacio aéreo para hacer repatriaciones. Coincidió su salida con la decisión de la federación de Qatar de restablecer el fútbol (el jueves arrancará de nuevo la liga), por lo que se genera ahora un contrasentido: se fueron del país por falta de seguridad y al mismo tiempo deben cumplir con sus obligaciones y entrenarse y trabajar con los clubes que les pagan para poder jugar desde este jueves.
Otros futbolistas españoles están en la vertiente contraria. Decidieron quedarse, junto a su familias, y tratan de hacer vida normal a pesar de las dificultades. En su cuenta de Instagram publicó el exinternacional Pablo Sarabia la aparente normalidad con la que viven esta crisis: por la mañana en la playa junto a sus hijos y por la tarde entrenándose en las instalaciones de Al Arabi, su club, para preparar el siguiente partido de liga.


Esta doble vara de medir es la que rodea también a la Finalissima y a su posible disputa en Qatar: para muchos, igual que lo ha sido para Joselu o Javi Martínez, no tiene sentido estar en un país cuyo vecino Irán está bombardeando aún bases americanas; otros, como la mayoría de los españoles que juega en Qatar, los consejos de seguridad que emiten las autoridades les bastan para seguir ejerciendo su profesión de futbolistas.
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Es lo que deben valorar UEFA y CONMEBOL de aquí a final de semana: aguantar la sede de la Finalissima en Doha y que algún jugador pueda plantearse no ir, o cambiar de ciudad para ese y los otros cinco encuentros del Qatar Football Festival con lo que ello puede suponer de pérdidas económicas.
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