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Atlético de Madrid

Jugadores del Atlético de ida y vuelta

Griezmann es el último futbolista que, tras desligarse completamente del club rojiblanco, decide volver a la disciplina colchonera. Varios canteranos tuvieron ese proceso.

Actualizado a
El francés llegó al Atlético por primera vez en el verano de 2014, cuando el equipo acababa de proclamarse campeón de Liga. A sus 23 años, había demostrado mucho gol y desequilibrio como extremo en la Real Sociedad, pero Simeone vio que sus cualidades crecían cuanto más entrase en juego y fue modificando su posición hasta encontrar en él un segundo delantero que combinaba calidad, visión, gol y trabajo colectivo. Máximo anotador del equipo en sus cinco temporadas en el club y dos veces Balón de Bronce (tercer mejor jugador del mundo en 2016 y 2018), Griezmann decidió salir al Barcelona en el verano de 2019 por el importe de su cláusula para formar frente de ataque junto a Messi y Suárez. Sin embargo, las cosas no salieron como esperaba. Poca relevancia en los esquemas blaugranas, una posición sobre el campo que chocaba con la del astro argentino y un nivel muy por debajo del esperado… hasta que el Atlético volvió a ser la solución. De nuevo tras ganar LaLiga, el conjunto rojiblanco llamó a su puerta y en el último minuto del último día del pasado mercado veraniego Griezmann pudo volver al club donde ha llegado su máximo nivel futbolístico. Y, aunque en los primeros días parecía costarle volverse a adaptar al Atleti, ya es el segundo máximo goleador del equipo y con su extraordinario tanto en Mestalla sumó su quinto tanto en 12 partidos.
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Griezmann

El francés llegó al Atlético por primera vez en el verano de 2014, cuando el equipo acababa de proclamarse campeón de Liga. A sus 23 años, había demostrado mucho gol y desequilibrio como extremo en la Real Sociedad, pero Simeone vio que sus cualidades crecían cuanto más entrase en juego y fue modificando su posición hasta encontrar en él un segundo delantero que combinaba calidad, visión, gol y trabajo colectivo. Máximo anotador del equipo en sus cinco temporadas en el club y dos veces Balón de Bronce (tercer mejor jugador del mundo en 2016 y 2018), Griezmann decidió salir al Barcelona en el verano de 2019 por el importe de su cláusula para formar frente de ataque junto a Messi y Suárez. Sin embargo, las cosas no salieron como esperaba. Poca relevancia en los esquemas blaugranas, una posición sobre el campo que chocaba con la del astro argentino y un nivel muy por debajo del esperado… hasta que el Atlético volvió a ser la solución. De nuevo tras ganar LaLiga, el conjunto rojiblanco llamó a su puerta y en el último minuto del último día del pasado mercado veraniego Griezmann pudo volver al club donde ha llegado su máximo nivel futbolístico. Y, aunque en los primeros días parecía costarle volverse a adaptar al Atleti, ya es el segundo máximo goleador del equipo y con su extraordinario tanto en Mestalla sumó su quinto tanto en 12 partidos.

FOTO:SERGIO PEREZREUTERS
Su salida a China en febrero de 2018 parecía su adiós al fútbol de primer nivel. El belga había jugado dos temporadas y media en el Atlético, pero la llegada de Vitolo a priori la cerraba las puertas de la titularidad y la oferta económica del Dalian Pro era muy difícil de rechazar. En su primer año procedente del Mónaco había anotado cinco goles, el último en la final de la Champions de Milán, y en su segundo curso había alcanzado los 14, pero ese tercer año todo se estaba atascando, se le acusaba de individualismo y de poco trabajo colectivo pese a tener un talento indiscutible en ataque. Se marchó a Oriente junto a Gaitán y Augusto, pero no tardaría en volver. Carrasco fue la incorporación del Atlético en enero de 2020 y ha alcanzado un nivel aún superior al que tenía en su adiós. A sus 28 años, es un jugador fundamental en el esquema de Simeone, que se ha podido modificar gracias a la gran versión del belga como carrilero izquierdo. La temporada pasada consiguió siete goles y 11 asistencias y fue capital en el título de Liga y esta campaña continúa siendo un puñal por la izquierda. Dos años en China le sirvieron de maduración para un Carrasco que ha demostrado que segundas partes pueden ser muy buenas.
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Carrasco

Su salida a China en febrero de 2018 parecía su adiós al fútbol de primer nivel. El belga había jugado dos temporadas y media en el Atlético, pero la llegada de Vitolo a priori la cerraba las puertas de la titularidad y la oferta económica del Dalian Pro era muy difícil de rechazar. En su primer año procedente del Mónaco había anotado cinco goles, el último en la final de la Champions de Milán, y en su segundo curso había alcanzado los 14, pero ese tercer año todo se estaba atascando, se le acusaba de individualismo y de poco trabajo colectivo pese a tener un talento indiscutible en ataque. Se marchó a Oriente junto a Gaitán y Augusto, pero no tardaría en volver. Carrasco fue la incorporación del Atlético en enero de 2020 y ha alcanzado un nivel aún superior al que tenía en su adiós. A sus 28 años, es un jugador fundamental en el esquema de Simeone, que se ha podido modificar gracias a la gran versión del belga como carrilero izquierdo. La temporada pasada consiguió siete goles y 11 asistencias y fue capital en el título de Liga y esta campaña continúa siendo un puñal por la izquierda. Dos años en China le sirvieron de maduración para un Carrasco que ha demostrado que segundas partes pueden ser muy buenas.

FOTO:CHEMA DIAZDIARIO AS
El punta hispanobrasileño, actualmente en el Atlético Mineiro, vivió muchos años ligado al Atlético, pero encadenando diversas cesiones hasta asentarse en el equipo (Sporting de Braga, Celta, Albacete, Valladolid y Rayo). Pero, con Simeone, llegó su explosión como un delantero espectacular. Regresó de Vallecas recuperado de su rodilla y concienciado para ganarse un hueco en el equipo y consiguió 20 goles y 9 asistencias en la temporada 2012-13, acabando como máximo goleador en Copa donde el Atlético se hizo con el título en el Santiago Bernabéu con tanto del ‘19’ incluido. Ya sin Falcao, Costa asumió esa responsabilidad y vivió el mejor año de su carrera con 36 tantos en la 2013-14, 27 de ellos para levantar el título de Liga. Unas actuaciones fulgurantes que llevaron al Chelsea a pagar su cláusula a la conclusión del campeonato y de una final de Champions donde apenas pudo participar. Tres años en el equipo londinense a buen nivel se vieron empañados por sus problemas con Conte y Costa lo tuvo claro, quería volver al Atlético, aunque una sanción de la FIFA impidiese su inscripción hasta enero de 2018. Su rendimiento ya nunca volvió a ser ni de cerca el que había dejado en su adiós, pero con Costa volvieron los títulos, apareciendo en momentos claves. Gol en las semifinales de la Europa League y doblete en la Supercopa de Europa ante el Real Madrid para endulzar su última etapa donde las lesiones le lastraron constantemente. Se marchó en diciembre de 2020 teniendo su papel inicial para el título liguero.
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Diego Costa

El punta hispanobrasileño, actualmente en el Atlético Mineiro, vivió muchos años ligado al Atlético, pero encadenando diversas cesiones hasta asentarse en el equipo (Sporting de Braga, Celta, Albacete, Valladolid y Rayo). Pero, con Simeone, llegó su explosión como un delantero espectacular. Regresó de Vallecas recuperado de su rodilla y concienciado para ganarse un hueco en el equipo y consiguió 20 goles y 9 asistencias en la temporada 2012-13, acabando como máximo goleador en Copa donde el Atlético se hizo con el título en el Santiago Bernabéu con tanto del ‘19’ incluido. Ya sin Falcao, Costa asumió esa responsabilidad y vivió el mejor año de su carrera con 36 tantos en la 2013-14, 27 de ellos para levantar el título de Liga. Unas actuaciones fulgurantes que llevaron al Chelsea a pagar su cláusula a la conclusión del campeonato y de una final de Champions donde apenas pudo participar. Tres años en el equipo londinense a buen nivel se vieron empañados por sus problemas con Conte y Costa lo tuvo claro, quería volver al Atlético, aunque una sanción de la FIFA impidiese su inscripción hasta enero de 2018. Su rendimiento ya nunca volvió a ser ni de cerca el que había dejado en su adiós, pero con Costa volvieron los títulos, apareciendo en momentos claves. Gol en las semifinales de la Europa League y doblete en la Supercopa de Europa ante el Real Madrid para endulzar su última etapa donde las lesiones le lastraron constantemente. Se marchó en diciembre de 2020 teniendo su papel inicial para el título liguero.

FOTO:Matthew Ashton - AMAGetty Images
El brasileño sólo necesitó un año fuera del club para saber que su lugar estaba en el Atlético. Un curso en el Chelsea (2014-15) entre sus dos etapas de colchonero, de cuatro temporadas cada una. En el caso de Filipe es uno de los jugadores con un nivel más parejo entre sus dos estancias, pero también el que menos tiempo necesitó para volver. Había llegado al Atlético en 2010 desde el Deportivo todavía recuperándose de una grave lesión de peroné y tras asentarse como uno de los mejores laterales izquierdos del mundo, con el premio liguero en la temporada 2013-14, se marchó a la Premier junto a Diego Costa, pero en cuanto pudo quiso volver. El segundo extranjero con más partidos en la historia del club (333) tras Godín y uno de los mejores jugadores que han pasado en su puesto por el Atlético. Pieza clave en la era del cholismo, su palmarés habla por sí solo: Liga, Copa del Rey, dos Europa League y dos Supercopas de Europa.
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Filipe Luis

El brasileño sólo necesitó un año fuera del club para saber que su lugar estaba en el Atlético. Un curso en el Chelsea (2014-15) entre sus dos etapas de colchonero, de cuatro temporadas cada una. En el caso de Filipe es uno de los jugadores con un nivel más parejo entre sus dos estancias, pero también el que menos tiempo necesitó para volver. Había llegado al Atlético en 2010 desde el Deportivo todavía recuperándose de una grave lesión de peroné y tras asentarse como uno de los mejores laterales izquierdos del mundo, con el premio liguero en la temporada 2013-14, se marchó a la Premier junto a Diego Costa, pero en cuanto pudo quiso volver. El segundo extranjero con más partidos en la historia del club (333) tras Godín y uno de los mejores jugadores que han pasado en su puesto por el Atlético. Pieza clave en la era del cholismo, su palmarés habla por sí solo: Liga, Copa del Rey, dos Europa League y dos Supercopas de Europa.

FOTO:OSCAR DEL POZOAFP
El Niño, la joya de la cantera atlética, también ha vivido dos etapas muy diferentes en el club, desde sus inicios en Segunda División hasta su regreso con el equipo asentado en Champions. El actual segundo entrenador del Juvenil A debutó con el primer equipo el 27 de mayo de 2001 y consiguió su primer gol una semana después ante el Albacete. Se acabó convirtiendo en la bandera y capitán del Atlético y se mantuvo durante siete años en un equipo que vivía en mitad de tabla. Su nivel crecía sin límites y el Atlético no evolucionaba al mismo ritmo, así que en 2007 dijo adiós al club de su vida para marcharse al Liverpool tras cinco años como máximo goleador rojiblanco. Y en Inglaterra brilló como red y ganó títulos en el Chelsea hasta dejar de tener protagonismo y salir cedido al Milan. Después de seis meses en el conjunto italiano, el Atlético consiguió su regreso en enero de 2015, nueve temporadas y media después de su adiós y llenando todo un Vicente Calderón en su presentación. Jugaría tres años y medio bajo el mando de Simeone, al que había tenido como compañero, recuperando un buen nivel y siendo importante para alcanzar la final de la Champions y levantando la Europa League antes de poner rumbo a Japón. Todo un regalo para los colchoneros y para el propio Torres, que pudo ganar un título y competir al máximo nivel en su Atleti.
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Fernando Torres

El Niño, la joya de la cantera atlética, también ha vivido dos etapas muy diferentes en el club, desde sus inicios en Segunda División hasta su regreso con el equipo asentado en Champions. El actual segundo entrenador del Juvenil A debutó con el primer equipo el 27 de mayo de 2001 y consiguió su primer gol una semana después ante el Albacete. Se acabó convirtiendo en la bandera y capitán del Atlético y se mantuvo durante siete años en un equipo que vivía en mitad de tabla. Su nivel crecía sin límites y el Atlético no evolucionaba al mismo ritmo, así que en 2007 dijo adiós al club de su vida para marcharse al Liverpool tras cinco años como máximo goleador rojiblanco. Y en Inglaterra brilló como red y ganó títulos en el Chelsea hasta dejar de tener protagonismo y salir cedido al Milan. Después de seis meses en el conjunto italiano, el Atlético consiguió su regreso en enero de 2015, nueve temporadas y media después de su adiós y llenando todo un Vicente Calderón en su presentación. Jugaría tres años y medio bajo el mando de Simeone, al que había tenido como compañero, recuperando un buen nivel y siendo importante para alcanzar la final de la Champions y levantando la Europa League antes de poner rumbo a Japón. Todo un regalo para los colchoneros y para el propio Torres, que pudo ganar un título y competir al máximo nivel en su Atleti.

FOTO:GABRIEL BOUYSAFP
Un caso curioso, ya que nunca perteneció al Atlético, pero vivió dos etapas muy importantes como cedido. Desembocó en el conjunto rojiblanco en 2011 para ponerse a las órdenes de Gregorio Manzano. Fue ganando galones en la mediapunta hasta recuperar su mejor nivel con la llegada de Simeone al club. Importantísimo para ganar la Europa League, dejó unas grandes sensaciones en el Atlético, un jugador con magia y consiguió seis goles, uno de ellos en la final europea contra el Athletic, y siete asistencias. Su buen hacer provocó que el Wolfsburgo se quedase con él… hasta que en Alemania volvió a flojear. Y en enero de 2014 se convirtió de nuevo en refuerzo colchonero en una temporada que tenía muy buena pinta y acabó con el título de Liga y la final de la Champions. El brasileño dejó un gol histórico en los cuartos de final en el Camp Nou. Un año y medio en dos etapas diferenciadas, pero cerradas con dos trofeos.
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Diego Ribas

Un caso curioso, ya que nunca perteneció al Atlético, pero vivió dos etapas muy importantes como cedido. Desembocó en el conjunto rojiblanco en 2011 para ponerse a las órdenes de Gregorio Manzano. Fue ganando galones en la mediapunta hasta recuperar su mejor nivel con la llegada de Simeone al club. Importantísimo para ganar la Europa League, dejó unas grandes sensaciones en el Atlético, un jugador con magia y consiguió seis goles, uno de ellos en la final europea contra el Athletic, y siete asistencias. Su buen hacer provocó que el Wolfsburgo se quedase con él… hasta que en Alemania volvió a flojear. Y en enero de 2014 se convirtió de nuevo en refuerzo colchonero en una temporada que tenía muy buena pinta y acabó con el título de Liga y la final de la Champions. El brasileño dejó un gol histórico en los cuartos de final en el Camp Nou. Un año y medio en dos etapas diferenciadas, pero cerradas con dos trofeos.

FOTO:ALBERT GEAREUTERS
Capitán y buque insignia del Atlético del Cholo. Pero Gabi tenía una historia previa. Había salido de la cantera y después de una productiva cesión al Getafe se había asentado con el primer equipo hasta decidir que sus caminos debían separarse en el verano de 2007, cuando firmó por el Zaragoza. En el conjunto aragonés fue ganando experiencia en Primera, sumando galones, portando el brazalete de capitán y mostrando su garra, trabajo, esfuerzo y calidad en la sala de máquinas. El Atlético le reincorporó en el verano de 2011 después del descenso maño en un fichaje poco mediático por aquel entonces. Hasta que Gabi dejó patente su evolución y se convirtió en un futbolista imprescindible para Simeone. El capitán por derecho propio, puro carácter y la referencia del técnico sobre el campo que vivió siete temporadas magníficas sin bajar ninguna de ellas de los 45 partidos disputados y alcanzando en cuatro los 50. Gabi, que siempre mostraba su mejor versión en las finales y partidos importantes, levantó Liga, Copa del Rey, dos Europa League, una Supercopa de Europa y la Supercopa de España.
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Gabi

Capitán y buque insignia del Atlético del Cholo. Pero Gabi tenía una historia previa. Había salido de la cantera y después de una productiva cesión al Getafe se había asentado con el primer equipo hasta decidir que sus caminos debían separarse en el verano de 2007, cuando firmó por el Zaragoza. En el conjunto aragonés fue ganando experiencia en Primera, sumando galones, portando el brazalete de capitán y mostrando su garra, trabajo, esfuerzo y calidad en la sala de máquinas. El Atlético le reincorporó en el verano de 2011 después del descenso maño en un fichaje poco mediático por aquel entonces. Hasta que Gabi dejó patente su evolución y se convirtió en un futbolista imprescindible para Simeone. El capitán por derecho propio, puro carácter y la referencia del técnico sobre el campo que vivió siete temporadas magníficas sin bajar ninguna de ellas de los 45 partidos disputados y alcanzando en cuatro los 50. Gabi, que siempre mostraba su mejor versión en las finales y partidos importantes, levantó Liga, Copa del Rey, dos Europa League, una Supercopa de Europa y la Supercopa de España.

FOTO:DAVID MDZINARISHVILIREUTERS
Su caso tuvo ciertas similitudes con el de Gabi. También brotó de la cantera, pero tuvo que buscarse las habichuelas fuera de casa. Después de las cesiones a Valladolid y Celta, el Mallorca se hizo con sus servicios. Jugaría dos temporadas de bermellón, la segunda mostrando un tremendo acierto goleador, hasta que el Atlético volvió a incorporar al pivote en el verano de 2010. Y Mario viviría cinco grandes temporadas de rojiblanco antes de entrar en una operación con la Fiorentina donde Savic recaló en Madrid y Mario en la Serie A. Su final de Europa League contra el Athletic fue extraordinaria y compartió grandes momentos con Gabi en la sala de máquinas, peleando el sitio con un Tiago al que castigaron mucho las lesiones. Después de vivir múltiples experiencias en el extranjero, regresó de China a España para jugar en el Rayo Vallecano, donde milita actualmente.
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Mario Suárez

Su caso tuvo ciertas similitudes con el de Gabi. También brotó de la cantera, pero tuvo que buscarse las habichuelas fuera de casa. Después de las cesiones a Valladolid y Celta, el Mallorca se hizo con sus servicios. Jugaría dos temporadas de bermellón, la segunda mostrando un tremendo acierto goleador, hasta que el Atlético volvió a incorporar al pivote en el verano de 2010. Y Mario viviría cinco grandes temporadas de rojiblanco antes de entrar en una operación con la Fiorentina donde Savic recaló en Madrid y Mario en la Serie A. Su final de Europa League contra el Athletic fue extraordinaria y compartió grandes momentos con Gabi en la sala de máquinas, peleando el sitio con un Tiago al que castigaron mucho las lesiones. Después de vivir múltiples experiencias en el extranjero, regresó de China a España para jugar en el Rayo Vallecano, donde milita actualmente.

FOTO:OLIVER HARDTAFP
Mito en el Liverpool, el jugador catalán vivió dos etapas en el Atlético. La primera de ellas (2002-03) formando ataque con Torres, Javi Moreno, José Mari y compañía en el regreso del club a la máxima categoría. Dejó grandes sensaciones, un jugador con descaro, desborde, gol y que gustó mucho en el Vicente Calderón. Sin embargo, el Barcelona se había guardado una opción de recompra en la operación de traspaso y decidió ejercerla tras los nueve goles de Luis García. De blaugrana no triunfaría, pero sí en el Liverpool donde fue capital para levantar la Champions con aquella remontada espectacular ante el Milan. De Inglaterra regresaría a España en 2007 para volver a jugar en el Atlético mientras Torres hacía el camino inverso. En sus dos temporadas de regreso no tuvo el impacto esperado, aunque dejó un buen puñado de goles antes de marcharse al Racing.
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Luis García

Mito en el Liverpool, el jugador catalán vivió dos etapas en el Atlético. La primera de ellas (2002-03) formando ataque con Torres, Javi Moreno, José Mari y compañía en el regreso del club a la máxima categoría. Dejó grandes sensaciones, un jugador con descaro, desborde, gol y que gustó mucho en el Vicente Calderón. Sin embargo, el Barcelona se había guardado una opción de recompra en la operación de traspaso y decidió ejercerla tras los nueve goles de Luis García. De blaugrana no triunfaría, pero sí en el Liverpool donde fue capital para levantar la Champions con aquella remontada espectacular ante el Milan. De Inglaterra regresaría a España en 2007 para volver a jugar en el Atlético mientras Torres hacía el camino inverso. En sus dos temporadas de regreso no tuvo el impacto esperado, aunque dejó un buen puñado de goles antes de marcharse al Racing.

FOTO:DANIEL SASTREDIARIO AS
Otro canterano más que salió para volver y hacerse un hueco en la historia del Atlético. Aunque en el caso de Antonio López, su traspaso a Osasuna guardaba una opción de recompra que el club rojiblanco decidió ejercer tras dos temporadas en el equipo navarro. En 2004 regresó para volver a enfundarse la camiseta del Atlético hasta convertirse en el capitán y en el encargado de levantar la Europa League de 2010 (y posteriormente la Supercopa de Europa) y la de 2012, el primer trofeo de la era Simeone. Antonio López pasó ocho temporadas consecutivas en el club convirtiéndose en un jugador muy importante desde el lateral izquierdo y en ocasiones como lateral derecho de emergencia gracias a su calidad de golpeo en los centros, córners y faltas directas. Un jugador muy querido que en su última campaña había ido perdiendo protagonismo con la presencia de Filipe y que jugaría dos temporadas finales en el Mallorca antes de colgar las botas.
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Antonio López

Otro canterano más que salió para volver y hacerse un hueco en la historia del Atlético. Aunque en el caso de Antonio López, su traspaso a Osasuna guardaba una opción de recompra que el club rojiblanco decidió ejercer tras dos temporadas en el equipo navarro. En 2004 regresó para volver a enfundarse la camiseta del Atlético hasta convertirse en el capitán y en el encargado de levantar la Europa League de 2010 (y posteriormente la Supercopa de Europa) y la de 2012, el primer trofeo de la era Simeone. Antonio López pasó ocho temporadas consecutivas en el club convirtiéndose en un jugador muy importante desde el lateral izquierdo y en ocasiones como lateral derecho de emergencia gracias a su calidad de golpeo en los centros, córners y faltas directas. Un jugador muy querido que en su última campaña había ido perdiendo protagonismo con la presencia de Filipe y que jugaría dos temporadas finales en el Mallorca antes de colgar las botas.

FOTO:DANIEL SASTREDIARIO AS
Hoy en día sigue siendo difícil de explicar como el Pichichi de Primera División puede pasar al año siguiente a jugar en Segunda, pero es lo que ocurrió con Salva. Había conseguido 27 tantos en el Racing (superando a un Hasselbaink que no pudo evitar el descenso a pesar de sus 24) y se puso el mono de trabajo para intentar ascender al Atlético a las primeras de cambio, cosa que no consiguió a pesar de sus 21 tantos. Pero Salva sí que llegaría a jugar en Primera de rojiblanco, aunque tuviese que esperar a la temporada 2004-05 para conseguirlo. Logró seis tantos en 30 partidos compartiendo delantera con Torres para jugar dos campañas de rojiblanco en dos etapas completamente diferentes tanto para el club como en el momento de su carrera.
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Salva Ballesta

Hoy en día sigue siendo difícil de explicar como el Pichichi de Primera División puede pasar al año siguiente a jugar en Segunda, pero es lo que ocurrió con Salva. Había conseguido 27 tantos en el Racing (superando a un Hasselbaink que no pudo evitar el descenso a pesar de sus 24) y se puso el mono de trabajo para intentar ascender al Atlético a las primeras de cambio, cosa que no consiguió a pesar de sus 21 tantos. Pero Salva sí que llegaría a jugar en Primera de rojiblanco, aunque tuviese que esperar a la temporada 2004-05 para conseguirlo. Logró seis tantos en 30 partidos compartiendo delantera con Torres para jugar dos campañas de rojiblanco en dos etapas completamente diferentes tanto para el club como en el momento de su carrera.

FOTO:FELIPE SEVILLANODIARIO AS
En su caso, pese a no ser de la cantera la sangre rojiblanca corre por sus venas. Simeone jugó en el Atlético en el siglo XX y en el XXI, con mucho mejor recuerdo de su primera etapa, pero llegando a compartir terreno de juego con Torres o Antonio López en la segunda, a los que luego dirigiría. El Cholo llegó por primera vez al Atlético en 1994 procedente del Sevilla y aconsejado por Luis Aragonés. Y vivió tres temporadas fantásticas, mención aparte a la 1995-96 con el Doblete conseguido por el Atlético y con Simeone abriendo el camino en la última jornada de Liga ante el Albacete marcando su duodécimo tanto del curso. Una capacidad como llegador que le sirvió para anotar 28 goles en solo tres campañas. Pero Simeone también tuvo una segunda etapa. En el año 2003 se volvió a enfundar la camiseta del Atlético y jugó una temporada y media más para despedirse del fútbol español como un centrocampista de época.
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Simeone

En su caso, pese a no ser de la cantera la sangre rojiblanca corre por sus venas. Simeone jugó en el Atlético en el siglo XX y en el XXI, con mucho mejor recuerdo de su primera etapa, pero llegando a compartir terreno de juego con Torres o Antonio López en la segunda, a los que luego dirigiría. El Cholo llegó por primera vez al Atlético en 1994 procedente del Sevilla y aconsejado por Luis Aragonés. Y vivió tres temporadas fantásticas, mención aparte a la 1995-96 con el Doblete conseguido por el Atlético y con Simeone abriendo el camino en la última jornada de Liga ante el Albacete marcando su duodécimo tanto del curso. Una capacidad como llegador que le sirvió para anotar 28 goles en solo tres campañas. Pero Simeone también tuvo una segunda etapa. En el año 2003 se volvió a enfundar la camiseta del Atlético y jugó una temporada y media más para despedirse del fútbol español como un centrocampista de época.

FOTO:HELIOS DE LA RUBIADIARIO AS
Firmó por el Atlético en 1997 como uno de los jugadores más talentosos y con mayor futuro después de salir del Sevilla. Y comenzó bien, marcando nueve goles en su primer año y 12 en el segundo, hasta que todo se fue torciendo en el club rojiblanco. En la temporada 1999-00, con la entrada del administrador judicial y el Atlético asomándose al infierno, José Mari se marchó en enero al Milan como el segundo jugador español más caro del siglo XX. Pasó dos años y medio poco productivos en Italia hasta regresar a España para ser una referencia arriba en la vuelta del Atlético a Primera. Logró seis tantos en ese curso 2002-03 y después se marchó al Villarreal, donde pasaría cuatro campañas sin llegar a explotar como se presagiaba en sus inicios.
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José Mari

Firmó por el Atlético en 1997 como uno de los jugadores más talentosos y con mayor futuro después de salir del Sevilla. Y comenzó bien, marcando nueve goles en su primer año y 12 en el segundo, hasta que todo se fue torciendo en el club rojiblanco. En la temporada 1999-00, con la entrada del administrador judicial y el Atlético asomándose al infierno, José Mari se marchó en enero al Milan como el segundo jugador español más caro del siglo XX. Pasó dos años y medio poco productivos en Italia hasta regresar a España para ser una referencia arriba en la vuelta del Atlético a Primera. Logró seis tantos en ese curso 2002-03 y después se marchó al Villarreal, donde pasaría cuatro campañas sin llegar a explotar como se presagiaba en sus inicios.

FOTO:RAUL CANCIODIARIO AS
El quinto jugador con más partidos en la historia del club (456) fue uno de esos casos que, tras pasar de la cantera al primer equipo tuvo que jugar fuera, en el Tenerife, antes de regresar para ser capital de rojiblanco. Aguilera se marchó en 1993 cuando estaba contando con su papel en el club, ya con dos años formando parte del primer equipo, pero sin llegar a hacerse con un hueco como titular indiscutible. En sus tres cursos en el Tenerife maduró, creció y volvió en 1996 como un jugador mucho más completo, capacitado para dar vuelo por la banda derecha como lateral o interior y con gran recorrido y capacidad de centro. Aguilera se hizo con un sitio que mantuvo durante nueve temporadas consecutivas, incluidas las dos de Segunda pese a que por nivel podía estar en equipos de muchísimo calado y colgó las botas en 2005 después de haber portado el brazalete de capitán como todo un referente colchonero.
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Juan Carlos Aguilera

El quinto jugador con más partidos en la historia del club (456) fue uno de esos casos que, tras pasar de la cantera al primer equipo tuvo que jugar fuera, en el Tenerife, antes de regresar para ser capital de rojiblanco. Aguilera se marchó en 1993 cuando estaba contando con su papel en el club, ya con dos años formando parte del primer equipo, pero sin llegar a hacerse con un hueco como titular indiscutible. En sus tres cursos en el Tenerife maduró, creció y volvió en 1996 como un jugador mucho más completo, capacitado para dar vuelo por la banda derecha como lateral o interior y con gran recorrido y capacidad de centro. Aguilera se hizo con un sitio que mantuvo durante nueve temporadas consecutivas, incluidas las dos de Segunda pese a que por nivel podía estar en equipos de muchísimo calado y colgó las botas en 2005 después de haber portado el brazalete de capitán como todo un referente colchonero.

FOTO:MACARIO MUÑOZDIARIO AS
El extraordinario futbolista portugués también vivió dos etapas en el Atlético, aunque en su caso completamente opuestas. Llegó al club en 1987 como principal arma electoral de Jesús Gil, después de ganar la Champions con el Oporto y en un año donde acabaría como Balón de Plata, segundo mejor jugador del mundo. Y el eléctrico jugador zurdo pasó cinco años y medio de rojiblanco dejando tardes de gloria con su velocidad, regate y gol. Futre se convirtió en una leyenda del Atlético (algo que posteriormente le convenció para no irse al Real Madrid) y fue uno de los primeros galácticos rojiblancos. Después de salir en 1993 y jugar en Portugal, Francia, Italia e Inglaterra, Futre regresó al Atlético en 1997 para disputar un último año en un club que se ganó su corazón antes de marcharse a Japón. Posteriormente también ejercería como director deportivo colchonero.
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Futre

El extraordinario futbolista portugués también vivió dos etapas en el Atlético, aunque en su caso completamente opuestas. Llegó al club en 1987 como principal arma electoral de Jesús Gil, después de ganar la Champions con el Oporto y en un año donde acabaría como Balón de Plata, segundo mejor jugador del mundo. Y el eléctrico jugador zurdo pasó cinco años y medio de rojiblanco dejando tardes de gloria con su velocidad, regate y gol. Futre se convirtió en una leyenda del Atlético (algo que posteriormente le convenció para no irse al Real Madrid) y fue uno de los primeros galácticos rojiblancos. Después de salir en 1993 y jugar en Portugal, Francia, Italia e Inglaterra, Futre regresó al Atlético en 1997 para disputar un último año en un club que se ganó su corazón antes de marcharse a Japón. Posteriormente también ejercería como director deportivo colchonero.

DIARIO AS
El centrocampista formado en la cantera colchonera alcanzó los 253 partidos con la camiseta del Atlético, aunque también fue en diferentes etapas. Tras comenzar su aventura con el primer equipo en 1979, jugaría un año cedido en el Castellón antes de asentarse y convertirse en un futbolista muy importante en el Atleti. Entre 1982 y 1987 dejó cinco temporadas a un nivel muy alto, superando en cuatro de ellas los 30 partidos disputados en Liga. El Celta realizó una importante inversión para hacerse con sus servicios y Julio Prieto militó durante tres cursos de celeste antes de regresar al Atlético, donde disputaría la temporada 1990-91 previamente a poner rumbo al Mérida para colgar las botas. Un clásico dentro del Atlético.
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Julio Prieto

El centrocampista formado en la cantera colchonera alcanzó los 253 partidos con la camiseta del Atlético, aunque también fue en diferentes etapas. Tras comenzar su aventura con el primer equipo en 1979, jugaría un año cedido en el Castellón antes de asentarse y convertirse en un futbolista muy importante en el Atleti. Entre 1982 y 1987 dejó cinco temporadas a un nivel muy alto, superando en cuatro de ellas los 30 partidos disputados en Liga. El Celta realizó una importante inversión para hacerse con sus servicios y Julio Prieto militó durante tres cursos de celeste antes de regresar al Atlético, donde disputaría la temporada 1990-91 previamente a poner rumbo al Mérida para colgar las botas. Un clásico dentro del Atlético.

DIARIO AS
El cántabro vistió un total de cinco temporadas la camiseta del Atlético, pero en dos etapas con un paso de cinco años en el Barcelona entre medias. Marcos Alonso, padre del actual jugador del Chelsea, llegó al club en 1979 después de haber despuntado en el Racing. De rojiblanco fue evolucionando hasta convertirse en internacional, como un jugador de banda con calidad y desborde. El Barcelona se hizo con sus servicios en 1982 para jugar cinco cursos como blaugrana. Al finalizar su etapa en 1987 regresó a Madrid y volvió a enfundarse la camiseta del Atlético, donde una lesión de rodilla lastró su última temporada como colchonero, pudiendo disputar únicamente tres encuentros. Acabaría su carrera jugando un último año en el Logroñés. Posteriormente tuvo un breve paso por el banquillo del Atlético en la lucha por intentar volver a Primera.
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Marcos Alonso

El cántabro vistió un total de cinco temporadas la camiseta del Atlético, pero en dos etapas con un paso de cinco años en el Barcelona entre medias. Marcos Alonso, padre del actual jugador del Chelsea, llegó al club en 1979 después de haber despuntado en el Racing. De rojiblanco fue evolucionando hasta convertirse en internacional, como un jugador de banda con calidad y desborde. El Barcelona se hizo con sus servicios en 1982 para jugar cinco cursos como blaugrana. Al finalizar su etapa en 1987 regresó a Madrid y volvió a enfundarse la camiseta del Atlético, donde una lesión de rodilla lastró su última temporada como colchonero, pudiendo disputar únicamente tres encuentros. Acabaría su carrera jugando un último año en el Logroñés. Posteriormente tuvo un breve paso por el banquillo del Atlético en la lucha por intentar volver a Primera.

DIARIO AS