Tregua de Champions
El Bernabéu, superado el plebiscito del sábado, arropará esta noche al Madrid en un duelo vital ante el Mónaco. El tropiezo del Barça le revitaliza en Liga.

Pasado el mal trago, llega el momento de la unión. De una afición en comunión con su equipo para llevarlo en volandas en la Champions... y que ahora se ve a un punto del liderato en Liga tras el tropiezo del Barça en Anoeta. El Bernabéu se desahogó de los sinsabores de los últimos dos meses y medio en un estridente plebiscito contra el Levante. Ese partido quedó atrás. Redimidos de los pecados, LaLiga da paso de nuevo a la Champions, la competición fetiche del Madrid. Donde el sábado reinó la discordia, hoy ante el Mónaco será una noche para la concordia. Borrón y cuenta nueva... e ilusiones renovadas en Liga.
La ocasión lo merece. Por el escenario y lo que está en juego. Es la Champions, palabras mayores en el Bernabéu, que siempre vive un ambiente especial en las noches europeas. Un público capaz de dejar a un lado cualquier cuita cuando suenan los acordes de la máxima competición continental. La solemnidad del himno de la Champions envuelve al Bernabéu con toda su majestuosidad.
Contra el Mónaco es un partido trascendental para el futuro del equipo de Arbeloa en Europa. El objetivo es acabar en el Top-8 para saltar directamente a los octavos de final y ahorrarse la peligrosa repesca de dieciseisavos. El Madrid está en el filo. Las cuatro victorias y dos derrotas cosechadas antes del parón navideño dejaron al equipo en séptima posición con 12 puntos, los mismos que Inter, Atleti y Liverpool (los reds, ya en la novena plaza). Un tropiezo esta noche, en forma de empate o derrota, obligaría al Madrid a buscar la victoria en Lisboa en la última jornada (miércoles 28 ante el Benfica de Mourinho) y, aún así, esperar resultados de terceros para acabar esta fase liga en el top-8. Con un triunfo ante los monegascos, los blancos afrontarían la visita al equipo encarnado con las puertas abiertas de acabar entre los cuatro primeros. Algo que desde esta temporada encierra premio: jugar en casa la vuelta de una hipotético cruce de cuartos.

Para Arbeloa el pase directo a octavos cuenta también con un aliciente extra: la posibilidad de tener cinco semanas despejadas para trabajar con el equipo. Fuera de la Copa, si el Madrid acaba en el Top-8 no retomaría la Champions hasta el 10 u 11 de marzo. Eso le daría a Arbeloa la posibilidad de realizar una minipretemporada, salpicada sólo por los partidos de Liga el fin de semana, en los que podrá centrarse en dar caza al Barça mientras trabaja con el equipo e implementa su idea de juego. Unas semanas de trabajo preciosas también para poner a tono a la plantilla, uno de los objetivos del club con el cambio de entrenador y la decisión de recuperar a Antonio Pintus como jefe de la preparación física. Por eso también es capital el partido de hoy y acabar en ese ansiado Top-8.
Calendario
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5 semanas
podrá centrarse el Madrid en Liga si acaba en el top-8 de la Champions.
A que las aguas vuelvan a su cauce ayudará asimismo la esperanzadora segunda parte del sábado ante los granotas. El equipo se sobrepuso a una anodina primera mitad (que hizo resurgir los pitos al descanso) y dejó algunos brotes verdes, como la gran actuación de Güler o los buenos minutos que ofreció Mastantuono (zapatazo al larguero incluido).
El partido comienza a jugarse desde la previa. Aún no hay quedada convocada, pero la busiana, el recibimiento al autobús del equipo en Sagrados Corazones, se ha convertido ya en un paso más de la ceremonia de todo partido de Champions para arropar al equipo en su llegada al estadio. Un Bernabéu que volverá a ser el santuario de las grandes noches europeas. Equipo y afición unidos por la Champions... y a por la Liga.
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