Francia

Giro total al proyecto del PSG: puerta abierta a quien no esté a gusto

Los parisinos no volverán a sobrepagar sueldos para renovar o fichar jugadores. La renovación de Dembélé puede estancarse por temas salariales.

Giro total al proyecto del PSG: puerta abierta a quien no esté a gusto
FRANCK FIFE
Andrés Onrubia
Nació en Madrid en 1998. Comenzó a estudiar Derecho y ADE en la Universidad Complutense, pero su amor por el fútbol francés hizo que se interesara por el periodismo deportivo. En 2019 comenzó a colaborar con Diario AS y un año después, en 2020, a pesar de la pandemia, empezó a ejercer como corresponsal en París para cubrir la información del PSG.
París (Francia) Actualizado a

El PSG ha decidido abandonar la fórmula que durante tantos años utilizó para reunir en la plantilla a los mejores jugadores del mundo y que concluyó con Kylian Mbappé. El conjunto parisino sedujo a grandes estrellas ofreciéndoles sueldos faraónicos e inalcanzables para el resto de clubes del mundo que, sin embargo, no garantizaron el éxito. Desde la llegada de Luis Enrique, y con un consiguiente viraje total del proyecto, las tornas han cambiado por completo.

El actual campeón de Europa ha adoptado una estrategia clara: el que no quiera jugar en el PSG no será obligado a continuar. La renovación de Mbappé en 2022, en la que estuvieron inmersos dos Estados, Francia y Qatar, para persuadirle, produjo estragos a nivel interno, hasta tal punto que el proyecto iniciado por Qatar en 2011 llegó a tambalearse. No fue el culpable el actual jugador del Real Madrid, empero, de que los dirigentes qataríes quisieran acometer todas las operaciones ofreciendo ingentes cantidades de dinero.

Es evidente que el PSG se convirtió en el mejor equipo de Francia, pero en el camino distintos proyectos se hicieron añicos porque los jugadores estaban acomodados y vivían a golpe de talonario en París. En 2023, Al Khelaïfi decidió dar un giro total a su política. Se acabó el fichar Galácticos, se terminó la indisciplina y para ello se encomendó a Luis Enrique, que ha cambiado radicalmente la historia reciente del cuadro francés.

Mientras que antes los salarios eran desorbitados, ahora las negociaciones se abordan con múltiples variantes. En los contratos se insertan cláusulas en las que los salarios van en línea ascendente en función del rendimiento y el número de partidos disputados. El jugador que no acepte tales condiciones, no sigue en el club. Así se produjo, por ejemplo, la salida de Verratti en 2023, también la de Neymar, que se encontraba en el escalafón más alto de la plantilla en cuanto a salarios se refiere.

Giro total al proyecto del PSG: puerta abierta a quien no esté a gusto
Donnarumma, en su despedida del PSGChristian Hartmann

El caso más reciente fue el de Donnarumma. El italiano reunía todas las papeletas para renovar. Se erigió como el mejor portero de Europa la temporada pasada, pero las pretensiones salariales de sus agentes no estaban en consonancia con lo que ofrecía el PSG. Luis Enrique no titubeó y descartó al cancerbero antes de la disputa de la Supercopa de Europa en agosto, motivando su salida de la capital francesa al Manchester City al haber exigido un sueldo que no concordaba con la política del campeón de la Champions.

Precisamente, la renovación de Ousmane Dembélé es uno de los frentes más próximos que debe encarar el Paris Saint-Germain. El francés es el actual Balón de Oro y, como Donnarumma, la Champions cosechada el año pasado no se entiende sin su desempeño. En octubre, justo después de ser elegido mejor jugador del mundo, los agentes del francés reclamaron un incremento salarial, rehusado por el PSG, que quiere sentarse a negociar con el jugador, pero sin ninguna intención de alterar la masa salarial actual de la plantilla.

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El propio Al Khelaïfi, presidente del PSG, fue tajante esta semana en una entrevista con Canal + Francia. “Amo a Dembélé, pero tenemos un límite salarial que se debe respetar”. La frase no fue anodina. El club parisino sí quiere mejorarle su situación contractual, pero no realizará ninguna locura. Si el Mosquito no acepta las condiciones que le ofrece el Paris Saint-Germain, un salario que podría aumentar en función del número de partidos que dispute y del rendimiento que muestre en el campo, ambas partes no se avendrán a una renovación de contrato. La entidad capitalina ha aprendido la lección. La ‘fórmula Mbappé’, renovar a una estrella ofreciéndole un cheque en blanco, ya forma parte del pasado.

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