Atlético ATM
2(3)
Lookman 17', Julián Álvarez 82'
Atlético
R. Sociedad RSO
2(4)
Barrenetxea 0', Oyarzabal 45' (p)
R. Sociedad
Final
Atlético 2-Real Sociedad 2 (3-4)

Marrero, héroe con guantes

La Real gana su cuarta Copa al Atleti en un partido en el que marcó en el segundo 13 y antes del descanso. Primero Lookman y después Julián empataron. Los penaltis decidieron. Musso fue poco y el txuri-urdin, clave.

Los jugadores de la Real, con Oyarzabal a la cabeza, levante la Copa del Rey conquistada en La Cartuja ante el Atlético en los penaltis.
Patricia Cazón
Redactora
Patricia Cazón Trapote nació en Zotes del Páramo, León, en 1980. Licenciada en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca y Master de El País trabajó en El Diario de León y El País Semanal antes de llegar a AS en 2004. Cronista del Atlético desde 2016, es autora de cuatro libros y tertuliana en El Golazo de Gol y Estudio Estadio.
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Hay héroes que no llevan capa sino guantes y agarrada a los de Marrero, la Real Sociedad le abrió la vitrina a su cuarta Copa. El portero del torneo de Matarazzo fue el hombre de la final, cuando, todo estaba en el punto de no retorno: los penaltis. Paró ante Sorloth y Julián los primeros para volver a teñir de txuri-urdin ese trofeo que, durante tanto partido, habían tenido en la mano. Pablo Marín lanzó el último, el definitivo, a la escuadra de un Musso que esta vez fue poco. Solo paró uno: ante Oskarsson. El Atleti se quedó sin la Copa. A Griezmann se la arrebató su Real. En el silencio de miles de rojiblancos están las heridas. La fiesta, la euforia y la Copa viajan a San Sebastián. Solo podía ganar uno aunque merecieron ambos. El partido fue un homenaje al esfuerzo y al fútbol, al dejarse la piel, literal, por sus colores.

Era el segundo 13 cuando la Real comenzó a tocar el metal. Marrero recibía el balón del saque del centro y sacaba en largo para aprovechar una cadena de errores: Nahuel dejó botar, Giuliano saltó mal y Ruggeri se agachó. Total que Barrenetxea se coló por la axila del italiano para rematar el centro que Guedes le puso en la cabeza. Gol. Al portero sus compañeros ya le habían dejado desnudo. Cierto es que hubiera podido hacer algo más. Los rojiblancos, de pronto, tenían frío en Sevilla. 13 segundos y al Atleti se le acababa el soñar: le tocaba remar. Matarazzo, licenciado en Matemáticas, miraba feliz el marcador. Las cuentas salían de inmediato: 0-1 y el gol más temprano de la historia de las finales de Copa de su equipo.

Un 0-1 que obligaba al Atleti a jugar en el primer minuto como si ya estuvieran en el 90, con el juego volcado sobre Lookman. Trataba de buscarle un hueco a esa Real apelotonada, y cómoda, alrededor de su línea de cal. Eso sí, si podía robar, lo hacía. Y si podía correr, también. Nahuel temblaba, Ruggeri sufría. Entonces en el partido apareció el hombre para el que este partido era más que una final. Ese Griezmann que, cuando aparece, hace todo mejor y que veía como el equipo que todo le dio, esta final le quitaba: de su bota brotó ese centro que, en la media luna, controló y pateó con la zurda Lookman a la red. Tras el empate, el Atleti cedió la pelota de nuevo a esa Real ordenada que, sin descomponerse, asfixiaba en la presión. Matarazzo había detectado que las espaldas de los laterales del Cholo eran puertas a Musso. Y por ahí mandaba a Guedes y Barrenetxea para hacer sangre. Llorente sin gasolina, Giuliano desconectado, solo Pubill se salvaba en una defensa de cuadro. La Real miraba más al portero rival que al contrario. El partido, obvio, no llegaría igual al descanso.

Soler sacaría rápido una falta lateral para Guedes que atravesó esa defensa rojiblanca como si fueran semáforos en verde para plantarse ante Musso quien reaccionó tarde y mal: cuando quiso saltar, con el portugués ya delante, lo hizo con un manotazo en la cara. Amarilla y penalti. Alberola, que parecía un cybor con tanto cable por la RefCam, no dudó. Tampoco Oyarzabal al lanzarlo, a la derecha de un Musso al que engañó. El argentino ha hecho muy buenos partidos pero algo lo diferencia de Oblak: es terrenal y en Sevilla se vio. La primera parte terminaba como había comenzado: con los dedos de la Real sobre el metal.

Del descanso regresó mejor el Atleti que, en estático, le tocaba volver a tratar de encontrarle un agujero a esa Real hundida atrás. Una Real de acero, una Real de cemento. El Atleti tenía control pero no puntería. En el 70’, Griezmann ya no estaba en el campo y Simeone había hecho cuatro cambios. Pero Sorloth, Nico, Baena y Almada se encontraron el mismo problema que los que se habían ido: el área de la Real parecía estar protegida por una cúpula de metacrilato. Y un guardián: Jon Martín. Los txuri-urdin no permitían casi ni centros. A los del Cholo les faltaba clarividencia por dentro y, sin Lookman, amenaza por fuera. Los de Matarazzo se estaban comiendo a Goliat mordiendo en la presión.

La entrada de Cardoso le dio al Atleti energía y a Llorente, en el lateral, le volvió el combustible. Se olvidaba, Matarazzo, además, que hay arañas capaces de encontrar el camino en la oscuridad. La jugada fue pura magia: Julián se inventó el gol con un control orientado con el tacón, se lo pasó por detrás del cuerpo y se sacó un zurdazo para el 2-2. Lo único que la Real volvía a tener sobre la Copa eran de nuevo los ojos. Sobrepasada y cansada, además, y con el Atleti apretando, rozando la remontada final. Pero Sorloth, anulado por Jon Martín, Baena y Cardoso fallaron tres claras, el último a portería vacía, con punteo de Marrero, y la final se fue a la prórroga.

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Una prórroga que la Real encaró mejor, agitada por Marín y Kubo. Musso nervioso, sin embargo, salvaba ante un doble disparo de Oskarsson, Baena volvía a fallar a portería vacía y Julián estrellaba la pelota en la cruceta. La hierba ya sembrada de piel. De los de Matarazzo, de los del Cholo. Koke seguía ahí, en pie, a sus 34. En pie por el escudo, por esa C que lleva al brazo. En pie siempre. Aunque se vaya a morir. Emocionante. Hasta Llorente y Aramburu habían claudicado a los calambres. Así era el partido. Puro desgaste. Dos púgiles molidos a golpes pero aún mirando al contrario. Y a ese punto de cal ante las porterías que decidiría todo. Musso fue poco y Pablo Marín marcó el último. El de la victoria. A sus 22 años y sin temblar a la escuadra. Para hacer campeón al club de su vida. Antes ya había salvado Marrero. Con sus manoplas.

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Atlético
R. Sociedad

Cambios

Nico González (61', Ademola Lookman), Alexander Sørloth (61', Matteo Ruggeri), Jon Gorrotxategi (67', Beñat Turrientes), Pablo Marín (67', Ander Barrenetxea), Álex Baena (69', Giuliano Simeone), Thiago Almada (69', Antoine Griezmann), Orri Óskarsson (77', Mikel Oyarzabal), Johnny Cardoso (77', Nahuel Molina), Aihen Muñoz (77', Gonçalo Guedes), Takefusa Kubo (87', Sergio Gómez), Clément Lenglet (98', Marcos Llorente), Aritz Elustondo (112', Jon Aramburu)

Goles

0-1, 0': Barrenetxea, 1-1, 17': Lookman, 1-2, 45': Oyarzabal, 2-2, 82': Julián Álvarez

Tarjetas

Arbitro: Javier Alberola Rojas
Arbitro VAR: Jorge Figueroa Vázquez, Daniel Jesús Trujillo Suárez
Oyarzabal (30',Amarilla), Le Normand (32',Amarilla), Musso (42',Amarilla), Jon Gorrotxategi (119',Amarilla), Elustondo (120',Amarilla)

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