El Castilla se descuelga de la nube
El filial blanco, que venía de levitar con 14 goles y tres exhibiciones en dos semanas, sufre (1-1) ante el Ourense. Liberto igualó y Ratón salvó a los gallegos en el 94′.


Los filiales son ciclotímicos por naturaleza y el Castilla no iba a ser menos. Los cachorros blancos venían de hacerse un esmoquin con los restos de los tres últimos equipos gallegos que tuvo enfrente (4-0 al Lugo, 5-1 al Celta Fortuna y 0-5 al Racing de Ferrol), pero a la cuarta con un contrincante galego... vuelta al plano terrenal. Un levitar que había subido algunos metros más, con razón, tras el impresionante 2-4 al Manchester United y en Old Trafford la semana pasada en la Premier International Cup. El retorno a la realidad vino este martes de mano del Ourense. En Primera RFEF las exhibiciones son la excepción, no la norma; y si no entras bien al partido, te sacan de él. Lo bueno de los chicos de Julián López de Lerma es que no se dejan. Se aferran. Persisten.
Es lo que le ocurrió contra un apurado Ourense, que le pasó la analítica completa al equipo de López de Lerma durante la primera mitad. Se plantó, vio quien tenía el día y por donde meter el bisturí, con Adrián Guerrero ofreciéndose a todo y saliéndole de todo, desde caños a centros medidos como el que embocó el excanterano rayista Sergio Benito en el 0-1. El Castilla había hecho reservas pensando en la final four de la UEFA Youth League de este fin de semana pero con todo bien animado por Ciria y Jacobo Ortega, que llegaban engrasados. No encontró por ahí el Castilla su

Yáñez, el reactivo
Los cambios hicieron su efecto. Liberto Navascués, como luego se verá, pero especialmente Yáñez, que es otro rollo. Con su gambeteo y avispeo, el Castilla comenzó a entonarse. En ese nuevo brío apareció Liberto para enchufar en doble ocasión un fallo de remate de Rachad Fettal y el aire viró. Corsé mental fuera, el Castilla se puso a danzar. Palacios, ahí estuvo, la vio dentro en un zurdazo monumental dos minutos después. Luego, un derechazo casi calcado desde el perfil contrario, esta vez hizo que Álvaro Ratón fuera un gato y mandara a córner un balón casi imposible. Era el minuto 94. Era poner la bandera en la cima.
Final interminable en el VS
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No se hizo cumbre y el bajón lo puso la tecnología. El Video Support se adueñó del partido en los minutos del descuento. El colegiado Rius Riu tuvo que echar horas extra en el monitor. Primero para analizar un posible penalti a Diego Aguado (acertó no señalándolo) y luego para revisar una roja que le había mostrado precisamente al madridista por una supuesta agresión a Carmona. Tuvo que corregir su decisión. Y con ese anticlímax, pitido final. Un punto que al Castilla le sirve de aprendizaje, al Ourense le supone engullir una cápsula de moral y deja a ambos equipos aún bien metidos, aunque por motivos opuestos, en sus respectivas realidades.
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