Cesc-Morata: una ‘guerra’ inesperada
Las declaraciones de Fábregas acerca del comportamiento de Morata en el Como-Fiorentina sorprendieron al ambiente y al vestuario también.


Cuando las cosas se ponen difíciles, los duros se ponen en marcha. Así reza un viejo refrán italiano, y evidentemente un poco de cultura italiana se ha convertido en parte del modus operandi de Cesc Fàbregas. Después de todo, ahora las apuestas son más altas: su Como no es solo lindo espectáculo para la vista, ni el Sinigaglia un mero lugar para pasar una tarde de domingo si eres una estrella estadounidense de cine o música.
El entrenador español, con el apoyo de la gerencia, en dos años ha reunido un equipo ambicioso cuya calidad es tan alta como el nivel de juego. De hecho, ahora que ha transcurrido más de la mitad de la temporada de la Serie A, los Lariani están en las semifinales de la Copa Italia, cuarenta años después de la última vez, y en la contienda por un puesto en alguna de las competiciones europeas la próxima temporada.
Así que los tropiezos no se permiten ni se perdonan. Sin embargo, a veces son inevitables. Tras su victoria por penales en la Copa Italia contra el Nápoles, el Como perdió el partido en casa contra la Fiorentina. La derrota se agravó aún más con la tarjeta roja a Álvaro Morata en el 89’, tras una mano en el área de Mandrágora, que el árbitro y el VAR no consideraron penalti. Esto provocó una reacción vehemente del delantero, que posteriormente fue amonestado otra vez tras un altercado con Ranieri. La tarjeta roja pesa mucho, sobre todo porque el español se perderá el partido aplazado del miércoles contra el Milan en San Siro, por sanción.
El propio Cesc, quien siempre ha defendido a Morata, especialmente en momentos de tensión emocional debido a la tardanza en llegar un gol y, por consiguiente, a su discontinuidad, comentó sobre la tarjeta roja a la prensa: “La provocación es parte del fútbol. Quien no se deja provocar tiene que buscarse otro trabajo. Es un jugador experimentado, espero más de él, porque la línea entre ganar y perder es muy fina. No me gustan las excusas”.
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Estas duras declaraciones resultaron sorprendentes dada la confianza y la sensibilidad con la que Fàbregas siempre ha tratado a Morata. De hecho, incluso en el vestuario, había cierta incredulidad, sobre todo porque el delantero centro es una figura clave para el resto de sus compañeros, muchos de ellos jóvenes y compatriotas suyos, con mucha consideración para el exjugador del Milan, a quien aprecian y respetan profundamente. Por lo tanto, era evidente que esto era más un recordatorio que cualquier otra cosa. En un momento en que la competitividad ha aumentado, al igual que la importancia de los logros potenciales del Como, Fábregas necesita figuras como Morata, un ejemplo para sus compañeros, que puedan liderar a su equipo con serenidad y sabiduría.
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