Futbol Femenino

Estados Unidos, el nuevo puente dorado para las promesas del fútbol femenino español

Becas universitarias, sueldos anuales de hasta 30.000 dólares y desarrollo deportivo de élite son algunas de las condiciones que ofrece el modelo americano.

Alejandra Gómez en Estados Unidos
Elías Martínez
Actualizado a

Alejandra Gómez Sáenz, jugadora de la cantera del Real Madrid, acaba de tomar una decisión que hasta hace unos años parecía improbable: cambiar Valdebebas por Wake Forest University. Se marcha a Estados Unidos con una beca completa y un plan de estudios en Matemáticas bajo el brazo, pero también con la ambición de convertirse en futbolista profesional.

¿Por qué Estados Unidos?

El impulso definitivo ha llegado con la implementación del NIL (Name, Image and Likeness), una normativa que permite a las universidades estadounidenses retribuir económicamente a sus atletas por el uso de su imagen. Algunas jugadoras pueden llegar a cobrar hasta 25.000 dólares anuales en efectivo, a lo que se suman becas que rondan los 86.000 dólares al año en matrículas, manutención y alojamiento.

La agencia española Playball, especializada exclusivamente en fútbol femenino, está liderando este cambio desde dentro. “Estamos gestionando procesos con cifras que, al cabo de cuatro años de carrera, pueden suponer más de 86.000 dólares netos para la jugadora”, explican desde la agencia. “Es más de lo que muchas jugadoras profesionales de 18 años ganan hoy en ligas como la Liga F o incluso en algunas ligas europeas”, concluye.

Pero no todo es dinero. Instalaciones de primer nivel, entrenadores profesionales, preparación física integral y exposición constante a clubes de la NWSL o de Europa convierten al sistema universitario estadounidense en un trampolín real hacia el profesionalismo. “Competir durante cuatro años con jugadoras de entre 18 y 22 años en un entorno de élite es, hoy por hoy, la mejor vía de crecimiento para muchas futbolistas”, apuntan desde Playball.

El caso de Alejandra Gómez no es el único. Representa a toda una generación que no ve esta vía como un “plan B”. “He decidido irme a Estados Unidos porque quiero dar un paso serio para llegar a ser profesional en un entorno internacional. El nivel competitivo es altísimo, y tengo claro que esta experiencia me hará mejor en todos los sentidos”, asegura la joven madrileña.

Detrás de muchas de estas historias está el trabajo discreto pero eficaz de Playball Agency, que lleva cinco años conectando el talento español con universidades como Stanford, UCLA, North Carolina o la propia Wake Forest. “No todas las universidades ofrecen ese salto de calidad, por eso hemos tejido alianzas sólidas con las que sí lo hacen”, explica su fundador, Jaime Gómez.

Cesión estratégica

Más que una fuga de talento, esta nueva dinámica se presenta como una cesión estratégica: futbolistas que se marchan para volver mejor formadas y con una madurez competitiva que las acerca al fútbol profesional. Una inversión a medio plazo que muchos clubes empiezan ya a valorar.

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Mientras el fútbol femenino continúa su expansión global, Estados Unidos emerge como una oportunidad real y estructurada para que las jóvenes promesas españolas desarrollen todo su potencial.

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