Courtois tiene heredero
Javi Navarro se corona en la Youth. Cuatro paradones mantienen al Madrid y pie, tres penaltis parados lo meten en la final. Tibu le felicitó.

Hablar de ‘santos’, en el Madrid, son palabras mayores. Pero si se hacen milagros, no queda otra que beatificar. Y Javi Navarro los hizo, por partida triple. Por esos tres penaltis de la tanda. O séptuple. Porque realizó cuatro paradones que mantuvieron a La Fábrica latente. Tras el 0-1 de Ely, evitó el doblete del extremo con un pie a bocajarro. Sobre la bocina del primer tiempo voló a chut de El Nay, primero, y Ayari después. Y la última, cuando Liberto había obrado su propio acto de fe, se hizo gigante de nuevo ante El Nay. Una pesadilla para el PSG, un héroe para una final.

Y el más difícil todavía llegó desde esos 11 metros. Con los de Álvaro López en la lona, tras haber errado Ciria y Carlos Díez, emergió él. “No es una lotería si tienes a Javi, es una superestrella”, razonó a la UEFA Jacobo tras la gesta. Lo comprobaron Asaab, Khafi y Mbemba. Uno tras otro, repelidos por la manopla del madrileño. Dos a un lado, uno a otro. Pero el ‘santo’ estaba preparado. Para lo que fuera. Para lo que fue. El mejor resumen, el de Álvaro López: “Nos metió en la final”. Donde espera el Brujas.
Los instantes previos
“Siempre atento, que es el Madrid. Cuando te lleguen, hay que pararla”, es la premisa que desde niño tiene grabada a fuego. Que le grabaron a fuego los suyos. Y lo estuvo. Lo denotó su actuación, también su gesto serio, concentrado. Con las ideas claras y aclaradas en los instantes previos junto a Nacho Trigueros, preparador de porteros. Con la confianza amplificada por todos y por un vehemente Joselu Sánchez, asistente de Álvaro López. “Tú, tú, tú”, le señaló antes de la exhibición. Y fue él, él, él.
La felicitación de Courtois y “ese don”
Un recital que le elevó al cielo de Lausana, manteado por sus compañeros. Que hizo que le lloviera elogios. Normal. Pero, por encima de todos, el más especial fue la felicitación de Courtois. Su ídolo. El portero en cuyo espero se mira. Para pulirse, aunque hay material que viene de serie. “Tiene ese don”, reflejan quienes mejor le conocen. El don de estar cuando hay que estar. Clave para ser portero del Madrid. Y en Valdebebas le ven hechuras para serlo en el futuro. Como a Fran González. Cuando el gigante de León vuelve del Castilla, los guantes del filial serán para él (ahora está a caballo entre el Juvenil A y los dos filiales). Es su horizonte.

Una pubalgia le hizo perderse un mes y medio, pero volvió hace 15 días a la competición. A tiempo para rodarse, para ponerse a tono. Para, también, paladear una nueva convocatoria con el primer equipo. La de Múnich, de donde volvió con el resto de los mayores para subir en el avión rumbo a Suiza con los juveniles. De aquel disgusto ante el Bayern a, 48 horas después, protagonizar la gesta contra el PSG.
Del Adarve a La Tuilière
Es el triunfo de la constancia y la resiliencia. De la paciencia como leitmotiv y como antónimo a la prisa que tanto apremia a veces a esas edades. De un chico que llegó a La Fábrica desde el Adarve a los 12 años y que ha vivido fuera de los focos de otros compañeros. Hasta que el centro del escenario ha sido suyo. Que no fue internacional hasta el curso pasado, cuando la Sub-18 le llamó a filas (ya ha ido a la Sub-19). Una temporada capital, donde Álvaro Gómez-Rey le hizo debutar con el C, donde los radares comenzaron a apuntarle. Y tras el PSG lo harán más. Un partido en el que fue, que dirían Jacobo y Aitana, “una superestrella”.

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