En las entrañas de la Décima: “Tras ganar la Copa, Cristiano apagó la tele: ‘¡No se celebra hasta ganar la Champions!”
David Chorro, uno de los preparadores físicos de Ancelotti en la 2013-14, recuerda en AS aquel Madrid histórico. “¡Di María reventaba el GPS!”, apunta sobre el Fideo.


“Cuando ganamos la Copa al Barça en Mestalla, al día siguiente estaba puesta la celebración en la televisión. Todos estaban relajados, hasta que entró Cristiano. La apagó y dijo: “Hasta que no se gane la Champions, no se celebra nada”. Y se ganó. Y se celebró. En Da Luz, donde hoy los blancos esperan volver a sonreír. Donde tan felices fueron hace 12 años y tan a oscuras se quedaron hace dos semanas. Un día histórico que hace latir al madridismo, que vivió desde dentro David Chorro (Perales del Puerto, Cáceres, 35 años). Es él, en charla con AS, quien sonríe recordando.
El recuerdo de quien estuvo y de quien fue partícipe. De un preparador físico que, a sus 23 años, vivió su primera experiencia profesional en el Madrid (“le estaré eternamente agradecido a Ancelotti”). Su labor, “cuantificar la carga de entrenamiento mediante GPS”. Y quien lo reventaba era el jugador que fue MVP en Lisboa: “Cuando veías los datos de Di María decías: ‘¡Le va a dar algo!”. Aunque no fue el Fideo quien más le sorprendió. Ni tampoco los primeros que se vienen al imaginario colectivo: “Sabíamos que Cristiano o Ramos eran bestias físicas, pero me sorprendió mucho Varane. Tiene una capacidad de aceleración y giro más habitual en los Messi, Iniesta...”.
Convivió con Xabi (“se intuía que sería entrenador”) o con Arbeloa (“era una referencia en el vestuario”). Y con Casillas, que le llamó a la calma en la víspera: “Me dijo: ‘Estoy tranquilo, ya he vivido muchas de estas’. Otros estaban más nerviosos...”. Hubo susto, para Iker y para el Madrid, pero el final fue feliz. Y para David, “algo único, un regalo de la vida”. Uno que hoy, casi 12 años después, revivirá.
Entrevista completa
Dígame, ¿quién es David Chorro?
Un apasionado del mundo del deporte, del entrenamiento y, sobre todo, del fútbol. Fui jugador amateur, como casi todos los niños de este país que jugábamos al fútbol. Muy pronto me di cuenta de que no iba a llegar lejos como futbolista, pero gracias a los estudios en Ciencias del Deporte pude cumplir mi sueño: dedicarme al entrenamiento y a la preparación física en el fútbol profesional.
¿Cuáles fueron esos pasos previos? ¿Qué consejo le daría a un niño con sus mismas inquietudes?
Siempre digo el consejo que me dio mi abuela: “Tu novia es el balón y los libros”. Uniendo ambas cosas acabé siendo preparador físico en fútbol profesional. Es verdad que muchos niños sueñan con ser futbolistas, ojalá lo consigan, pero los que no, deben disfrutar del proceso. El fútbol te aporta trabajo en equipo, valores, y además, a través de los estudios también puedes dedicarte a lo que te gusta, como fue mi caso.
Llegó pronto al Madrid...
No fue lo normal. Si me lo hubieran preguntado durante la carrera, habría pensado que, de llegar a un club como el Madrid, sería al final de mi trayectoria. Pero tuve la suerte de estar en el momento justo: con 23 años, recién salido de la carrera... ¡a trabajar con el primer equipo!
¿Cómo es el llegar y encontrarse rodeado de estrellas mundiales?
El primer día fue muy normal. Pensé: “He estudiado para esto”. La diferencia es que el jugador que tienes delante se llama Cristiano Ronaldo y no Jaime, pero el trabajo es el mismo. Humildad, aprendizaje constante y aportar al equipo. Así he trabajado desde la temporada 2013-14 hasta la última.

¿Cuál era su rol en el club?
Me encargaba de cuantificar la carga de entrenamiento mediante GPS, que por entonces empezaba a utilizarse de forma más habitual. Analizábamos entrenamientos y partidos, elaborábamos informes y se los entregábamos al preparador físico principal, Giovanni Mauri (padre de Francesco). Para ayudarle en el trabajo diario: diseño de tareas, cuantificación de cargas, control de los entrenamientos...
“Me sorprendió Varane. Tiene una capacidad de aceleración y giro más habitual en los Messi, Iniesta...”
David Chorro
¿Algún jugador le sorprendió especialmente a nivel físico?
Sabíamos que Cristiano o Sergio Ramos eran bestias físicas, pero me sorprendió mucho Varane. Es un jugador alto, muy rápido en espacios cortos, con una capacidad de aceleración y giro muy difícil a nivel biomecánico. Es más habitual en futbolistas más pequeños como Iniesta, Messi... Era muy coordinado en espacios cortos. También Arbeloa, que era un ejemplo de trabajo constante y cuidado individual. Estaba siempre en el gimnasio.
¿Quién reventaba los datos del GPS?
Di María. Era un jugador que vivía en la alta intensidad. Cuando analizabas sus datos pensabas que no era normal. Dices: “¡Le va a pasar algo!” (ríe). Pero su cuerpo estaba adaptado a ese nivel de exigencia, a esa alta intensidad.
“Di María reventaba el GPS. Decías: ‘¡Le va a pasar algo!"
David Chorro, sobre el Fideo
¿Y los que mostraban más interés por la tecnología y el trabajo invisible?
Arbeloa era un ejemplo para los jóvenes. Sin hablar demasiado, iba al gimnasio, hacía su trabajo y marcaba el camino a jugadores como Carvajal, Nacho, Isco o Jesé. También recuerdo a Xabi Alonso, que miraba mucho los datos. Nosotros les dábamos informes para que pudieran verlos, curiosear. Y luego, a nivel individual, hablábamos con ellos: “Este es tu perfil de competición, estos son los datos que alcanzas, estos son los objetivos...”. Eso ayuda al jugador a entender qué pasa en su cuerpo y en su entrenamiento.
Curiosamente, Arbeloa y Xabi Alonso hoy son entrenadores. ¿Se les veía venir?
A algunos jugadores se les ve por cómo gestionan el vestuario, por su liderazgo y su comprensión del juego. Otros sorprenden más tarde. Pero en esos casos, sí se intuía.
¿Qué importancia tenía Arbeloa en ese vestuario?
Era clave dentro del vestuario. Tenía un rol importante a nivel de hábitos. Siempre llegaba antes y cumplía con todo lo que había que hacer. Incluso hacía trabajo extra en el gimnasio una vez acabado el entrenamiento. En el tema físico, como te digo, era muy constante. Iba al gimnasio antes y después de los entrenamientos y cuidaba muchísimo ese aspecto, aunque mediáticamente siempre se hablase más de Cristiano en ese sentido. Para los más jóvenes, ver eso cada día era una referencia clara de lo que significa ser profesional en un club como el Real Madrid.
“Se habla más de Cristiano, pero Arbeloa se cuidaba muchísimo y era una referencia en el vestuario”
David Chorro
En el caso de Cristiano, ¿había trabajo específico para él?
Más que específico, personalizado, sobre todo en la recuperación. En equipos que juegan cada dos o tres días, la recuperación individual es clave. El partido anterior casi sirve como entrenamiento para el siguiente.
Se habla mucho de la carga de partidos. ¿Ha cambiado algo?
El Madrid lleva muchos años jugando tres competiciones. Lo que ha cambiado no es tanto el número de partidos como la exigencia física: más intensidad, menos descanso, más aceleraciones... El jugador es cada vez más atleta.
Y cuénteme, ¿cómo es trabajar con Ancelotti?
¡Le estaré eternamente agradecido! Con 23 años me dio la oportunidad de trabajar con él. Es una persona muy humana, cercana, humilde. Se rodea de gente de confianza y delega mucho. Confía tanto en lo profesional como lo humano. Es clave en su forma de trabajar.
“Ancelotti es una persona muy cercana, humilde. Confía tanto en lo profesional como en lo humano. ¡Le estaré eternamente agradecido!"
David Chorro y su relación con Carletto
Ya estaba Davide por ahí...
Sí, tanto él como Francesco. Eran preparadores físicos. Pero ya se veía que Davide iba a seguir un poco ese camino de entrenador de su padre. Tenía cierta libertad para tratar con jugadores y le gustaba más el trabajo de campo.
Vamos al final. ¿Cómo es vivir la Décima desde dentro?
R. Fue un regalo de la vida. Yo había celebrado las anteriores como aficionado con mi padre. La Séptima, la Octava, la Novena... Y diez años después, vivir la Décima desde dentro... ¡Fue algo único! Son momentos que hay que disfrutar.

¿Cómo se prepara una final de Champions a nivel físico y emocional? Porque se dice mucho eso de que “es un partido más”.
Es una final de Champions, no se puede preparar como otro partido. Aunque fisiológicamente no cambia tanto, emocionalmente sí. Son futbolistas, pero también personas. Les afectan las emociones y aunque quieran estar tranquilos, son situaciones que cada uno vive de una manera. Recuerdo que hablaba con Iker Casillas antes de la final y le preguntaba: “¿Qué tal, Iker?”. Y me decía: “Tranquilo, ya he vivido muchas de estas”. Y así era, pero si le preguntaba a otro jugador que era su primera final, pues no decía eso. Ya desde que se acaba el partido previo se empieza a recuperar al jugador en todo lo que se pueda. Desde el número de horas que hay que dormir, la nutrición es súper importante... Y luego todo el trabajo de recuperación a nivel de fisio, piscina, movilidad, estiramiento... El día anterior suele ser más que de recuperación y de activación previa.
“Casillas me decía: ‘Tranquilo, ya he vivido muchas de estas’. Y así era, pero si le preguntaba a otro...”
David Chorro y las horas previas a la Décima
Di María fue MVP jugando en otra posición. ¿Influye la posición en la preparación física?
Totalmente. Cambiar el sistema o la posición modifica mucho las exigencias físicas. Eso se trabaja durante el entrenamiento para que el jugador esté preparado. Un delantero, en un 4-3-3, va a correr un 30% más que en un 4-4-2, por ejemplo. O un defensa que pasa al lateral cuando antes era central. Las necesidades físicas son diferentes y eso hay que prepararlo.
En aquella final, los cambios fueron clave. El Madrid llegó más entero al final. ¿Qué importancia tiene el calentamiento del suplente antes de salir?
Es el calentamiento más importante de la semana. Se trabaja movilidad, activación muscular, fuerza, neuromuscular y también la parte psicológica. Me gusta que el jugador tenga libertad para hacer ejercicios que le sirven como rutina mental. Que realice esos ejercicios que él sabe que le vienen bien, que son anclajes mentales a la competición. Lo importante es ver que el trabajo le sirve al jugador. El rendimiento también está muy ligado a lo psicológico. Nuestro papel es dar herramientas, guiar y ayudar al jugador en su desarrollo.
Permítame ir al cotilleo. ¿Alguna anécdota que se pueda contar?
(Sonríe) Me quedo con una. Cuando ganamos la Copa del Rey contra el Barça en Mestalla. Al día siguiente, en el vestuario, estaba puesta la celebración en la tele. Todos estaban relajados. Llegó Cristiano... y apagó la televisión. Dijo: “Hasta que no se gane la Champions, no se celebra nada”. Eso explica su mentalidad y por qué ha llegado donde ha llegado. Si te quedas en el éxito que acabas de conseguir, te quedar ahí y se acabó. Futbolistas como Cristiano disfrutan del proceso y eso es un aprendizaje.
Atlético, Helguera, Miguel Ángel Portugal...
Tras el Madrid pasa al Atlético.
Fui readaptador en la cantera durante la 2016-17. Trabajé mucho en lesiones (fue fundamental en la rehabilitación de Thiago), prevención y readaptación.
¿Hay diferencias entre Madrid y Atleti?
Principalmente en recursos. El Madrid está en otro nivel, pero el Atlético es un club muy profesional, familiar y donde se trabaja muy bien.
Después, su carrera sigue.
Así es. Estuve con Paco Herrera en Valladolid, luego en el Sporting, con Iván Helguera cuando entrenó en Las Rozas, en el Rayo Vallecano y con Miguel Ángel Portugal en Bolivia. Después inicié un proyecto propio para ayudar a futbolistas amateurs que no tienen tantos recursos: Train Elite.
¿En qué consiste ese proyecto?
Ofrecemos un sistema de entrenamiento personalizado a través del móvil, adaptado a si el jugador tiene gimnasio o no. Empezamos por el entrenamiento, luego fuerza, movilidad, nutrición… Todo lo necesario para que el jugador pueda rendir mejor.

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