Real Madrid

Mesonero y Fortuny, dos zurdas de Champions

El mediocentro y el mediapunta refuerzan al Madrid ante el Mónaco. Será la primera convocatoria para Meso, la segunda para Pol.

Pol Fortuny y Dani Mesonero, convocados por Arbeloa para el partido contra el Mónaco.
Fernando S. Tavero
Extremeño nacido en 1989. Graduado mientras servía mesas en Mánchester, su aventura terminó cuando AS le abrió la puerta en 2019. Tras formar parte del equipo de AS.com, en marzo de 2022, se incorporó a la sección del Real Madrid. Nunca olvidará su primer 'Buenas míster, Fernando Sánchez para el Diario AS'. ¿El receptor? Zinédine Zidane.
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Con todos ustedes, Dani Mesonero y Pol Fortuny. Dos de las grandes zurdas de La Fábrica. Que ahora serán dos zurdas de Champions. Las dos sorpresas de la convocatoria ante el Mónaco. Una en la que sobresale la ausencia de Rodrygo, que ha estado a punto de llegar a tiempo, y la Rüdiger, también duda hasta el final. Amén de un Carreras que acarrea sanción. Pero en la que se llevan los focos Dani y Pol. Para Fortuny es la segunda llamada a filas (Ancelotti le subió el curso pasado ante el Brest) y Meso se estrena. Dos talentos de 20 años con más frescura en las piernas que algunos de sus compañeros en el Castilla. Ayer salieron desde el banquillo en el empate con el filial, mañana serán uno más en el Bernabéu.

¿Quién es Mesonero?

Que su dorsal favorito sea el 10 no es casualidad, porque refleja su fútbol. Aunque capacitado para rendir como interior o en la base, donde está jugando más últimamente, su mente es tendente a la zona central. A mediapuntear. A olfatear área, ya sea para filtrar o para disparar. Con capacidad asociativa, regate y un buen primer control para desequilibrar y avanzar. Un estilo de juego, por trazar comparativas, que no para comparar, con otro producto que pasó por Valdebebas, similar al de Martin Odegaard.

El suyo ha sido un regreso, esta temporada, tras tener más de 400 días su talento bajo llave. Por una rotura de cruzado que le dejó en el dique seco cuando el curso pasado arrancaba. Pero, tras comenzar el renacimiento en el Madrid, poco a poco ha ido ganando peso en el Castilla. Alternando titularidades con suplencias, pero cada vez más cerca de ser él. Y eso es mucho.

Y es que esa es precisamente la palabra, continuidad. La que necesita, en la que ha trabajado. Por el tema físico, ese que le ha atormentado recientemente y también, aunque no de manera tan severa, con anterioridad. Pero también en lo mental. Quienes mejor le conocen y le ven trabajar a diario destacan que, de la lesión, “ha vuelto más fuerte de coco”. Porque ha interiorizado, consciente de ello, que necesitaba dotar a su fútbol de mayor regularidad. Para ser un futbolista de partidos y no de momentos. “Ahora siempre, siempre está enchufado”, insisten. Y los frutos se convierten en su primera convocatoria adulta.

¿Y Pol Fortuny?

“Un ejemplo de trabajo y de superación”. En Valdebebas, no importa a quien preguntes, hay consenso con Pol Fortuny. Una rotura de cruzado, él también, trastabilló su progresión el 3 de abril de 2023. Tras diez meses, 329 días después, se vestía de corto de nuevo. La lesión no apagó su fútbol. Pinceladas al final del curso pasado fueron suficientes para recibir la llamada de La Rojita. Rumbo al Europeo Sub-19 de 2004 que acabaría alzando. Con un rol decisivo. Apenas disputó 157 minutos y unas molestias le dejaron sin final, pero fue diferencial. Héroe ante Italia en la semifinal (gol en el 100′), máximo asistente del torneo (tres), cada 39′ participó un tanto. Aunque sin ir de corto, terminó tocando la gloria.

Y a su vuelta a Valdebebas no tardó en ascender al Castilla. Fue capital con Raúl, el curso pasado: marcó un gol y repartió ocho asistencias en 1.917 minutos. Y aunque en el actual no ha logrado dar el golpe esperado sobre la mesa (una asistencia en 687 minutos), desde La Fábrica mantienen la fe intacta. Por su personalidad y por su fútbol.

Hablar de Pol es hacerlo de un extremo derecho a pierna cambiada, con gran capacidad para generar peligro en espacios cortos. A menudo comparado con (para contextualizar) David Silva por su zurda y físico similar, es escurridizo y muy vertical, con una cifras goleadoras y de asistencias de impresión en fase formativa. El revés llegó cuando era uno de los líderes de la generación dorada de Arbeloa, la ‘Quinta de Nico Paz’ que ganó el triplete (Liga, Copa y Copa de Campeones). Sus números hasta el fatídico crac, 34 partidos, 12 goles y 17 asistencias, participando en un tanto cada 76 minutos. La portería, siempre, entre ceja y ceja. Y ahora, tanto él como Mesonero, con la Champions también.

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